Si el cielo tuviera ojos, ¿qué vería?

Si el mar tuviera manos, ¿qué abrazaría?

Si la Tierra tuviera un corazón, ¿qué sentiría?

──Por supuesto, esto es solo una metáfora, una suposición.

El cielo no ve nada, el mar no abraza nada y la Tierra no siente nada.

La naturaleza no tiene voluntad propia y el mundo no tiene tales pensamientos. Alguien que puede percibir mentalmente todas las cosas en la creación, lo hace a través de su propio punto de vista del mundo. Adorar a la naturaleza como Dios, temer a las calamidades como un monstruo, eso es tratar de comprender una existencia extraordinaria con un autoconocimiento limitado.

El mundo simplemente “existe”. No hay voluntad que intervenga.

Pero, y sí. Si se crea una vida a partir del maná que es omnipresente en la naturaleza, habrá nacido una voluntad.

Y si esa vida aceptara su fin y se disolviera en el mundo una vez más──

¿Cómo ejercería esto una influencia en este mundo?

──Como lamentándose, los cielos cantaban

──Como si se abriera, los mares gritaron

──Como temblando, la Tierra rugió

La vida que se derritió en el mundo comenzó a latir débilmente de nuevo.