1

El claro cielo de aspecto refrescante se extendía por arriba, llenando la visión de Subaru mientras yacía en el suelo.

Haciendo memoria, cerca de dos meses habían transcurrido desde que él fue invocado a este mundo.

Se preguntaba cuántas veces había visto hacia el cielo azul de la misma manera durante ese tiempo.

Las gruesas nubes cumulonimbo interceptaban la luz del sol, pero rayos brillantes y deslumbrantes pasaban a través de la gruesa capa, vertiéndose en la superficie.

La radiación del sol estaba quemando el interior de los ojos de Subaru cuando repentinamente tuvo un pensamiento.

Ahora que lo pienso… No he visto ni un solo día lluvioso desde que llegué aquí.

Había experimentado pequeñas lloviznas a altas horas de la noche y precipitaciones por el atardecer varias veces, pero nada siquiera cerca de parecer un aguacero que durara el día entero.

La temperatura de Lugunica era un tanto caliente para usar mangas largas, no se sentía diferente a junio en el viejo mundo de Subaru, o quizá a los efectos persistentes de un verano que se extiende hasta septiembre. Pudiera ser que la falta de lluvia fuera resultado de una sequía en su mundo actual.

—¿Deberíamos acabar con esto?

Mientras Subaru descansaba en el suelo, pensando ociosamente, la voz de un hombre mayor lo llamó repentinamente.

El chico permaneció bocarriba, levantando la cabeza para mirar al hombre mayor que estaba ahí. Era un hombre alto vestido con un traje negro de sirviente. Se paraba perfectamente recto, su cuerpo extremadamente tonificado era inconsistente con su edad aparente. Su abundante cabello blanco estaba perfectamente arreglado, sugiriendo su refinamiento.

La pacífica cara del señor tenía ligeras arrugas marcadas, dándole el aspecto de un caballero viejo y cálido, pero en su mano sostenía una larga espada de madera.

Subaru contestó a la pregunta del hombre.

—Nah, aún no. Solo estaba pensando en una cuestión filosófica.

—Ohh, que interesante. ¿Y sobre qué reflexionaba?

—Fuego arriba y agua abajo… Así estoy atrapado entre una roca y un lugar duro. O algo.

Subaru levantó en alto ambas piernas, y luego las llevó abajo con suficiente fuerza para ponerse de pie.

El núcleo de su cuerpo aún se sentía pesado en algunos aspectos, pero el dolor de sus moretones y otras heridas había disminuido en gran medida. Subaru movió sus extremidades un poco para comprobarlas antes de blandir la espada de madera que aún estaba en su mano; embistiendo directamente hacia Wilhelm.

—Una lección más, si me lo permites.

—A propósito, ¿cuál fue la respuesta a la cuestión filosófica de antes?

—Nada importante… Solo yo enojándome aun cuando soy quien moja la cama.

Con esa respuesta sin sentido, dio un paso adelante y blandió su rodio, trazando un arco semicircular desde una postura baja.

La punta cortó por el aire, el viento azotaba durante el golpe contundente a toda potencia.

Sin embargo…

—¡¡Unah!!

—Está usando demasiada energía. En las manos, pies, cuello, caderas, y en su cabeza.

Wilhelm bloqueó el duro golpe, desviándolo de su objetivo sin dificultad. El ataque, dirigido a su cabeza, pasó por encima de ella. El viejo giró su cuerpo, y la espada danzó en su mano para apuntar y gentilmente golpeó la cabeza del chico, su garganta, y plexo solar… todos los puntos vitales del cuerpo humano. El leve impacto del rodio de Wilhelm mandó a volar el cuerpo de Subaru.

Gracias a su extremo control, el daño fue prácticamente nulo. Pero incluso así, el impacto en los puntos vitales de Subaru le impedía respirar, y su fallida defensa terminó haciéndole gruñir audiblemente.

—¡Gwoeh!

El golpe en su espalda lo hizo marearse. Estaba tirado en el suelo con los miembros extendidos una vez más, el cielo se reía de él. Por alguna razón comenzaba a tener resentimiento por esta vista indudablemente placentera.

—¿Deberíamos acabar con esto? —preguntó Wilhelm gentilmente sin el mínimo tinte de sarcasmo o menosprecio.

¿Cuántas veces había vocalizado ya esa pregunta, midiendo la determinación de Subaru?

—Parece que estás trabajando duro.

Mientras Subaru miraba con odio hacia arriba, una voz femenina interrumpió.

Levantó la cabeza para ver a una mujer de pie en la terraza, mirando hacia él, que yacía en el patio con los hombros extendidos.

—Solo oí sus voces, pero pareces estar trabajando muy duro en esto.

La hermosa mujer de cabello verde se recargó en el barandal mientras miraba abajo hacia Subaru y Wilhelm. Sus largos y oscuros mechones tenían un lustre brillante como jade, y ella despedía el aire de alguien que por naturaleza se paraba recto, audaz y orgulloso. Su cuerpo, bendecido con curvas muy femeninas, estaba vestido con un uniforme militar más bien masculino. Era la señora de la mansión, así como la maestra de Wilhelm… La duquesa Crusch Karsten.

A pesar de su corta edad, era una mujer brillante que ocupaba una posición crítica para la nación… haciendo de ella alguien extremadamente importante para el presente y futuro del Reino de Lugunica.

—Dios, lady Crusch. ¿Hemos interrumpido sus labores?

—No, justo estaba pensando en tomar un descanso. No hay por qué preocuparse.

Crusch asintió amigablemente hacia Wilhelm antes de dirigir su mirada hacia Subaru, tumbado bocabajo en el suelo. Luego añadió —: Además, no quiero ser tan arrogante como para sofocar los esfuerzos fervientes de los demás. Los empleados necesitan tiempo libre. Sin falta, haz pleno uso del tuyo, Wilhelm.

Wilhelm hizo reverencia en profundo agradecimiento por la concesión de permiso en la manera típica de Crusch.

—Entendido. Una vez dicho esto…

Luego, el anciano dirigió su atención a Subaru.

—¿Acabamos con esto?

—Incluso yo soy suficientemente inteligente para entender que quieres decir ‘Acabemos con esto ahora.’

Subaru levantó su cuerpo ensuciado por el pasto, moviendo sus miembros para confirmar por tercera —no, décima vez— que todo estuviera bien. Se tronó los dedos y exhaló audiblemente.

—Siento que el hecho de que me pateen el trasero mientras una chica está viendo es algo difícil de asimilar como hombre… Mi medidor de hombría está cayendo rápidamente.

Subaru hizo una sonrisa forzada mientras acometía con la espada de madera de nuevo hacia Wilhelm, quien la bloqueó con facilidad. Crusch replicó —: No hay necesidad de preocuparse. No es la primera vez que te veo ser lastimado.

—¡Argh!

La despiadada declaración hizo que Subaru se agarrara el pecho mientras gruñía.

—Solo oí de lo ocurrido después del evento, pero creo que sus palabras son un tanto demasiado directas, lady Crusch.

—¿En serio?

Crusch reaccionó al comentario de Wilhelm levantando las cejas inocentemente antes de continuar.

—Es evidente cuando un oponente muy superior es imposible de igualar. Pero no creo que una muestra de determinación inquebrantable sea algo de que arrepentirse o avergonzarse.

Mientras Crusch tocaba su mentón y expresaba sus pensamientos, Subaru se sintió moderadamente incómodo.

Dejando de lado la inesperada observación hacia su humillación el día anterior, le fue recordado todo lo ocurrido antes y después de ese episodio. El mayor fallo de su vida… cuando se separaron en los peores términos posibles en la antesala del castillo.

—Ciertamente, si fuera tú, los eventos de la noche anterior habrían sido mucho más difíciles de aceptar. Solo estoy suponiendo, pero… conociéndome, imagino que estaría indignada.

Sintiendo la mirada parcialmente comprensiva de Crusch, Subaru se rascó la mejilla y rio secamente.

—…Ta-ha-ha.

Esa fue la única reacción que pudo mostrar al pensar en lo que había ocurrido esa tarde, apenas medio día atrás: una reunión no programada con Reinhard, el Santo de la Espada, que se había desviado de su destino solo para visitar a Subaru en la residencia Crusch.

Viendo el cambio en su expresión, Crusch regreso la conversación al tema anterior.

—Y, además, incluso si es doloroso recibir instrucción mientras una mujer está viendo, ¿no es algo que ya has hecho varias veces?

Se inclinó sobre el barandal mientras su mirada, llena de expresión, cruzaba hasta el otro extremo del patio. Allí estaba una chica de cabello azul que había estado observando en silencio.

Dándose cuenta de que Crusch estaba viendo hacia ella, Subaru palideció de vergüenza.

—…La vergüenza se siente un poco diferente cuando es frente a una amiga.

—Yo pensaría que revelar tú has frente al enemigo eventual es un problema por si mismo… Pero lo mismo podría decirse de mí por aceptar a tal persona en mi mansión. Por una vez, estoy de alguna manera confundida con mis propios pensamientos.

Crusch asintió unas cuantas veces, como si su respuesta la llevara hacia alguna reflexión interna. Luego, dejo tales pensamientos de lado por el momento y se dirigió a su sirviente.

—Wilhelm.

—Sí.

—Me siento preparada para un poco de ejercicio. Delegaré los asuntos restantes a otros. Es más temprano de lo agendado, pero ¿podrías darme la lección de hoy?

—Como ordene. Por favor tome tanto tiempo como necesite.

—Esa es una petición de alguna manera complicada debido a mi estado mental actual…

Una sonrisa irónica apareció en Crusch mientras se alejaba de la barandilla, parándose y regresando al estudio. Ella era la imagen de la dignidad. Su cabello verde revoloteó y danzó, sujetado suavemente a la luz del sol hasta que desapareció del campo de visión de Subaru. El chico la vio marchar mientras liberaba la tensión de su interior con un suspiro.

Subaru sonrió amargamente para sí mismo cuando se dio cuenta de la cruda sensación de alivio que sintió cuando ella salió de su vista.

Dicho sin rodeos, Crusch era exactamente el tipo de mujer con la que pasaba un rato difícil. Su mirada directa e inquebrantable era tan aguda, que parecía penetrar directo en el corazón. Hubo varios casos donde su personalidad honesta y sincera, y las palabras y acciones que la reforzaban, lo habían dejado visiblemente confligido.

Ella vivía fuerte y orgullosa, llena de confianza, sin una sola pizca de vacilación acerca de lo que debería hacer. Comparando su posición con la de ella, Subaru parecía ser mucho más patético.

—¿Deberíamos acabar con esto finalmente?

Mientras el chico sacudía su cabeza para cambiar sus engranajes emocionales, Wilhelm se volvió hacia él y preguntó de nuevo.

—Eso no sonó como una pregunta, entonces supongo que así será…

Agraciadamente Wilhelm entró en posición con su espada de madera, y la desaparición del tono de interrogación en su pregunta le dijo a Subaru que esta sesión de práctica, pero más severa, estaba llegando a su fin. El caballero de mayor edad mostró una pequeña sonrisa cuando vio el arrepentimiento sincero en los ojos negros de Subaru.

—Ahora que Lady Crusch ha llegado, debo cumplir mis deberes como instructor. Esa es la mitad de la razón por la que la Casa Karsten me emplea, ¿sabes?

—Oye, no seré egoísta como un niño pequeño. Me hiciste un gran favor, gastando algo de tu tiempo conmigo de esta manera.

Subaru apuntó la espada de madera directo a los ojos de su oponente, sintiendo una intensa soledad mientras el entrenamiento se acercaba a su conclusión.

Había dejado el kendo en la secundaria, pero todavía tenía las bases del manejo de la espada. Viendo la recta postura de Subaru y su tranquila disposición, la cara de Wilhelm abandonó todo rastro de serenidad.

—…En garde1

—En todo momento.

Subaru respondió a la declaración de su tutor, saltando al frente sobre el campo.

Ni siquiera trató de fintar. Su ataque fue un simple swing descendente, sin trucos involucrados. Desde una posición alta, la hoja cortó por el aire en un golpe dirigido a la cabeza, pero la punta perdió de vista su objetivo y se clavó en el suelo. Subaru, fallando en su objetivo, terminó convirtiendo su forzada arremetida en una voltereta hacia adelante.

Luego — …¡!

Subaru contuvo lo que parecía una innumerable ráfaga de golpes de espada.

2

Ya habían pasado tres días desde que Subaru Natsuki había entrado al feudo de Crusch Karsten.

El hogar de la duquesa de Karsten estaba localizado directamente en el medio del Distrito de la Nobleza dentro de los estratos superiores de la capital real… una mansión que resaltaba incluso entre las exuberantes viviendas a su alrededor. Le habían dicho que esa era una villa usada solo durante las estancias en la capital, pero su tamaño y pura extravagancia rivalizaban con la residencia principal de Roswaal.

Pero la misma Crusch no tenía interés en la decoración de la sobre-adornada mansión. Sin duda ella lo miraba como una muestra de consideración para los muchos nobles que podrían visitar la capital.

Y uno de esos visitantes había sido Reinhard van Astrea. El incidente que había transcurrido a mitad del día anterior estaba amargamente grabado en la memoria de Subaru.

—Estoy muy apenado por haber sido incapaz de detener el incidente en el campo de entrenamiento. Estoy avergonzado de mí mismo por no haber podido hacer más que observar.

Luego de preguntar por Subaru, la primera cosa que hizo Reinhard fue disculparse, agachando su cabeza bajo las mágicas lámparas que iluminaban la puerta frontal de la residencia Karsten.

Esa fue una disculpa que vino del hombre tan confiado y respetado por su nación, al grado de ser conocido comúnmente como el Santo de la Espada. Subaru, quien no se consideraba a sí mismo tan valioso como para encarar siquiera a Reinhard, fue tomado completamente por sorpresa.

—E-Espera-Espera-Espera. ¿Por qué tienes que disculparte por todo? No hiciste nada incorrecto, ¿verdad?

—Ese no es el caso en absoluto. Soy tu amigo, y Julius también. No detener a mis amigos cuando cometen un error fue un fallo de mi parte.

—Ami…gos…

El aliento de Subaru se contuvo un poco ante la mención del segundo de los últimos nombres que quería oír en el mundo. Pero en Reinhard no había malicia. De hecho, se estaba disculpando por no intervenir en el momento. Si se hubiera involucrado, sin duda Subaru no habría experimentado ni una fracción de la miseria por la que había pasado hasta ahora.

El “duelo” entre Subaru y Julius no podría haber calificado como algo real, pero no era el lugar para que otros interfiriesen en una pelea llevada a cabo para resolver diferencias. Eso era algo grabado en piedra. Por lo tanto, Reinhard había estado sintiendo culpa por algo que ni siquiera debería haber reconsiderado. El hecho de que todavía se sintiera obligado a disculparse demostró por qué Reinhard era el “caballero entre los caballeros”.

—…Bueno, sea cual sea el caso, estoy realmente feliz de que hallas venido hasta acá para verme. ¿Has de estar ocupado con un millón de cosas ahora mismo? —dijo Subaru.

—No quiero equilibrar mi agenda y mis amistades en un gráfico comparativo. Si no hubiera tomado la oportunidad esta noche, no habría tenido oportunidad de disculparme en un buen tiempo.

—¿‘Un buen tiempo’? ¿Qué, vas a algún lado?

—Lady Felt estará fuera de la capital, bajo el cuidado de mi familia. Hay muchas cosas que necesita aprender, y hay nuevos reclutas que requieren entrenamiento.

Reinhard habló con una sonrisa delgada y forzada ante las numerosas dificultades que le esperaban. Pero al menos, el caballero no albergaba ninguna dificultad en el nexo de su relación maestro-vasallo. Subaru posó una pregunta.

—¿Realmente crees que Felt puede cargar con todo esto?

—…Extrañamente, más de lo que creía antes. Estoy seguro de que su determinación y talento sorprenderán a todos. Solamente estaré animándola para ayudarla a traer ese futuro.

Escuchando esa respuesta sin reservas, subconscientemente Subaru alejó su mirada de Reinhard.

—¿…Es así? Me alegra escucharlo.

No podía aguantar mirar directo al caballero. El joven pelirrojo no se preocupaba por dificultades, ni tenía problemas con su relación con su maestra. Ni siquiera tenía la mínima ambivalencia acerca de cumplir su deber hasta su máxima capacidad.

En ese momento, la diferencia entre él y Subaru era simplemente demasiado grande…

Notando que Subaru evitaba su mirada, las cejas de Reinhard se fruncieron de una manera simpática.

—¿Tienes… arrepentimientos?

Arrepentimientos.

…Subaru mordió su labio mientras la palabra flotaba dentro de su cabeza.

Siempre había tenido arrepentimientos. Ayer, sentía remordimientos por el día anterior a ese. Hoy, sentía amargura por ayer. Mañana, sin duda estaría angustiado por el día presente también.

Las decisiones tomadas sobre el curso de su vida ascendían a una cola interminable de arrepentimientos. Le era imposible no anhelar un mundo que había perdido a causa de las decisiones que no había tomado.

Con el silencio de Subaru, Reinhard bajó la vista.

—No diré nada tan poco serio como, ‘Entiendo cómo te sientes.’ Pero estoy igualmente avergonzado por lo sucedido. Quizá sea la primera vez que digo tal cosa, pero lamento lo ocurrido.

Las palabras no parecían ser del todo apropiadas para el disgusto que envolvía a Subaru, pero eso era natural. Sus posiciones eran diferentes, así que sus puntos de vista eran diferentes. Los dos miraban los eventos de maneras distintas. Fue por eso por lo que Subaru preparó su corazón para lo que Reinhard pudiera decir a continuación. Y, sin embargo…

—El duelo aquel día entre tú y Julius… fue una batalla sin sentido. Lo sabía, pero no hice nada, y como resultado, fuiste herido de manera injusta. Me ha dolido incluso si solo me quedé atrás y observé.

—………

Pero su escasa resolución no lo preparó para oír eso.

—… ¿Sin ningún sentido?

—Sí, eso es correcto. ¿Cuál fue la consecuencia de que tú y Julius se enfrentaran allí? Fuiste herido, y Julius tiene una mancha en su historial, nada más. ¿Estás informado de que fue puesto en arresto domiciliario después de eso? Estoy seguro de que Julius está lamentando sus propias acciones en este mismo momento.

El castigo de Julius fue noticia para Subaru, y realmente lo sorprendió. Tantos caballeros que vieron el espectáculo habrían estado de parte de Julius. Subaru estaba convencido de que su oponente había hecho arreglos para evitarse problemas después. Y, aun así, había sido disciplinado.

…Pero Subaru no pensaba que el caballero sintiera arrepentimiento alguno. Había cruzado espadas con él, aunque de madera, era más que suficiente para entenderlo alto y claro.

Sin saber lo que había en el corazón de Subaru, Reinhard dijo con sinceridad en sus ojos —: Si ambos hubieran tenido más tiempo, podrían haber discutido tranquilamente el asunto. Debí haberme asegurado de que lo tuvieran… Las cosas podrían haberse resuelto pacíficamente sin sentimientos enfermos, en lugar de con un duelo.

—… ¿Entonces no habría habido ninguna pelea?

—Correcto. Esto podría parecer de alguna manera difícil de creer, pero normalmente Julius es un hombre que escucha sinceramente. Si hubieran expuesto completamente sus diferencias, el malentendido podría haber sido resuelto de inmedia…

—Reinhard.

Con una voz seria, Subaru lo interrumpió.

El joven pelirrojo cerró la boca, mirando a Subaru con una mirada sin nublar. Ninguna emoción negativa residía en sus ojos celestes.

En otras palabras, Reinhard había sido completamente serio.

Realmente pensaba que el duelo no tenía significado.

…No podía entender que era una cuestión de orgullo, donde ninguno de los dos lados podía retroceder.

—Entiendo cómo te sientes, y me alegro. Eres… un chico muy bueno.

—Entonces…

—Pero no aceptaré lo que dijiste. No puedo aceptar lo que dijiste… Esta conversación se acabó.

El ver a Subaru cortando la discusión y dando la espalda dejó a Reinhard muy sorprendido. Cuando el chico pasó a través de las puertas para regresar a la mansión, el caballero instantáneamente comenzó a extenderse hacia él.

—Reinhard. Eres un tipo demasiado bueno. Entiendo por completo que todo lo que dijiste hasta ahora fue de buena fe, y no querías decir nada malo… lo entiendo.

La observación detuvo a Reinhard a mitad del movimiento. Sintiendo eso detrás de él, Subaru no retrocedió mientras pasaba por la puerta.

—Pero… simplemente no lo hagas. No te dejaré robarle su significado a ese duelo. Todo… menos eso.

Subaru no quería que hicieran eso, y tampoco Julius o los caballeros que habían visto ese duelo hasta el final.

Su batalla había tenido un valor. Tenía un valor concreto y definitivo, incluso si Reinhard, el Santo de la Espada, no lo podía entender.

Mientras Subaru se distanciaba, Reinhard intentó cerrar la brecha.

—Incluso si es así… ¿Qué ganaste de ese duelo? Solo perdiste cosas, ¿verdad? — Pero las palabras que escogió para ese propósito solamente fueron el último clavo del ataúd. —Incluso perdiste a Lady Emilia.

El verdadero ultimo nombre que Subaru quería oír en el mundo en este momento, se había materializado. Él le respondió al Santo de la Espada indiferentemente.

—Vete a casa, Reinhard. Antes de que tu maestra se sienta solitaria y comience a llorar.

Con un fuerte ruido, la puerta se cerró entre ellos. Y así separaron sus caminos.

—…No necesitaba molestarse, maldición.

Subaru apretó los dientes por el recuerdo de la noche previa, mientras maldiciones que no se atrevió a decirle a Reinhard a la cara se desbordaban.

Sus labios se torcieron mientras rascaba su cabeza, como si deshiciera el recuerdo todavía crudo.

—No seas así, Subaru. Has sido golpeado en la cabeza, así que compórtate mientras lo atiendo.

Mientras Subaru yacía ahí, una voz llena de afecto hizo vibrar sus tímpanos con gentileza.

Cuando miró arriba, vio a la chica de cabello azul sonriéndole agradablemente. Llevaba un vestido corto color negro con delantal. La sirvienta de adorable rostro —Rem— estaba arrodillada en el pasto verde con la cabeza de Subaru sobre su regazo en la venerable posición de “almohada de regazo.”

Rem, designada como la sirvienta de Subaru, pasó un dedo por su cabello mientras suspiraba suavemente.

—Has trabajado duro en el entrenamiento especial. Por favor, relájate y descansa en mi regazo por un rato.

—Realmente no merece ser llamado ‘entrenamiento especial’… Solo es simple práctica con la espada. Tiene que haber sido aburrido de ver, ¿eh?

—No fue nada aburrido. Solo pasar tiempo contigo me hace muy feliz, Subaru.

Todo lo proveniente de Rem era positivo, pero en su estado actual, Subaru no podía aceptar nada de ello. Cubrió su cara con una mano, privando su mirada de ella, quien miraba incluso sus momentos más desagradables bajo un enfoque positivo. Ella había visto la práctica de espada, que difícilmente llegaba a algo más que un juego, desde el principio hasta el amargo fin, sin queja.

Incluso a pesar de que Subaru ocultaba sus emociones, Rem no cruzó ni una sola palabra.

Aguanto en silencio el intento de este por ocultar sus verdaderos sentimientos y afectuosamente soportó su peso, pasando un dedo ligeramente a través de su cabello como un simple recordatorio de que el tiempo no se había detenido.

Incapaz de cargar con su silencio más tiempo, Subaru habló primero.

—…Oye…Rem.

Su voz vacilante detuvo el dedo de Rem. Mientras ella esperaba con indulgencia que hablara, Subaru tomó un poco de tiempo antes de seguir.

—Tú… ¿Crees que soy patético?

Había salido de su propia boca, pero la realidad es que dudaba sobre la respuesta que quería escuchar. ¿Quería escuchar un sí? ¿Quería escuchar no? ¿Qué quería exactamente que valorara acerca de él? ¿Se refería a ese mismo instante, hace tres días, o quizá mucho antes…?

—Sí.

Rem respondió sin dificultad, interrumpiendo el análisis de Subaru.

Mientras sus preocupaciones se aclaraban, Subaru miró a Rem desde abajo en señal de protesta.

—¿Entonces también lo crees? ¿Por qué te quedas conmigo, entonces, si soy patético? ¿Es porque te lo dijeron?

Rem, invertida en su campo de visión, negó suavemente con la cabeza ante la asertiva reacción de Subaru.

—Pensar que eres patético y quedarme contigo no es una contradicción. Incluso sin una orden, creo que me habría quedado contigo sin importar, Subaru.

—¿…Por qué es eso?

—Porque quiero.

Su respuesta fue breve.

La sencillez de la respuesta dejó a Subaru sin palabras. No tenía idea de qué decir, aunque las palabras hacían que su pecho se sintiese liviano.

Fue como si su incomprensible auto examinación hubiera recibido una respuesta igualmente desconcertante.

—Rem… Eres realmente impresionante.

—Lo soy. Pero Ram es incluso más increíble.

—Todavía no entiendo por qué pones a tu hermana en un pedestal, pero eres increíble.

Subaru levantó una mano en señal de rendición, dejando su cuerpo entero relajarse mientras se hundía en el regazo de Rem por completo. Cerró los ojos, dejándola acariciar sus mechones con su dedo mientras decía —: Estoy aquí porque creo que quieres que esté aquí, Subaru.

—¿Entonces quiero que me veas ser golpeado y luego actuar de manera patética y embarazosa? Eso me hace sonar como un tipo de masoquista…

Rem inclinó su cabeza con curiosidad, preguntándole con aspecto completamente inocente —: ¿No lo eres?

Subaru solo pudo exhalar profundamente por sus narinas a manera de una respuesta no verbal.

El tiempo continuó de una manera tranquila, perezosa, sin intrusiones. Finalmente ella preguntó —: ¿Quizá deberíamos regresar dentro? Un poco más y podríamos interrumpir la práctica de espada de lady Crusch.

Cuando los muslos de Rem parecían a punto de moverse, Subaru se sujetó de ellos, saboreando con sus mejillas la sensación.

—Solo un poco más. Me golpearon en la cabeza. ¿Podría ser peligroso moverse tan pronto?

Rem dejó sus piernas relajarse mientras accedía a la sugerencia de Subaru.

—Sí… Si eso es lo que deseas, Subaru.

Gracias a su ilimitada amabilidad, él no tenía que pensar en las cosas que no quería. Dejó su cuerpo hundirse más y más profundo en esas suaves arenas movedizas.

…Habían pasado tres días de la declaración de la selección real. Tres días desde que Subaru y Emilia apartaron caminos.

Subaru Natsuki estaba en constante putrefacción.

3

Debo haber hecho algo mal, pensó Subaru una vez tuvo tiempo para reflexionar.

Sabía que era un recuerdo desagradable, pero antes de darse cuenta, regresaba una y otra vez hasta esa mañana y recordaba la visión de la chica de cabello plateado dándole la espalda y alejándose.

Mientras el sonido de una puerta cerrándose hacia eco, Subaru pensó, Debo haber quedado corto en alguna parte.

Estaba muy consciente de que sus palabras habían ido muy lejos.

El hecho de que hubieran salido después de recibir una paliza había sido en parte culpable. Cuando las palabras de Emilia lo acorralaron, él acabó soltando muchas cosas realmente inaceptables.

Como resultado, Subaru y Emilia habían acabado separándose.

¿Lo repentino de sus palabras habría significado que solo eran pensamientos confusos a medias? ¿O significaba que habían estado dentro de su corazón todo el tiempo?

Él se preocupaba por ella, y quería que ella lo reconociera; ambos sentimientos eran verdaderos.

Pero cuánto del resto de lo que había dicho eran pensamientos verdaderos… Incluso él ya no estaba seguro.

—…Oye, niño. ¡¡Niño!!

Subaru estaba sumergido en un mar de dudas sobre sí mismo cuando una voz ronca en las cercanías lo trajo de nuevo a la realidad.

Cuando parpadeó, el hombre de pie justo frente a él dejó caer sus hombros, lamentándose mientras arrugaba su frente.

—Vamos, niño. No te quedes deslumbrado así frente la tienda de un hombre. Alejarás a los clientes. — Se lamentó frunciendo el ceño en su severo rostro, marcado por una llamativa cicatriz vertical.

Subaru, de vuelta al presente, frotó sus párpados suavemente, recuperándose con rapidez del semblante feroz del hombre.

—Oye, viejo. Creo que es tu mirada azorante hacia los clientes lo que los aleja.

—¡No estoy azorando! ¡Estoy preocupado por ti, maldición! Vienes aquí con un bicho raro, y cuando el Viejo Rom oye tu mensaje, ya no puedo comunicarme con él. ¡Debería darte un regaño por todos los problemas que me haces pasar!

El tendero levantó su voz en cólera y golpeó el mostrador con uno de sus gruesos brazos.

Cuando lo hizo, el impacto causó que una canasta con fruta en exhibición se inclinara, amenazando con hacer caer su producto. Sin embargo, con un revoloteo del dobladillo de su falda, Rem aterrizó en el espacio justo en frente de la tienda.

—Esa no es forma de manejar alimentos.

Sus dedos agarraron la canasta en el mostrador, sujetándola suavemente antes de que pudiera caer junto con toda la fruta dentro.

—Ohh, muchas gracias, señorita.

El hombre —Cadmon— suspiró con admiración ante su habilidoso movimiento, recibiendo la canasta de Rem con visible alivio.

Luego bajó su tono de voz mientras dirigía su vista de nuevo a Subaru. —Así que tome mi consejo. Aléjese de este chico indecente. Eso no acabará bien.

—¿Oigan, de qué están hablando aquí? No vayan extendiendo rumores infundados por allí, maldición —respondió Subaru.

—No es infundado para nada. Estuviste aquí con una chica no hace mucho, y ahora trajiste una diferente, ¿no es así? La chica de antes… Ah, no la puedo recordar claramente, pero eso solo significa que esta joven dama es más bonita. Los infieles pueden irse al infierno.

—¿Parezco alguien que pueda salir con dos chicas? En primer lugar, ¿cómo pudiste…?

Olvidarte de Emilia, iba a decir Subaru. Pero la falta de memoria de Cadmon era un efecto de la magia anti-reconocimiento que ella usaba para ocultar su identidad.

Recordar eso hizo que el rostro de esta saliera a flote en sus pensamientos, acompañado de un doloroso latido en su pecho.

Mientras Subaru quedaba en silencio, Cadmon le echó un vistazo con sospechas antes de continuar hablando a Rem.

—¿Ve? Incorregible. Acabará con nada más que dificultades sin importar cuán duro intente.

—Muchas gracias por su consideración… Sin embargo, estoy haciendo esto porque quiero. — Las mejillas de Rem enrojecieron cuando miró a Subaru para apreciar su reacción. La mirada de Cadmon, incluso más cruel que antes, dejaba en claro que la consideraba desafortunada.

—Tengo que decir, aun así, la sensación en la calle es diferente hoy. No hay más gente de la usual, pero… es como si hubiera un movimiento en el aire. ¿Quizá la gente está… deteniéndose a ver más de lo usual?

Subaru observó el ajetreo y bullicio, cambiando el tema para distraerlos y que no notaran que no había terminado su oración anterior.

—Tienes un ojo sorpresivamente agudo. Bueno, así es. Cuando suceden cosas importantes, es hora de que los comerciantes hagan algo de dinero. Justo ahora, todos están hambrientos del próximo rumor.

Cadmon asintió ante las meditaciones de Subaru mientras tomaba una de las frutas alineadas frente a su tienda y le daba un mordisco.

Subaru quedó como bobo frente al dueño de la tienda que sostenía una fruta con marcas de dientes. —Esa es tu mercancía… —remarcó antes de continuar—. Bueno, no estoy seguro de cuáles oportunidades de negocio tiene la selección real para un vendedor de fruta, pero estoy impresionado de que no te dejaran atrás cuando comenzó. Creo que eres un genio natural en esto, viejo.

—Oh, cierra la boca. En cualquier caso, es porque hay más personas interactuando y hablando entre sí. Todos están hablando con alguien más ahora mismo. Observa, mira allá.

Cadmon apuntó forzosamente con el centro de su fruta, indicando un letrero a la orilla de la calle. Incluso entre los letreros compitiendo desesperadamente para resaltar en la calle del mercado, este era más alto que el resto.

—Bueno, si no es I-script, no lo puedo leer.

—¿Qué? Qué inculto. ¿Entonces puedes leer el letrero de mi tienda?

—Siento que los caracteres parecen I-script, pero son tan malos que no puedo leerlos.

Cadmon fue tomado por sorpresa ante el malintencionado intento de ocultar su propia falta de educación.

—¿Qué está escrito en ese letrero, después de todo?

—La misma cosa de la que hemos estado hablando. ‘La Selección Real Ha Comenzado.’ — Subaru frunció el ceño, inseguro de cuál era el punto de Cadmon, así que el tendero rascó su cabeza toscamente y añadió —: Muy bien. Déjame deletrearlo para ti. Señorita, cuide de la tienda por un momento.

—Como usted lo pida.

La forma en que Cadmon abandonó su estación como si no fuera nada, y la forma en la que Rem le siguió la corriente sin la menor vacilación, dejó a Subaru simplemente incómodo mientras caminaba con pereza.

—No dejes que aficionados manejen tu tienda sin más, demonios. Y Rem, no hagas promesas que no puedes mantener.

—Todo lo que tiene que hacer es intercambiar mercancía por monedas de acuerdo con los precios listados. No es como si tuviera clientes de todos modos.

—¡¿Así que finalmente lo admites?!

Subaru mostró una mirada desafiante mientras Cadmon se lo llevaba. Rem se despidió de ellos mientras se dirigía al mostrador.

—Tengo que decir que todos… ya sean jóvenes o viejos, parecen muy interesados en la selección real. ¿Qué crees, viejo?

Cadmon frunció el ceño amargamente ante las palabras de Subaru y respondió.

—Mmm. Bueno, hay un montón de excitación acerca de quién será el próximo gobernante, pero no es como si pudieran dejar el trono vacío para siempre. Desearía que solo se apuraran y decidieran de una vez.

—Esto solo es lo que me han contado, pero ¿no es el Concejo de Ancianos el que dirige el país? ¿Qué tanto afecta a la gente no tener rey?

—Oye, si es un chiste, es de mal gusto. Ahora, algunas personas desprecian al rey como la cabeza cuando se trata de administración, pero… El Convenio con el Dragón es formado con la familia real generación tras generación. Tenemos que agradecer la protección del Dragón por que los enfrentamientos con Volakia en el sur no pasan de escaramuzas.

Gusteko al norte, Lugunica al este, Kararagi al oeste, y Volakia al sur… esos eran los nombres de las grandes naciones que controlaban este mundo. Subaru había oído que también existían pequeñas naciones, pero eran tratadas como estados clientes de los cuatro grandes.

Subaru hizo otra pregunta.

—Volakia, eh… ¿Qué, crees que invadirán si el Dragón se va?

—Su lema imperial es, ‘Muchas tropas, nación fuerte, come al débil, sé más fuerte.’ Se dice que Lugunica estaba en medio de una guerra con ellos hace cuatrocientos años, justo antes de que el primer Convenio con el Dragon fuera hecho. Algunos dicen que todavía están molestos por el hecho de que el dragón se haya metido.

—Entonces así es como se siente la gente respecto a no tener un rey, eh…

—Incluso si no fuera por eso, un país sin gobernante estaría tan cegado como una bestia sin cabeza. El último rey no era sabio, pero tampoco estaba mal. De cualquier manera, eso es lo que pienso.

Cadmon atravesó por la multitud conformada por varias razas antes de pararse frente a un letrero que sobresalía sobre el hombre ya de por sí alto. Se mezcló con la gente que lo miraban con el mismo objetivo, estirando su cuello para leer los caracteres que Subaru no podía.

—Es un anuncio de que la selección real ha comenzado, y un resumen. El rey será determinado a tres años de la Ceremonia del Dragón, dice quién conducirá la ceremonia en adelante, etcétera. Luego están listadas las candidatas.

Cadmon, leyendo los detalles en lugar de Subaru, le pasaba mensajes que este último ya conocía. El interés de Subaru había comenzado a desaparecer, pero la última palabra, candidatas, le puso un alto. Cadmon, mirando desde un costado mientras Subaru lamía sus labios resecos, asintió apreciativamente.

—Las candidatas están en tu mente, ¿eh? En total hay cinco candidatas en la selección real. Las más conocidas son la duquesa Crusch Karsten y la presidenta de la compañía Hoshin, una chica llamada Anastasia.

—¿La duquesa Crusch es famosa?

—Bueno, es una duquesa. Sería muy malo si la gente de la capital no conociera su nombre. Todavía es joven, pero como duquesa y heredera de su familia, ya es considerada una de las mujeres más brillantes en la historia nacional. Los relatos de su primera incursión con el ducado de Karsten, razón por la que heredó el título, son comunes incluso aquí en la capital.

—¿Primera incursión…?

—El duque de Karsten en aquel tiempo …su predecesor inmediato… fue herido por una horda de monstruos asquerosos que aparecieron en el ducado de Karsten. Así que ella tomó el comando en su lugar y puso las cosas bajo control en un parpadeo, y así todos conocieron su nombre. Siempre había habido rumores de que era brillante, pero era tan buena que su padre puso a su hija de diecisiete años al mando.

Escuchar a alguien fuera de la esfera de influencia de Crusch evaluarla hizo que los hombros de Subaru se sintieran más y más estrechos.

Sin darse cuenta de la alteración interna de Subaru, Cadmon trazó con un dedo la cicatriz en su rostro mientras seguía.

—Y no hay mercader por aquí que no haya escuchado de cuánto progreso ha hecho la compañía Hoshin en los últimos años, incluso siendo ellos. Esa joven dama al mando …Anastasia… incluso ha vencido a las principales compañías y las puso bajo la suya. Tal como esa vieja leyenda, Hoshin del Derroche. Es como si fuera una reencarnación de ese hombre.

Subaru se preguntaba si el orgullo con el que hablaba Cadmon acerca de Anastasia era debido a que se identificaba con ella como compañero comerciante. Pasar de una mera comerciante a candidata a la realeza era una historia real de Cenicienta.

Por un lado, estaba Crusch, una mujer con un comportamiento inspirado, persiguiendo sus creencias con una voluntad de hierro. Por el otro estaba Anastasia, la chica con cabello púrpura claro, que resaltaba por su acento de Kansai.

Los detalles en el letrero frente a ellos no tenían discrepancias respecto a los que había oído en la conferencia de la selección real. Los contenidos fueron transmitidos a la población minuciosamente y con sinceridad, sin ningún tipo de injusticia.

Cadmon continuó.

—Se rumora que esas dos están a la cabeza en la selección real. Personalmente, creo que lady Crusch, estando en una posición crucial en el reino, tiene más relevancia que una comerciante nacida en otro país.

—Entonces ambas lideran en el grupo, eh.

Al final, sin duda, las palabras de Cadmon estaban impregnadas con la opinión a la que se había aventurado. Incluso así, no había duda en que la posición de Crusch y el nombre de su familia constituían un poderoso soporte. Para la gente, ajena a su discurso, era lo más natural asumir que Crusch heredaría el trono.

—Si Crusch es la favorita, y Anastasia la segunda… ¿Entonces quién es la estrella emergente?

Después del comentario de Subaru, Cadmon leyó los nombres de las tres candidatas restantes, cruzando sus brazos con una mirada afligida en su rostro.

—Es difícil hablar de estrellas emergentes. Además de esas dos, las otras tres son básicamente desconocidas. He vivido en la capital por un largo tiempo y ni siquiera las conozco. Esta Priscilla parece tener nombre de noble, pero ni siquiera veo apellidos en las otras dos. Dada la manera en la que la presidenta de la compañía Hoshin se convirtió en candidata, realmente tengo que preguntarme cómo están eligiendo a los candidatos.

En ese punto, Subaru imaginaba que estaría en perfecto acuerdo de no ser porque conocía personalmente los detalles. Estaba la cabeza actual de un ducado hereditario, la joven presidenta de una compañía comerciante extranjera, una desconocida con apellido de linaje noble, y las dos candidatas restantes sin apellido y con orígenes inciertos. Reservarse la información acerca de las bases con las que habían seleccionado a las candidatas era una injusticia hacia la población general. Incluso Subaru, que sabía que las crestas con las decoraciones del Dragón habían sido usadas para seleccionar a las candidatas, no tenía idea de cuales fueron los motivos del Dragón para escoger a las chicas.

Pero justo cuando Subaru estaba a punto de estallar en risas ante toda la especulación sin bases, Cadmon entrecerró los ojos, torció los labios con disgusto, y expuso su opinión.

—Pero me está volviendo loco que incluyeran una semi-elfo. No puedo evitarlo. Se listan algunos datos básicos acerca de cada candidata real, pero esta Emilia… Aparentemente convirtieron a una mitad demonio en candidata. Te lo digo, es estúpido como sea que lo veas.

—¿Mitad demonio…eh?

—Así llamamos a la gente que parece ser cómplice de la bruja. ¿Qué demonios están pensando los superiores y pudientes…?

Cadmon miró hacia el alto letrero que le sacaba dos cabezas, con sus ojos llenos de disgusto. Subaru no pudo reaccionar inmediatamente.

—…

Tenía una cantidad no insignificante de buena voluntad hacía el tendero de la cicatriz. Este era el primer hombre con el que había hablado en este otro mundo, y cuando se reunió con él después, había llegado a verlo como alguien en quien podría confiar. En contraste con su dura apariencia, su personalidad y carácter eran amables, y estaba lleno de amor por su esposa e hija. Por lo menos, Subaru no dudaba de que era una persona benevolente.

El chico no pudo evitar sorprenderse por escuchar a ese hombre hablar tales calumnias sobre alguien más como si fueran una realidad absoluta. Además, para Subaru, no podían ser descartadas casualmente. Y entonces, sus labios emitieron una negación.

—…No significa que todos los que se ven así estén involucrados con la Bruja, ¿verdad?

—¿Hah?

Bajo la mirada curiosa de Cadmon, las emociones de Subaru sacaron lo mejor de él mientras insistía.

—N-No la juzgues solo porque es mitad elfo. Esta chica ‘Emilia,’ ella es incre… podría estar haciendo esto por el bien del país. Podría ser una chica buena, increíble para todos los que conoces.

—Espera. No sé por qué te esfuerzas tanto, pero deja de defender a la mitad demonio. Si alguien más escucha, no van a entenderlo.

—Sí, supongo. Y no querrías que la preciosa chica haciendo tu trabajo vea a un hombre crecido poniendo una cara aterradora, hablando basura de alguien que ni siquiera conoce.

La gran cantidad de crítica de Subaru mezclada con sarcasmo hizo que Cadmon pusiera una mano en su frente.

—Entiendo, dame un respiro. Dije demasiado. Me disculpo, ¿está bien?

—…Tch.

Aunque fue una disculpa a la que fue forzado, la reacción madura de Cadmon hizo que Subaru retrocediera.

Aun mientras Subaru seguía calmándose, Cadmon continuó.

—Eres libre de pensar lo que quieras. Pero no es posible que un semi-elfo se convierta en rey.

—¡Sigues…! ¿Por qué no? ¿Es por la Bruja de los Celos? ¿Qué?, ¡¿ya que la Bruja de los Celos era mitad elfo, eso significa que todos los semi-elfo son peligrosos?!

—…Correcto.

Para Subaru, alterado de nuevo mientras reanudaba su argumento, la vos de Cadmon tenía un timbre sorprendentemente frío.

—¡Ahí vas otra vez…!

Subaru estaba a punto de hacer una objeción cuando su voz se atrapó en su garganta, por que vio la expresión de miedo en los ojos de Cadmon.

—La Bruja es aterradora. No hace falta ni decirlo. Es un sentimiento que todos comparten. No sé cómo creciste sin saberlo, pero, por lo menos, la gran mayoría de las personas evitan a los semi-demonio por la misma razón.

—…

—Mira. Se dice que la Bruja… la Bruja de los Celos… es un monstruo completamente fuera de la norma. Hace cuatrocientos años, su sombra se tragó la mitad del continente. Afamados héroes y dragones sucumbieron unos tras otros ante ella. Si no fuera por el poder del Santo Dragón, el conocimiento del Sabio, y el Santo de la Espada de la época, el mundo habría sido destruido sin duda.

Subaru nunca había oído esto, y era incapaz de separar su mirada de la terriblemente seria expresión de Cadmon mientras oía los detalles que no podía descartar.

—Pero, a pesar de todo lo que la Bruja de los Celos ha hecho, sabemos lo que sigue de nada acerca de ella. Lo que sabemos es que es una semi-elfo con cabello plateado. Eso, y el hecho de que no se puede razonar con ella, no puede entender cómo piensan los demás, y parece arremeter con odio hacia todo en el mundo.

La ola de emoción surgiendo tras las pupilas temblorosas de Cadmon, comunicaba las emociones crudas de cada persona viviendo en el mundo, de una manera que oraciones a secas nunca podrían.

Tal como el libro de imágenes que Subaru había visto, la historia de la Bruja era transmitida oralmente y a través de la palabra impresa. Dependiendo del narrador, los medios y la cantidad de repeticiones variaban, pero el resultado final era siempre el mismo: un terror absoluto del que las personas nacidas en ese mundo nunca se librarían, como si fuera un clavo atravesando su mismo corazón.

—La Bruja es un símbolo de terror. Todo mundo teme a cosas que no puede entender. Así que la gente usa los pocos detalles que conoce para mantenerse tan alejada como sea posible.

—¿…Y eso justifica la discriminación contra los semi-elfo?

—Por lo menos, es una realidad que muchos semi-demonios tienen una personalidad retorcida. Admitiré que no sé si solo sean sus naturalezas, o sí son las circunstancias que los hacen ser así.

Cadmon hacía muecas como si masticara un insecto amargo, probablemente porque las palabras de Subaru lo habían arrinconado en una posición incómoda. El hombre parecía bien consiente de que lo que decía era irracional. Pero las emociones por la Bruja inundando su interior, oscurecían su visión ante cualquier objeción a esa lógica.

Además, ese pensamiento bien podría haber sido una opinión universalmente contenida en su mundo, desde los peldaños más bajos hasta los altos.

Cuando Subaru se dio cuenta de eso, solo entonces apreció realmente el significado de la petición que Emilia había hecho en la conferencia de la selección real.

—…

Ella era mitad elfo. Su destino era algo que no podía separar de sí misma sin importar cuán duro tratara. Portaba un grillete de hierro que otros en su misma posición no, uno que nunca podría quitar.

Cadmon cruzó los brazos y habló de mal humor.

—Y como es lo que la gente piensa, ella no tiene ninguna oportunidad de ganar. Que alguien sea tan aficionado a esa semi-demonio y que la promueva así… Es una mala broma, te lo digo.

El objeto de su argumento, y su enojo, parecía haber cambiado de la candidata en sí, Emilia, hacia aquel que la alzaba a un palanquín cuando no tenía posibilidad de victoria.

Fue una concesión benevolente por parte de Cadmon, pero fue un pequeño consuelo dada la imagen completamente negativa de los semi-elfos.

La chica Emilia primero necesitaba sobreponerse al obstáculo del prejuicio.

A Subaru que no estaba informado—ignorante de la tiránica historia de los semi-elfos y por qué la gente le temía a la Bruja como resultado—Cadmon le preguntó —: ¿Por qué hacerla pasar por eso si tiene que cargar con una discapacidad como esa?

Ciertamente, Subaru era completamente inexperto cuando se trataba de la historia de ese mundo. No podía saber acerca de las malas acciones de la Bruja más allá de los detalles escritos en una página. Era difícil para él imaginar cuánto temían las personas a los semi-elfos, cuán profunda era su aversión y, por ese hecho, qué pensaban los semi-elfos viviendo en tal entorno acerca de las otras personas.

Pero había escuchado las palabras de la chica, entonadas con una voz clara como una campana…

“…¡Deténganse ahí, malhechores!”

Ella había salvado a Subaru, quien había estado arrastrándose en el suelo con dolor y humillación.

¿Dónde estaban las expectativas y los cálculos detrás de sus acciones en aquel entonces?

Subaru no conocía la historia de su mundo, acerca de la Bruja o los semi-elfos. Pero conocía a Emilia.

“Mi nombre es Emilia. Solo Emilia. Gracias, Subaru.”

Él entendía que la chica de cabello plateado y obstinada benevolencia, quien siempre actuaba sin considerar sus propias pérdidas o ganancias podría tener parecido con la Bruja de los Celos, pero eso no tenía que ver absolutamente nada con ella.

Sabía que ella, que había vivido en un mundo que no le mostraba amabilidad de ninguna forma, aun así, poseía buena voluntad hacia los demás desde el fondo de su corazón.

No importa qué tan mal pudiera tratarla el mundo, al menos Subaru estaría…

Repentinamente, un escalofrío viajó por su espina mientras una fría voz interrumpía sus pensamientos.

“…Todo fue por tu propio beneficio, ¿verdad?”

En el fondo de su mente, su encantadora y cálida sonrisa se transformó en una fría mirada y una voz severa.

“Quería creerte… ¡Pero fuiste tú quien me detuvo, Subaru!”

Él había pisoteado su confianza, y su voz dolida reverberaba dentro de su pequeño cráneo.

Trató de entender. Pensó que lo había logrado. Actuó como si lo hubiera hecho. Y frívolamente había roto y dejado de lado la promesa que había hecho con ella. La culpa empaló su pecho una vez más.

“…Si no lo dices, no puedo entenderlo, Subaru.”

En sus recuerdos, Emilia lo reprendía por sus acciones de aquel día, una y otra vez.

Sintió agonía como si piezas de su pecho hubieran sido arrancadas y la tristeza se abalanzara sobre él para aplastarlo, pero la ira de Subaru hacia la chica que lo miraba también salió a flote.

Había trabajado muy duro. La había ayudado mucho. Había sido herido tanto. ¿Por qué estaba mal esperar una recompensa? ¿Qué había de malo en esperar que ella respondiera?

… ¿Si no lo digo, no puedes entenderlo? Podría decirte lo mismo.

Emilia no le había contado nada acerca de la selección real, la discriminación, o sus sentimientos en aquel día. Había evitado a Subaru, lo había apartado en su objetivo, tratándolo como si fuera apenas un personaje secundario.

Por supuesto, Subaru no sabía nada de Emilia. Ella no le contaría nada.

Él no sabía cómo había vivido ella hasta entonces, cómo se sentía mientras apuntaba al trono, qué pensaba acerca de que el mundo la viera como la misma Bruja…

Y en cuanto a lo que Emilia pensaba de Subaru, él no quería saber.

—…Niño. ¿Estás bien? ¡Oye!

—… ¿Eh?

Subaru, dándose cuenta de que la cara de Cadmon estaba demasiado cerca, retrocedió con sorpresa.

—¡Waah! ¡Viejo, no hagas eso! ¡Tu cara podría matar a alguien de esa manera, maldición!

—¡Dijiste algo horrible! Estabas viendo hacia la nada otra vez, justo como antes. ¿Tienes algún padecimiento crónico?

—B-Bueno, si los apasionados sentimientos ardiendo en mi pecho son una enfermedad, podría estar infectado con algo. Es una enfermedad desagradable y febril que seduce a la hombría, algunas veces con delicadeza y otras con severidad…

Cadmon, incapaz de seguir el chancero intento de Subaru por ocultar su corazón herido y vacío, sacudió su cabeza.

—Sí, sí, te aflige tu pobre carácter, eso es. Bueno, regresemos a la tienda.

Subaru, siguiéndolo en el camino de regreso, se dio cuenta de que su cuerpo entero estaba empapado en sudor frío. Quizá se debía a las molestas emociones en su interior, pero cada paso se sentía muy pesado.

Su cabeza cayó mientras Cadmon murmuraba abruptamente, todavía dándole la espalda —: Y con esto podría estar entrometiéndome, pero deja de hablar de la Bruja en público. Si alguien te escucha, no van a entenderte… yo incluido.

No parecía un esfuerzo por revivir el debate de antes. Sintiendo la seriedad en la voz de Cadmon, Subaru indico su aceptación con silencio.

Con un prejuicio tan complejo, no podía saber la ira de quién despertaría al abrir su boca. Por lo menos, no deseaba más problemas en la capital real.

Cadmon ignoró la respuesta de Subaru y repitió lo que había dicho como énfasis.

—…Uno nunca sabe quién está escuchando.

Mientras pasaban a través de la multitud en su camino de regreso a la tienda, el aire entre ellos parecía pesado de alguna manera. Subaru no había logrado controlar sus sentimientos, y Cadmon parecía enojado y avergonzado por la disputa. Apenas y hubo palabras entre ellos mientras regresaban a la tienda.

Sin embargo…

—Bienvenidos. El ultimo cliente apenas se está yendo.

Cadmon quedó boquiabierto, y observó con admiración el panorama de Rem intercambiando mercancía por dinero y despidiendo a un cliente con una educada reverencia.

Atónito, miró hacia las vitrinas vacías en el mostrador. Por un momento, quizá pensó que había abandonado su tienda, confiándosela a Rem solo para que ella vendiera su mercancía a precio de remate, pero la caja de la tienda llena de monedas demostró que no era verdad. En otras palabras, lo había vendido todo.

Cadmon cayó de rodillas, cubriendo su cara con sus palmas, aparentemente su orgullo como mercader había sido herido.

—E-En ese corto tiempo, vendiste más de lo que mi tienda vende normalmente en un día entero…

Sin tener en cuenta la dignidad del dueño de la tienda, Rem se desplazó suavemente alrededor del mostrador y corrió al lado de Subaru. Miró expectante hacia el chico, y parecía como si una cola invisible se balanceara detrás de ella.

—¿Cómo lo hice, Subaru? Escuché que te ayudó en el pasado, así que trabajé lo mejor que pude para servir al menos como ayuda. ¿Puedes elogiarme si quieres?

La extraña visión de Rem pidiendo, ¡Elógiame, elógiame! Hizo que Subaru se diera cuenta de que su corazón se sentía un poco más ligero.

—…Eres realmente increíble, Rem.

—Lo soy. Pero mi hermana es incluso más increíble.

Subaru forzó una sonrisa y, siguiendo la guía de Rem que ofreció su cabeza, la acarició gentilmente. Saboreó la textura totalmente familiar de su cabello, y la garganta de Rem dejó salir un pequeño sonido por el suave tacto de Subaru.

—Aun no entiendo cómo funciona esa lógica tuya, sabes…

Viendo la interacción entre los dos desde atrás, Cadmon acarició su propia cicatriz con un dedo y desplomó sus hombros. Él murmuró —Supongo que la apariencia importa…

La razón de las bajas ventas de su tienda ahora estaba muy clara.

4

—Interesante. Entonces por eso te dio manzenes para tus problemas.

Con sus orejas de gato retorciéndose, el que hablaba metió un tenedor en una montaña de frutas rojas rebanadas y llevó un jugoso bocado hacia sus labios sonrientes con perfecta gracia.

Aquellas pequeñas orejas felinas eran del mismo color del cabello rubio que debajo caía hasta los hombros, y el listón blanco que adornaba esos mechones se unía a grandes ojos redondos y provocadores para completar la imagen de una linda chica… que en realidad era un chico.

Subaru respondió —: Bueno, ya las probé, así que todo lo que tuve que hacer fue entregarlas a la cocina. Dejando eso de lado, no me mires de reojo lamiendote los labios. Me está dando escalofríos.

No, conociendo ambos, su apariencia externa y su género real, el término adecuado definitivamente era lindo chico.

Era entre comidas, un poco antes de la merienda, y manzenes habían sido traídas como un bocadillo ligero. Cuando Cadmon les había dado la fruta como recuerdo parecía agradecido y profundamente dolido ante cómo Rem había roto el record de ventas de su tienda en un espacio de tiempo tan corto. Ella había regresado a su habitación para cambiarse de ropa, con la intención de reunirse con él más tarde en su habitación, ya que el ritual de Subaru durante su estadía en la capital continuaba hasta la hora de la merienda.

Subaru remarcó —: Dicho eso… Hombre, regreso a mi habitación solo para encontrar un lindo chico escabulléndose delante de mí… Fui descuidado al no dejar la puerta cerrada con llave, ¿pero eso no es, ya sabes, descortés para un caballero?

—Aww, está bien, no, ¿verdad? Es solo una prueba de lo mucho que Ferri puede relajarse contigo. Además, Lady Crusch nunca podría ver a Ferri actuar tan perezoso, ni siquiera por accidente.

El lindo chico —Ferris— se dejó caer justo al lado del flanco de Subaru. Mientras Subaru sentía la cama rebotar contra su espalda, Ferris miró con interés desde su posición sobre su vientre.

—¿Tu corazón se acaba de acelerar?

—Se saltó un latido. No pienso nada malo de ti, es solo que no tengo ese tipo de intereses en absoluto. Me gustan las chicas, tan ordinarias y regulares como son. — No importaba que tan adorable pudiera verse, el hecho de que era del mismo género era una barrera que Subaru no tenía intención de cruzar. Sacudió su cabeza exasperado ante la impactada expresión de Ferris—. En primer lugar, no tengo idea de cuál es tu razón para verte relajado cerca de mí. Quiero decir, no es como que recuerde llevarme especialmente bien contigo antes. No estoy expidiendo algún tipo de feromonas de las que debería preocuparme, ¿verdad…?

Ferris puso su mentón en sus palmas y respondió alegremente.

—Ah, es muy simple en realidad. Es porque no hay duda en que eres más débil que Ferri, Subawu. Eres un debilucho, así que no te preocupes.

Subaru parpadeó una vez y murmuró —: Tienes una personalidad realmente mala, maldición.

—¡Guuaau, qué sorpresa! Ferri estaba taaan seguro de que ibas a estallar con eso…

—Oye, los hechos son hechos. No me voy a exaltar por eso.

Subaru había aprendido muchas veces sobre lo débil que era. Desde que fue invocado de su mundo, había sido víctima de su falta de poder repetidas veces. Si el día de la pelea con Julius en la plaza de marcha era el mejor ejemplo en términos de calidad, el número de veces que Wilhelm lo había estampado en el suelo ahí en la mansión proveían cantidad. Además, ese sentido de impotencia tampoco era particular de su nuevo mundo.

El dolor de su propia fragilidad era algo que había experimentado en todo lugar que había vivido.

—Bueno, puedes seguir diciendo que soy débil, pero ¿qué hay de ti? Quiero decir, ya que eres parte de los Caballeros de la Guardia Real, probablemente has recibido algo de entrenamiento, pero…

—Mm, ¿yo? Ferri no tiene absolutamente ninguna habilidad con la espada. Las espadas de los caballeros son pesadas, así que Ferri no lleva una… solo la daga de lady Crusch. Nada bueno vendrá de blandirla, así que Ferri no lo hace.

La risa a carcajadas y la rápida respuesta de Ferri avergonzaron a Subaru. La visión del chico con orejas de gato admitiendo tan casualmente sus propias limitaciones, hizo su pecho arder, claro y sencillo. Su actitud —no pensar en la debilidad como una falla— no era algo que Subaru pudiera pasar por alto en su estado actual.

Ferris parecía ver a través de los silenciosos pensamientos internos de Subaru mientras hacía un comentario.

—Pero Ferri tiene otras características que compensan, ¿sabes? Es por eso por lo que ser totalmente inútil como caballero no es nada alarmante.

—Qué bien. Bueno, si lo aceptas, está totalmente bien… Totalmente bien.

La confiada declaración de Ferris sin duda fue hecha sobre un fundamento muy sólido. Subaru, sin tales puntos de apoyo, alejó su mirada con incomodidad.

Tal vez porque Subaru le dio la espalda cuando lo hizo, Ferris se sentó donde yacía en la cama y se acurrucó en el hombro de Subaru, dejándolo que soportara su peso. Luego hizo una pregunta.

—¿Nervioso?

—El primer día lo estaba, pero ya no. Si vas a hacer eso, por favor, vete.

—Abuuurriiido.

Haciendo puchero, Ferris levantó a Subaru para sentarlo y puso sus manos en sus hombros. Era una postura de masaje de hombros, pero Ferris se quedó quieto en esa posición. Silenciosamente cerrando los ojos.

…El calor transmitiéndose desde las palmas de Ferris comenzó a circular por los hombros de Subaru hacia su cuerpo entero. El poder del maná de agua en sus manos alcanzaba el mecanismo mágico dentro del cuerpo de Subaru, la llamada puerta, activándola y fluyendo a través de ella.

Ferris habló de nuevo.

—Gentil, lento, suave. Ah, encontré un extremo roto. Parece que has estado trabajando inusualmente duro, Subawu. Ah, también una cana. Tiremos de ella…

—¡Au! ¿Podrías dejar de balbucear mientras trabajas? Todo este maná moviéndose por mi cuerpo se siente muy asqueroso. Si no tienes cuidado, vas a hacer que me maree.

Su cabeza se sentía un poco pesada, y sus extremidades entorpecidas. Su cuerpo se sentía como si estuviera reaccionando pobremente hacia el intento de tratamiento.

Ferris era el usuario más distinguido con la magia de agua en la capital real… Su nombre verdadero era: Félix Argyle. La razón por la que Subaru estaba alojándose en la villa Crusch era para que así pudiera sacar provecho de su magia sanadora para curar su puerta dañada.

La idea de sanar a través de magia de agua podría hacer que uno piense en algo bueno y refrescante, pero en la práctica, no era nada tan simple. Una puerta era el medio por el cual uno usaba magia. La causa directa de que Subaru dañara la suya era el sobreuso repetido, así como el dopaje cuando su maná se agotó.

Gracias a ese continuo abuso, tan solo regresar su puerta a su estado original requería medidas bastante brutas.

Subaru hizo un comentario.

—Entonces, esta técnica de sanación es como tomar una manguera por la que solo sale agua, tapar la fuga y sacar todo el moho y basura acumulada dentro…

—¿Qué? Por la manera en la que estás hablando, ¿se siente como que no estas muy feliz por eso, miau?

—Solo estoy apaleándome a mí mismo. No te preocupes por eso. Agh, esto se siente incómodo.

Subaru sacudió su cabeza, aguantando la sensación mientras trataba de calmar a Ferris, cuyo humor había empeorado.

Era el tercer día que había estado viviendo en la mansión de Crusch …en otras palabras, el tercer día del tratamiento de Ferris… así que, tal vez había comenzado a acostumbrarse a esa parte también. El primer día, había gritado fuerte desde el principio, incapaz de aguantar en silencio las ganas de vomitar.

Era el turno de Ferris para hablar.

—Bueno, lo del primer día no se podía evitar. Ferri tuvo que comenzar esto directamente a través de la peor parte. Eso es lo que pasa cuando eres un cadáver viviente con heridas por todo tu cuerpo y tu mente, ¿miau?

—No te andas con juegos cuando se trata de cosas incómodas, ¿verdad?

Subaru odiaba cómo Ferris, quien debería haber sido incapaz de ver la expresión de su rostro, parecía capaz de leer sus pensamientos a través de su cuerpo. Uno podría decir que la forma en la que cavó inquebrantablemente en las cicatrices de Subaru fue mucho más astuta que cómo Reinhard había revivido las heridas en su corazón sin siquiera darse cuenta.

—Oh, Subawu, se siente como que realmente piensas cobrar venganza. El entrenamiento que estás haciendo con el abuelo Wil no es ajeno a eso, ¿verdad?

—¿Podrías dejar de golpear a un tipo donde duele? Estoy seguro de que incluso tú sabes cómo me siento… Espera, ¡¿me entiendes?!

—Por supuesto. Ferri también se ha sentido como, ¡Quiero ser fuerte!… Bueno, aunque Ferri se ha rendido en hacer algo tan temerario como eso.

El tono de Ferris sonó un poco más serio de lo que solía hacer con su estilo de chico bonito para bailar sobre el asunto.

Subaru estaba un poco sorprendido, sintiendo la reacción de Ferris al contener sus sentimientos reales sobre el asunto. Incluso alguien tan insistente como él, en el pasado había tenido momentos donde se sentía inseguro o perdido. Pero eventualmente, se había dado cuenta de su potencial para la magia y había abandonado el camino del guerrero.

¿Qué había con Subaru, entonces? ¿Tenía algo que pudiera presumir a los otros? Y si pudiera encontrar tal cosa, ¿sería capaz de deshacer el dolor por la miseria en su pecho…?

—Siendo así, deberías renunciar a pensamientos oscuros como la venganza, ¿no crees? Es un poco difícil de decir, pero… Si hay una próxima vez, podrías morir, ¿sabes?

Con un aspecto malhumorado, Subaru cerró un ojo, su respuesta fue un murmuro apenas audible.

—…Incluso yo lo sé.

La batalla anterior con Julius había acabado con Subaru siendo aporreado más allá de cualquier descripción. Y, a pesar de la paliza que había recibido, entendía que el caballero había sido piadoso con él.

No había otra manera de explicar cómo había sido golpeado tantas veces y aun así no había tenido ningún efecto permanente. Eso no era solamente debido a la habilidad de Ferris como sanador. La diferencia entre Subaru y Julius simplemente había sido así de abrumadora.

Totalmente consciente de ello, Subaru le había pedido a Wilhelm que lo instruyera. No soñaba con volverse exponencialmente más fuerte con solo un par de días de entrenamiento. Era solo que…

—¿No podías permitirte flojear? Tu cuerpo no está en buen estado, Subawu. Nadie podría culparte por dormir durante el día para recuperarte. ¿Quién se quejaría si te lo tomas con calma y dejas a tu cuerpo y mente descansar?

Las palabras de Ferris habían salido en una ráfaga, sin dejar tiempo a Subaru para dar excusas. La manera en la que lo dijo molestó un poco a Subaru, pero el mensaje fue extremadamente seductor debido al estado actual de su mente. Por alguna razón, su corazón vaciló en ese momento, aunque normalmente se sentiría indignado. Pero…

El sonido de una voz amable lo sacó de su estado emocional caótico.

—…Maestro Félix, por favor no juegue mucho con Subaru.

Rem estaba de pie en la entrada de la habitación con una expresión neutral en su rostro. Supuestamente había regresado a su habitación para cambiarse de ropa, pero su apariencia exterior no era diferenciable a la vista respecto a cuando había estado visitando la capital real con Subaru.

Notando el alzamiento cuestionante en las cejas de Subaru, Rem agarró el dobladillo de su falda y se dio la vuelta mientras decía —: Cambié mi uniforme de sirvienta para encargos por mi uniforme de sirvienta para visitas.

—Correcto, es eso. Siempre pareces saber lo que estoy pensando, Rem.

—Sí. Siempre quiero que me veas fresca.

—Me alegra que te sientas así, pero tus palabras hacen que suenes como vegetales frescos…

Subaru contestó la aparente petición de Rem para que evaluara su frescura, y la sirvienta no continuó. En vez de eso, volvió su mirada hacia Ferris.

—Estoy agradecida por el tratamiento que realiza para Subaru día tras día. Sin embargo, por favor desista de usarlo como una oportunidad para guiarlo a la tentación.

Ferris produjo una risa de sonido sospechoso y se acurrucó en la espalda de Subaru una vez más.

—‘Guiarlo a la tentación’ suena muy mal, miau. Ferri solo dice esas cosas procurando su bienestar.

El flujo de poder proveniente de sus palmas, pasando a través de los hombros de Subaru, repentinamente inundó a través de su espalda y dentro de su cuerpo entero.

La infusión de maná más allá de la capacidad de aguante de Subaru lo distrajo por un momento.

Sin embargo, un suave impacto contra su cabeza trajo su mente, que vagaba, revoloteando de regreso a su lugar.

—Maestro Félix. Por favor deje esas burlas un momento. Hay algunas cosas que no puedo dejar pasar como bromas.

Cuando Subaru respiró y recuperó sus sentidos, tela blanca cubría su cara. Forzando sus ojos, se dio cuenta de que su rostro estaba presionado en un vestido con delantal muy familiar, y que Rem estaba acariciando su cabeza.

—Oye, em, Rem, ¡es un poco embarazoso hacer esto frente a alguien más…!

Subaru trató de ocultar su timidez con sus bromas usuales mientras Rem lo abrazaba incluso más fuerte.

—Subaru, quédate quieto por un momento… ¿Maestro Félix?

Su lengua formó palabras educadas, pero llevaban emociones frías.

Ferris trazaba pequeños patrones en la espalda de Subaru como un niño cuyos planes hubieran sido descubiertos.

—Oh. Dicen que puedes usar unas cuantas artes de agua, Rem. Supuse que eso te haría objetar por lo que Ferri ha estado haciendo…

—Oye, Ferris. Tener a un lindo chico haciendo cosas raras con sus dedos no me hace feliz ni un poco pe… Er, espera, ¿Rem? Mi cabeza, ah, se siente bien, pero no… abraces… tan… fuerte… …D… ¡¡Gyah!!

—Ahh, Subaru, lo siento. El maestro Félix simplemente no retrocedió… Pensé que, si alguien iba a alejarte de mí, era mejor que yo…

—¡¡Esa declaración se acerca a lugares peligrosos!!

Sintiendo como si su cráneo estuviera rompiéndose, Subaru se echó rodando al suelo para escapar de Ferris y Rem. Cautelosamente miró a los otros dos desde la esquina de la habitación, mientras tanto, Rem se lamentaba visiblemente mientras negaba con la cabeza.

—Subaru, pobrecillo. Has pasado por una experiencia horrible, ¿no es así?

—¡Lo que decías al final es lo más terrorífico de todo, Rem! Hay una pequeña y loca yandereen ti, ¡¿verdad?!

Ignorando las objeciones de Subaru, Rem se enfrentó a Ferris desde el otro lado de la cama. Ella observaba sin emoción mientras el chico gato jugaba con un dedo en su cabello rubio mostrando una expresión malévola.

—Tienes razón para estar molesta, Rem, pero no todo fue culpa de Ferri, ¿sabes? Fue por el bien de Subaru, solo un poquito.

—¿Y lo que sobra de ese ‘poquito’?

—El resto fue por los sentimientos de mi amigo, y todo lo demás fue por lady Crusch. Eso es natural para un retenedor, ¿no? No es diferente a ti, ¿verdad, Rem?

—No lo es. En consecuencia, debe entender cuál será mi respuesta, maestro Félix.

Ferris debió haber sentido algo en la mirada de Rem, ya que pronto levantó ambas manos en rendición.

—Está bien, esta bieeen. Ferri dejará de usar el tratamiento para lavarle el cerebro.

—De aquí en adelante, estaré presente para todos los tratamientos.

Miau, no confías nada. Bueno, está bien, en serio.

Ferris miró de reojo a Subaru. Cuando Rem se desplazó, como si protegiera a Subaru de esa mirada, Ferris se estiró y miró hacia él por encima del hombro de Rem.

—Han sido suficientes regaños de Rem por hoy. Nuestra próxima cita será en un lugar donde ella no pueda encontrarnos, ¿miaukey?

—No recuerdo estar saliendo contigo, y acabas de decir ‘lavado de cerebro,’ ¡¿no es verdad?! ¡No voy a encontrarme a solas con un tipo que diga cosas raras como esa!

—Está bien, está bien, eso suena como un sí.

—¡¡No es un sí, maldición!!

Ferris, haciendo movimientos con la mano como si el asunto hubiese quedado zanjado, saltó de la cama y se estiró mientras se dirigía hacia la puerta. Se detuvo justo antes de poner su mano en el picaporte mientras miraba atrás.

—Rem.

—¿Sí?

—Puede que no lo creas, pero… La parte acerca de que esto es por el bien de Subaru, no es totalmente falsa, ¿sabes?

—…Yo…entiendo.

Ya que Subaru estaba detrás de Rem, no pudo ver su expresión. Pero sintió que su corta respuesta contenía solo un poco de vacilación.

—Ah. Bien, eso es bueno. ¡Bye-bye, entonces!

Con una sonrisa, Ferris se despidió de manera descuidada y finalmente dejó la habitación de huéspedes.

Subaru, sintiéndose absolutamente exhausto por alguna razón, se desplomó por la repentina oleada de letargo.

—Se supone que iba a ser tratado. ¿Por qué tengo que sentir este cansancio con ello?

—¿Estás bien, Subaru?

—Mmm… Estoy bien… Creo. Realmente no lo entiendo, pero ¿me salvaste de algo?

—Eso no está claro. El maestro Félix no parece tener mala voluntad hacia ti, así que… No conozco los verdaderos motivos detrás de su comportamiento previo.

Al ver a Rem pensar sobre el asunto, Subaru volvió su cabeza, perplejo.

—Errr, ¿entonces en qué estado me encontraba antes?

—Hasta ahora, el maestro Félix estaba interfiriendo con todo el maná en tu cuerpo, Subaru.

—¿En verdad? Simplemente pensé que la curación lo requería. No es una buena sensación, y es bastante aterrador, para ser sincero, pero de alguna manera lo aguanté…

—Tener el maná de otra persona en ti de esa manera es lo mismo que tener a esa persona dentro de ti. Eso hizo que las palabras del maestro Félix te fueran mucho más fáciles de aceptar, como vez.

—¡La manera en la que dices eso suena muy mal, ¿sabes?!

Subaru se puso de pie rápidamente, revisando su cuerpo para comprobar que estuviera bien.

—¿Estoy bien? ¿No está pasando nada extraño? ¡¿Mi corazón no se está haciendo más femenino, mi voz más aguda o algo así?!

—Todo está bien, Subaru. Estás espléndido. Siempre estoy mirándote, así que créeme.

Subaru pensó por un momento que no podía admitir las peculiaridades de su declaración, pero en vez de eso, las dejó pasar sobre sí mientras tocaba su pecho con alivio. También le dio más valor a la posición en la que se encontraba.

—Ahora que pienso en ello, esto es, algo así como, uno de los cuarteles principales del enemigo. Y he estado relajándome y bajando la guardia mucho aun así…

—Por favor, tranquilízate. Es cierto que eres incorregiblemente despreocupado y lento para percatarte de las cosas, pero estoy vigilando, por lo que no hay nada de qué preocuparse.

—¡¿No podrías dejar fuera la parte de ‘incorregiblemente despreocupado’?!

En ese momento, la verdad le llegó tan clara como la luz del día. Solo imaginar cuánto tiempo Rem había estado librando una guerra por si misma mientras él estaba pasando el tiempo distraídamente, hizo que quisiera correr hacia la puerta.

—Trataré de ser un poco más cuidadoso desde ahora. Todos los que están aquí son enemigos, después de todo.

—… ¿Enemigos, dices?

Estaba tratando de recuperarse después de haber estado enfocado en una sola cosa. Pero en su determinación, Subaru no se dio cuenta de que Rem estaba murmurando algo.

Luego de asegurarse de que su cuerpo estaba sano y salvo, Subaru miró hacia el cristal mágico en la pared de la habitación para revisar la hora.

—Oh, el tiempo pasa rápido. ¿Qué tal si me ayudas a estudiar hasta que nos llamen para la cena, profesora Rem?

Subaru se dirigió hacia un escritorio en la habitación. Las manzenes restantes estaban sobre este, colocadas junto a los materiales de estudio que había traído de la mansión Roswaal.

En otras palabras, era la hora de estudiar para Subaru, quien aún no había dominado el lenguaje de este mundo.

—Realmente no puedo acostumbrarme a ser llamada de esa manera.

—Bueno, creo que está bien, ya que tú eres quien me está enseñando… Si no te gusta, puedo parar, profesora.

—¡No! ¡Continua por favor! ¡Es una manera en la que solo te diriges a mí! ¡Así que Subaru no puede llamar a nadie más así! ¡Si lo haces, me enojaré!

—Bueno, si vas a ser así, ¡también seré implacable! Nggggh, ¡no me superarás…!

Subaru escogió un punto extraño para hacer una muestra de obstinación, girándose ferozmente hacia la mesa. Rem se encontraba a su lado, viéndolo afectuosamente. Pero de vez en cuando, miraba a la distancia, con su mente divagando mientras su rostro mostraba leves signos de tensión.

—Profesora, no entiendo esta parte muy bien…

Pero toda señal de esa visión se desvaneció en el momento que escuchó la voz de Subaru.

—Oh Subaru, eres incorregible. No podrías acabar nada si no estuviera contigo. No me molestaría si mostraras tu gratitud de vez en cuando…

5

—Justo a tiempo. Subaru Natsuki, ¿vendrías conmigo un rato?

Subaru había terminado de bañarse y estaba en camino de regreso a su habitación cuando alguien se dirigió a él en la sala de estar de la segunda planta de la residencia Crusch. La mujer de cabello largo estaba ascendiendo por las escaleras y llevaba una bandeja cuando lo llamó.

Por un momento, no estuvo seguro de quién era, ya que la vestimenta y el aura que expedía eran completamente diferentes de lo usual.

La única reacción de Subaru fue levantar sus cejas.

—¿…Señorita Crusch?

—Así es. ¿Hay algo raro…? Ah, ya veo, es la primera vez que me ves con un atuendo no relacionado a mis labores. Imagino que te ha sorprendido.

Crusch parecía darse cuenta de eso que lo había inquietado. El atuendo que normalmente usaba, parecido a un uniforme de la armada se había ido; en su lugar, vestía una bata de noche de tela delgada y oscura, con una capa sobre sus hombros. A diferencia del escrupulosamente abotonado uniforme militar, la bata mostraba su muy femenino físico con cada paso que daba, alterando en gran medida el aura que esta proyectaba.

Subaru estaba desviando sus ojos, sintiéndose ligeramente avergonzado, pero Crusch aparentemente no lo había notado. Ella continuó —: De cualquier manera, es una fortuna que la cuestión se haya resuelto. Para regresar a la pregunta original, ¿tienes algo de tiempo libre? Si te place, me gustaría beber contigo esta noche.

—…No bebo alcohol, aun así.

—Puedes tomar agua si deseas. No pretendo beber suficiente para embriagarme.

Crusch sonrió un poco mientras subía más arriba en las escaleras. Subaru estaba un poco inseguro, pero no encontrando razón para provocarle un disgusto, esprintó un pequeño tramo para alcanzarla.

Ella guió a Subaru a un balcón en la tercera planta de la mansión. Un conjunto de mesa y sillas blancas habían sido acomodadas en una esquina de la terraza. Crusch se sentó primero e indicó la silla opuesta con su mirada, a lo que Subaru obedientemente cumplió.

—El rocío es muy refrescante esta noche. Es el clima perfecto, ya que me gusta beber mi licor mientras veo el cielo nocturno.

—Aun me preguntaba por qué me invitaste hoy. ¿Pudiste invitar a Ferris o a alguien más?

—Por supuesto, normalmente traería a Ferris conmigo… Sin embargo, él tuvo que trabajar hasta tarde esta noche. — Crusch seguro se refería al trabajo de Ferris como sanador, el cual tenía gran demanda incluso en la capital real. Tal como Ferris había hecho con Subaru por la mañana, él trataba a muchas personas a diario. Era un horario apretado que casi no permitía tiempo libre—. Además, es bueno beber con alguien de un rango diferente de vez en cuando.

—Ya lo dije una vez, pero, no bebo alcohol, ¿sabes?

—Puedes servirte simplemente una porción de hielo. Incluso puedes llenarlo con agua fría si lo deseas. ¿Qué dices ahora?

La charola en la mesa tenía un par de copas para vino en ella. En una, ella vació alcohol de color ambarino; en la otra, sirvió agua clara. Subaru aceptó el agua, tocando su copa con la de Crusch desanimadamente.

El ligero clink vino acompañado por el sonido del hielo moviéndose dentro mientras Crusch entrecerraba sus ojos.

—Parece que hay muchas cosas causándote ansiedad, pero, estate tranquilo por favor. No te traje aquí con deseos de interrogarte. Juro que no es un truco tan trivial.

—Ah, no… no estaba preocupado por eso.

—No hay necesidad de ocultarlo. Puedo ver ansiedad y dudas en el rocío nocturno a tu alrededor. Ya que pertenecemos a grupos rivales, estoy realmente aliviada por tu precaución. De esa manera, no olvido mis propios principios.

Crusch hizo una demostración de que disfrutaba su copa media llena, saborando con su lengua roja. Subaru, desesperado por borrar la sensación de que ella podía leerle la mente, vertió el agua fría en su garganta.

—Así que, en estos últimos días has estado muy ocupada… ¿Tiene relación con la selección real?

—… ¡Ha-ha-ha! Tan pronto como te dije que tu precaución es innecesaria, vas directo al corazón del asunto. Ciertamente no lo esperaba. Aun así, creo que es exactamente como deben ser los grupos rivales.

—El no saber mi lugar y no leer la atmósfera son algo así como mis características distintivas.

—Yo añadiría el convertir tus propios vicios en virtudes a la lista. Ciertamente, es la selección real la que me ha mantenido ocupada en estos últimos días. Eso añadido a las labores de Ferris y Wilhelm, también.

Sosteniendo su copa de vino inclinada, Crusch habló con ligereza y de buen humor. Ella parecía incluso más atractiva de lo usual a ojos de Subaru, por lo cual, él cambió su foco de atención hacia el patio, el cual era visible desde el balcón.

—¿Y está relacionado con todas las cosas que han estado transportando en la mansión, y la gente que entra y sale?

—Tienes un ojo más agudo de lo que esperaba… O, mejor dicho, la escala fue tan grande que no pudiste evitar notarlo. — Sin señal de que su buen humor estuviera menguando, Crusch dio rienda suelta a sus labios y respondió a la pregunta de Subaru—. No esta relacionado en absoluto. Mi casa actualmente esta reuniendo a todos los hombres y materiales posibles por una tarea en particular. Podría causarles algunos problemas a ti y a Rem en los próximos días.

—Siento como si fuéramos nosotros quienes estamos causándote un montón de problemas, pero… ¿Cuál es esta tarea particular?

—¿…Has oído los detalles de cómo Wilhelm llego a estar a mi servicio?

Después de que su pregunta fuese respondida con otra pregunta, Subaru no pudo decir nada. Solo entendió que la “tarea particular” que Crusch había mencionado concernía a Wilhelm… y los detalles no eran un tema que él pudiera abordar sin el permiso del anciano.

—Eres libre de especular… Parece que he dicho demasiado. Wilhelm podría regañarme por esto.

—Wilhelm no parece alguien que le hablaría a su maestro de esa manera, aun así…

—Es un hombre sin misericordia. Deberías verlo instruirme en la espada al menos una vez. Él mismo debe pensar en nuestro primer encuentro como uno embarazoso.

Crusch sonrió irónicamente, saboreando el vino con la colorida punta de su lengua mientras cambiaba de tema. Subaru también buscaba un cambio de tema para reiniciar su mente.

—Entonces también tienes lecciones de espada a diario, ¿eh?

—¿Seguro no estás diciendo que no debería blandir una porque soy solo una mujer? — Subaru respondió instintivamente apenándose, pero Crusch sonrió hacia él.

—Bromeo. Es solo algo que estoy acostumbrada a oír desde mi juventud… que la pequeña princesa Karsten es tanto una señorita como una esgrimista loca. Era considerada la burla de la casa del duque porque tenía más amor por ensuciarme las manos que por las flores.

—…Eso es muy diferente a los rumores que había escuchado. En público, todos los plebeyos te alaban, diciendo que dejarás marca en la historia del reino.

—La gente cambió de idea cuando se dieron cuenta de mis fallas. En mi opinión, el repentino cambio fue algo calculado, pero fue mi culpa por no haber producido resultados en todo ese tiempo. No tengo intenciones de culpar a los señores por alterar sus posturas públicas. En cuanto a los rumores en la ciudad, solo puedo llamarlos vergonzosos.

Aparentemente era una persona tan grande como para aceptar lo que sea que diga la gente por sus acciones, sea para bien o para mal. Crusch nunca aparto la mirada durante la discusión acerca de ser “solo una mujer.” La opinión pública había cambiado dramáticamente a causa de sus fallas… eso despertó la memoria de Subaru acerca de algo.

—Entonces, ¿aquella famosa primera batalla fue la que cambió lo que todos pensaban acerca de ti?

—Mm…

Cuando Subaru sacaba a flote el tema, Crusch descansó sus labios en su copa mientras dejaba salir un pequeño sonido. Sus ojos ámbar se entrecerraron.

—Eso es vergonzoso.

Ella volteó su cabeza con una no característica expresión de disgusto en su rostro. Subaru respondió —: ¿Cómo puede ser vergonzoso? Escuché que las mabestias atacaron tu tierra, y tu manejaste la situación de maravilla en lugar de tu padre. Eso es muy bueno para una primera batalla, ¿no es así?

—Por supuesto que no. Déjame corregir una mala percepción. No derroté a las mabestias. Solamente las saqué del lugar. Fui una princesa que se precipitó e imprudentemente y tomó el comando en lugar de su padre herido.

—Pero funcionó, ¿no es así?

—Por supuesto que sí. No podía permitir que mi primera excursión acabara en un fallo después de que ignoré las objeciones de mi padre. Sin embargo, el problema es la extensión de los resultados. Para mí, la ingenuidad que tenía en aquel entonces es la vergüenza más difícil de cargar.

Su humor no había empeorado, pero Crusch no estaba pasándolo bien tampoco. Ella no pensaba que fuera digno de convertirse en relato heroico. El tema que Subaru había escogido era, desde su perspectiva, algo doloroso de tratar.

Por ello, Crusch concluyó el tema, lanzando a Subaru una mirada jovial.

—Eres un tanto aficionado a turbar a la gente. Como se espera de un rival político, ¿supongo?

Subaru desconocía totalmente que fuese ese tipo de persona, pero ella no le dio lugar para discutir. Él llevó la helada copa hacia sus labios y trató de cambiar de tema en un intento de disminuir la incomodidad en el aire.

—A-A propósito, ¿qué más ha cambiado además de eso?

—…Déjame ver. Desde que la noticia de la selección real se extendió, el numero de proposiciones ha incrementado exponencialmente. Ya que, para comenzar, siendo una duquesa ese asunto incluye el territorio.

—¡Pffft!

Subaru escupió agua sin pensar cuando su exploración en las circunstancias internas del rival dio un giro inesperado.

—¿P-Proposiciones, como, proposiciones de matrimonio?

—Pronto cumpliré veinte años… Casarse entonces no es raro. Es incómodo debido a mi género y posición, así que he evadido hábilmente esa charla hasta ahora.

—Ahh, el… título de duquesa realmente debe intimidar a los hombres…

—Esa una forma un poco indirecta de decirlo. Pero en efecto, ese es el caso. Unos cuantos se han acercado a tomar mi mano, cada uno tratando de hacerme suya, pero… Eso fue entonces, y esto es ahora.

Crusch cerró sus ojos mientras un largo sorbo de vino fluía a través de su lengua.

Su posición como una candidata de la realeza hacía de ella una persona especialmente importante para la nación. Sin duda, había una horda de potenciales pretendientes recién salidos de la fábrica que aun no habían tratado de ir por su mano.

—Señorita Crusch, eres muy optimista respecto a este tema de las proposiciones. ¿Estás buscando un matrimonio?

—También me lo pregunto. Es un tema que yo misma he considerado. Si tuviera que casarme con alguien, podría ser de gran ayuda para mí en muchas situaciones, incluyendo la ascensión en la selección real. Pero todas las candidatas son mujeres solteras, así que las condiciones son las mismas para todas. Supongo que las cosas son un poco diferentes para Priscilla Bariel, quién es viuda.

Escuchando la opinión de Crusch, una ola de ansiedad arremetió contra las entrañas de Subaru.

—Y-Ya veo… Todas son solteras. Condiciones similares… Matrimonio, ah…

Casarse para alguien de la clase alta significa traer a esa persona hacia el grupo político de uno. Si Crusch había recibido proposiciones de matrimonio, probablemente las otras candidatas también.

Naturalmente, lo mismo podría decirse por parte de la joven Emilia.

—Perdóname, Subaru Natsuki. He sido un tanto mezquina contigo en venganza.

—¿…Eh?

Subaru, distraído por la posibilidad del matrimonio de Emilia, tuvo una lenta reacción hacia la disculpa.

—Todos los individuos escogidos como candidatos para la Ceremonia del Dragón tienen prohibido contraer matrimonio durante el periodo de la selección real. Nominalmente, es porque uno debería poner el reino antes que sí mismo, pero, en realidad, es más una medida desesperada para prevenir que los vínculos matrimoniales den lugar a un conflicto político.

—Entonces, ¿qué hay de todas esas proposiciones de matrimonio que estas recibiendo?

—Las consideraré después de que la selección real se haya completado. Hacer las propuestas de antemano en vez de luego del hecho es más aceptable, supongo. No haré promesas vacías solo para anularlas después, sin embargo.

Subaru exhaló con alivio. Si los arreglos de matrimonios estaban prohibidos, no había peligro de que Emilia se casara con alguien a sus espaldas.

—Pero uno puede arreglar todos los detalles mientras deja el verdadero matrimonio para más adelante.

Subaru se quejó de mal humor —: …Señorita Crusch, ¿disfrutas jugar con los corazones de los hombres?

—Tu hurgaste en mi propia fuente de vergüenza primero. Lo menos que podía hacer era regresarte el favor—. Crusch inclinó su copa sin un solo trazo de culpa.

—Además, la gente suele tener en demasiada consideración las diferencias de rango como para ser honestos con sus propios corazones. Tengo un profundo interés en cómo se resolverán estos asuntos.

—Preocupate por tu propia vida amorosa antes que la de alguien más, maldición. Si estás llegando a los veinte, ¿debes tener una?

Ya que ella había estado jugando con él, Subaru trató de contraatacar, pero la respuesta que recibió fue inesperada.

—Desafortunadamente, el haber nacido como una Karsten significa que no puedo esperar libertad en mi matrimonio. Todavía soy una mujer, por mucho que pueda desviarme de las normas convencionales.

En contraste a las fantasías románticas de Subaru, Crusch ya había renunciado a su propia libertad de decidir sus relaciones. Era una visión natural del matrimonio en un mundo en el que el estatus y la familia determinaban a los compañeros independientemente de su interés personal.

Mientras los ojos de Crusch miraban hacia el hielo derritiéndose en su copa, se mantenían tranquilos con inquebrantable voluntad y resolución. Subaru se tomó su tiempo tratando de formar una respuesta en contra, pero fue incapaz de pronunciar una palabra.

Con el viento de la noche soplando a través del balcón, Crusch pasó una mano a través de su cabello ondeante.

Tenía piel pálida. Ojos almendrados. Hermoso cabello verde, y un perfil lleno con tal belleza y elegancia que sacudía las bases de otros. Por mucho que dijera que se desviaba de la norma, Crusch era una hermosa mujer. Ese hecho no tenía nada en contra de la sublime nobleza de sus creencias.

Incapaz de aguantar el silencio, Subaru escogió un tema que podría haber sido demasiado vago.

—Señorita Crusch… ¿Qué piensa de la selección real?

—Mm. — Comenzó su respuesta, cerrando sus ojos mientras pensaba al respecto—. Hablé de ello en la conferencia de la selección real, pero tengo recelo sobre el estado de esta nación.

—…Dijiste eso, sí.

—Si tomo el trono, mis políticas serán como declaré. A pesar de ello, la Tabla del Dragón me seleccionó como candidata, a alguien que seguramente rechazaría el Convenio. Esto es, o bien la voluntad del Dragón, o la de algún ser divino. ¿Tu piensas lo mismo, Subaru Natsuki?

Mientras Crusch exponía su pregunta, Subaru quedó en silencio. Ya que él fue incapaz de dar una respuesta inmediata, ella continuó.

—No sobreestimo o subestimo mis propias capacidades y posición. La reputación no viene de uno mismo, sino de los demás. Eso aplica especialmente para alguien que ascendió al estatus de candidata como lo hice yo, juzgada por aquellos que no pensaban nada de mí. No es lo que he vivido hasta ahora por lo que debería ser juzgada, sino cómo vivo de ahora en adelante.

—Suena a que quieres que la gente pague por juzgarte de esa manera.

—Todo lo contrario. La reputación es algo concedido por otros, pero creo que debe ser otorgada luego del hecho, no antes. Si alguien tiene un cierto nivel de habilidad, juzgalo una vez hayas visto los resultados. Y, sin embargo, la Tabla del Dragón me trajo, a alguien que piensa de esa manera, al alcance del trono… Quizá esa fue una acción inteligente.

Los ojos ámbar de Crusch se entrecerraron un poco mientras miraba el hielo en su copa. Subaru no pudo pensar en una respuesta. Sentía que ambos miraban el mundo de maneras muy distintas.

Incapaz de seguir en silencio, Subaru echó el hielo de su copa en su boca y lo masticó.

Justo cuando trató de usar el sonido del hielo crujiendo para romper el silencio, una voz manchada con desprecio repentinamente lo interrumpió.

—¡Aaah! ¡¿Por qué esta Subawu aquí contigo, miau?!

En la dirección del lloriqueo, pudo ver a Ferris apresurándose hacia el balcón, con sus hombros moviéndose acaloradamente. Se acercó a la mesa y la golpeó con una mano, sacudiendo las botellas de vidrio mientras Crusch le agradecía por sus labores.

—Gracias por tu ardua labor, Ferris. Lo siento, pensé que regresarías mucho más tarde, así que tomé un trago con Subaru Natsuki como aperitivo.

—¡¿Acabas de llamarme un aperitivo?!

—Por Dios, ¡Ferri no puede dejarte solo por un segundo, miau! ¿Ah? Y Lady Crusch, ¡has bebido mucho más vino de lo miausual, ¿verdad?! — Ferris miraba la cantidad de líquido que restaba en la botella mientras hablaba—. Siendo tan amistosa con Subawu… Teniendo una conversación tan animada… ¡Aaaagh, qué celos!

—Es cierto que he degustado más vino de lo usual. Él es un extraño compañero para conversaciones, y saltamos de tema en tema. Algunos de ellos fueron un poco vergonzosos, sin embargo.

—¡La gente va a hacerse la idea equivocada si lo dices así!

—¡Grrrrr! ¡¿Qué es esto?! Y lady Crush, ¡¡estás usando un atuendo tan vulnerable!!

Cuando Ferris denotó ese hecho, Crusch miro hacia su propio camisón. Luego inclinó su cabeza ligeramente, levantando un poco su copa.

—¿Qué con ello? ¿Acaso no visto siempre así cuando bebo contigo por las noches, Ferris?

—¡Ese! ¡Es! ¡El! ¡Problema! ¡No puedes comparar tu tiempo con Ferri con una bestia voraz de hombre como esta! ¡Los hombres son lobos, miau!

Mientras Ferris reprimía a Crusch como un padre agraviado, Subaru grito también en respuesta.

—¡Oye, no me dejes solo en esto! ¡Eres un hombre también, ¿no es así?!

Subaru no había olvidado cómo el género de Ferris había desconcertado su corazón.

—¡Pero Ferri nunca dirigiría una mirada lasciva a lady Crusch! Pero, por la manera en la que Subawu vaga por aquí y por allá, no es alguien de fiar, miau.

—Ya has jugado suficiente, Ferris. Todos en la conferencia de la selección real saben por quién vela Subaru Natsuki. Él no posaría su mirada sobre una mujer tan falta de encanto como yo.

Cuando Crusch miró a Subaru en busca de acuerdo, él dudó por un momento.

—Err… Bueno, eso es cierto… ¿Supongo?

Instantáneamente Ferris se inmiscuyó.

—¿Haahh? ¿Qué? ¿Estas decepcionado de lady Crusch de alguna manera…? ¿Quieres que Ferri te mate?

—¡¿Por que necesito tu aprobación para mis respuestas?!

Crush interrumpió.

—Esperen. ¿Por qué fluye de tu dirección un aire de vacilación y decepción ahora mismo…? ¿Qué signi…? Ah, ya veo. Tienes a Rem también. Ciertamente mis palabras no fueron adecuadas.

—¡Y ahora ella realmente tiene la idea equivocada!

Crusch tenía una expresión muy afable mientras Ferris miraba fríamente a Subaru. La conclusión a la que ella había llegado era bastante problemática, pero el usualmente adorable chico gato era bastante intimidante cuando tenía una expresión seria.

Subaru trato de explicarse y aclarar el malentendido desesperadamente mientras el rocío nocturno fluía de nuevo entre los tres en el balcón.

Frente a Subaru, quién bebía pequeños sorbos de su agua, Crusch y Ferris llenaron sus copas hasta el borde con vino. Mientras los miraba, abruptamente expresó algo que había estado molestándolo.

—Ustedes dos se llevan muy bien. ¿Han estado juntos por mucho tiempo?

—Hmph. ¿Sigues recolectando información del enemigo? —preguntó Ferris.

—Para nada. Parecen muy cercanos, solo quería preguntar.

Ferris se sentó junto a Crusch, viendo a su maestra mientras degustaban el mismo vino. Subaru no pensaba que sentimientos tan profundos como los de Ferris se formaran en un corto periodo de tiempo.

—Estas en lo correcto. Ferris y yo hemos estado juntos por un buen tiempo… Diez años hasta ahora, ¿no?

—Diez años, ciento veintidós días, seis horas. Más o menos, miau.

—Tal especificidad da miedo, ¿sabes?

Ferris lo fulminó con la mirada. Subaru lamentó su comentario cuando el lindo chico llevó una mano a su mejilla.

—Incluso ahora, Ferri no puede olvidar aquel primer encuentro con lady Crusch. Está grabado en mi miaumoria. Desde aquel día, Ferri ha sido un eterno sirviente de Crusch.

Crusch comentó —: Le das demasiada importancia, Ferris. No hice más de lo que se me requería. El hecho de que hacerlo me haya valido tu lealtad es lo que yo llamaría el evento más afortunado de mi vida.

No había distancia entre ellos. Por un simple cruce en sus caminos, se habían vuelto tan increíblemente cercanos. Su relación como maestro y sirviente hacía de ellos la pareja con la base más sólida de todos los competidores por el trono real.

—Nos llevamos de maravilla, ¿no? ¿A diferencia de otras parejas que no puedo miaucionar? —dijo Ferris.

—…¡!

—Por Dios, Subawu, ¡es tan fácil ver a través de ti!

Ferris sonrió, habiendo revelado claramente los pensamientos que emergían a la superficie en la mente subconsciente de Subaru. Sus mejillas se crisparon mientras miraba a Ferris, pero los ojos felinos lo miraban inocentemente mientras su poseedor inclinaba su copa de vino.

Crush retomó el tema, cerrando un ojo y mirando a Subaru con severidad.

—Presumo que lo que te ha hecho detenerte es tu relación con Emilia como señora y vasallo. — Crusch levantó un poco la barbilla, lamiendo suavemente sus labios empapados de alcohol—. No puedes usar mi relación con Ferris como punto de referencia para resolver ese punto muerto. Los problemas entre Ferris y yo fueron resueltos hace una década entera.

—¿…Mi ‘punto muerto’?

—Quizá debería llamarlo un rito de iniciación… Algo que debe ser resuelto por la gente antes de que se conviertan en señor y vasallo en el sentido verdadero. Ahora que pienso en ello, antes de que Ferris decidiera servirme, exploró lo que podía hacer a pura prueba y error.

Como un chico siendo molestado, el rostro de Ferris se tornó rojo ante la abrupta revelación de su pasado.

—¡E-Espera, lady Crusch! Por favor no hables de eso. ¡Es embarazoso!

Crusch miró a Ferris y sacudió su cabeza.

—No es nada de lo cual avergonzarse. ¿Cómo podría ser vergonzosa la visión de alguien dando lo mejor de sí para encontrar su lugar y servir apropiadamente a otro? Impresionada por tu resolución, fui a extremos equivalentes para ser una maestra que no te trajera desgracia. Incluso ahora, no sé si he logrado tal cosa.

—Ferri nunca albergará insatisfacción hacia su señorita Crush, ¡nunca en la vida!

—Me maleducas. Dirías lo mismo si pasara todos los días en completa inactividad. Es por eso por lo que debo tener un carácter fuerte: para resistir las tentaciones del libertinaje.

Esa fue una declaración muy humilde, y Crusch parecía estar hablando en serio desde el fondo de su corazón. Ferris le dirigió una mirada aún más apasionada, pero Subaru simplemente quería correr.

El ver su relación, y la absoluta e inquebrantable confianza entre ellos, rasgó su corazón.

Crusch le dijo a Subaru en una voz cortante —: …No bajes tus ojos, Subaru Natsuki.

—¿…Eh?

—Si tus ojos se nublan, tu alma se perderá. Eso significará que tu futuro está cerrado y habrás perdido tu propósito para vivir.

—…

—Cuando sigues tu propio sentido de la justicia, puedes hacer cualquier cosa si solo miras al suelo. Levanta tu rostro, mira adelante, extiende tu mano. Incluso cuando haces algo por otros, debes de poder verlos para que tus sentimientos se transmitan.

La garganta de Subaru se cerró. Cada gota de sangre en su cuerpo se detuvo. Por un momento, las palabras de Crusch clavaron un clavo en su corazón.

Aun así, ella no veía al chico paralizado, sino al vino en su copa inclinada.

Subaru se preguntaba: si esos ojos lo hubieran perforado en ese mismo instante, ¿qué hubiera pasado?

…Quizá, en ese momento, habría caído sobre sus manos y rodillas sin un instante de vacilación.

Subaru no solo fue sorprendido porque ella viera a través de él, sino que también se quitó el sombrero ante su gran habilidad como mujer de política. Aun así, fue capaz de evitar caer do rodillas ante ella, ya que Ferris fue el primero que respondió a sus palabras.

—Ahh, lady Crusch… Juro de nuevo que dedicaré mi vida al servicio de mi maestra.

—Entonces solo puedo responder a tu lealtad con la totalidad de mi espíritu… Subaru Natsuki, esfuérzate por no hacer nada que te denigre. No quiero pensar en ti como un rival insignificante.

La lealtad de Ferris, la nobleza de Crusch… ambos agitaron profundamente el corazón de Subaru. Humedeció su lengua seca, fallando al formar palabras varias veces antes de lograr hablar.

—Dándole una mano al enemigo, heh… Es extrañamente bueno de tu parte darles a tus oponentes una oportunidad de pelear.

—Este asunto es tan importante que podría decidir el futuro de toda la nación. Puede que sea muy imprudente de mi parte decirlo, pero si tengo que luchar por el trono, deseo que sea contra rivales que valgan la pena. Una corona obtenida por derrotar debiluchos no hará nada para impresionar a los señores de la tierra.

—…Querer oponentes fuertes significa que confías en derrotarlos, ¿eh?

—No tengo tal confianza en absoluto. Lo que tengo es voluntad, y he enfocado mi esfuerzo en alcanzar resultados óptimos para que pueda hacer lo que debo. Además, espero que mis rivales hagan lo mismo.

Esta era la individua llamada Crusch Karsten, quien mantenía su pensamiento humilde hasta el final.

Habiendo bebido con ella de esta manera, las impresiones que tenía de ella —“sincera” y “de alta clase”— cambiaron. Esta mujer era como una espada, feroz como una tormenta de fuego, despiadada como una espada desnuda.

Ferris relajó su voz, poniendo sus manos juntas como si disolviera la tensión en la atmósfera.

—De alguna manera, la conversación se volvió muy formal. Vamos a relajarnos ahora.

Sumergido en el viento fresco, Subaru se dio cuenta de que su frente estaba cubierta de sudor.

Crusch respondió —: Me disculpo por hablar tan rigurosamente. No debo dejarme llevar por el entretenimiento o mis bebidas.

—¡No, no, tu no necesitas disculparte por nada, lady Crusch! Subawu entiende lo que necesita hacer miahora.

Las palabras de Ferris, resumiendo la conversación anterior, sonaron muy vacías para los oídos de Subaru.

—¿Lo que… necesito hacer ahora…?

Seguramente él entiende había sido la implicación, pero Subaru no podía entenderlo. Lo único que había entendido durante la noche pasada en bebidas eran que Crusch y Ferris compartían un inquebrantable lazo y que él mismo era pequeño y estaba confundido.

Subaru no vio nada acerca de lo que vendría o lo que necesitaba hacer.

Aun a pesar de ello, ¿Qué podría decirles Subaru que ahora entendía?

—…

—En cuanto a Ferri concierne, tener a lady Emilia y Subawu separados es un tanto divertido, pero eso no es lo que lady Crusch quiere en absoluto. Asiiiii que necesitas reunirte con lady Emilia tan pronto como sea posible. Y hacer lo que puedas para lograr que eso pase.

—¿Lo que pueda?

¿Realmente podría él lograr algo, tan cansado como estaba?

—Sí. Hace mucho tiempo, cuando Ferri se convirtió en caballero de lady Crusch, pensó muy, muy duro acerca de lo que podría hacer.

Ferris puso una mano en su pecho mientras regresaba en el tiempo a través de sus recuerdos. Los labios de Crusch se aflojaron ligeramente mientras lo miraba actuar de esa manera. Por un momento, el corazón de Subaru se aceleró en su pecho.

… ¿Algo que solo Subaru Natsuki puede hacer?

Se dio cuenta de ello, como si hubiese llegado a él una revelación del mismo cielo.

—Hay… algo que puedo hacer.

Los otros dos miraron hacia él mientras continuaba —: Hay algo que solo yo puedo hacer… Sí, es cierto. Nadíe tendría que habérmelo dicho.

Ahora lo sabía. No, él siempre lo había sabido.

Le había sido recordado cuando estaba al borde del olvido.

Verdaderamente, Crusch y Ferris eran personas benevolentes. Estaban proveyendo ayuda al enemigo con todo lo que tenían, como el famoso Kenshin Uesugi.

…Le habían recordado a Subaru exactamente lo que podía hacer por el bien de Emilia.

—Si… Tengo algo. Siempre lo he tenido.

No tenía nada que ver con poder, conocimiento, rango, ni estatus. No lo necesitaba.

Porque, tal como Ferris había dicho, Subaru poseía solo una, arma definitiva.

Había estado en él desde el principio. Pero todo lo ocurrido hasta ahora lo había empujado hasta a un rincón de su mente.

Imágenes de Julius, Reinhard y Emilia llegaron a él, una después de otra. Todos ellos miraban a Subaru con un desprecio lo suficientemente fuerte como para cortar su alma.

…Esa era la gente con la que Subaru tenía que ponerse a prueba.

—Solo necesito una oportunidad. Si puedo conseguirlo… puedo deshacerme de todos mis problemas.

Subaru sentía como si una oscura nube se hubiera despejado mientras las dudas dejaban su corazón y ganaba confianza en su lugar.

Apretó fuertemente su puño, imaginando a una chica de cabello plateado en el fondo de su mente.

Crusch giró suavemente la copa en su mano mientras murmuraba de manera casual.

—El viento sopla más fuerte. Pareciera que el clima de mañana será de alguna manera tormentoso.

Luego, con un pequeño sonido, el cubo de hielo fundiéndose dentro de su copa se partió en dos con un solo movimiento.

  1. N.T: Voz francesa: “En guardia”.