La Adorable Segundo Señor Demonio y el Oráculo Morado 1

Su cabello rubio dibujó un arco a través del aire.

Detuvo su elegante movimiento similar a un baile, y un segundo después, un chorro de sangre hizo erupción alrededor de las espadas que sostenía en ambas manos, entonces se acumuló en un círculo alrededor del suelo.

Se rio, una encantadora risita que encajaba con su adorable apariencia. “Qué patético. Se rompen demasiado fácil.”

Parada frente al patético cordero, temblando e incapaz de hablar ante tal inimaginable crueldad, la chica de pelo rubio conocida como el Segundo Señor Demonio rompió en una sonrisa similar a la de una bestia feroz.

“No es posible,” una hermosa mujer de pelo morado dijo claramente en negación a la chica, quien era como el orgullo y la crueldad encarnados.

“¿Estás diciendo que no obedecerás mis ordenes, Mov?” la chica preguntó, con una pizca de enojo en su voz. La ira de este señor demonio conocido como una calamidad, expulsaba la suficiente presión como para hacer que todos a su alrededor se arrodillaran en terror y admiración.

Sin embargo, esa ira simplemente fue ignorada por la mujer de pelo morado, quien permaneció tan calmada que parecía que ni siquiera lo notaba. “Los mataste por gusto el otro día, ¿no es así, mi señor? La cena simplemente no puede ser preparada si no hay chefs.”

La chica de pelo rubio rápidamente apartó la mirada.

“Teníamos chefs humanos confinados en la mansión porque decías que la cocina de los diablos no satisfacía tus gustos. Pero los mataste mientras planeaban escapar, ¿sí?”

“Así es. No se podía evitar. Ese el fin natural que espera a quien quiera que intente desafiarme y escapar, ¿no es así?”

“¿No consideraste el hecho de que, como resultado, nos quedaríamos sin alguien que preparara las comidas?” Mov preguntó, sin mostrar vacilación incluso al enfrentar a un señor demonio. “Eso es algo que pudo haberse anticipado incluso sin mis poderes.”

La manera en la que el señor demonio apartaba la mirada y permanecía en silencio cuando las cosas eran inconvenientes para ella era prueba de que todavía tenía algo de infantilidad en ella, lo cual era apropiado a su apariencia.

“Un señor demonio no se puede morir de hambre,” finalmente dijo, vociferando una conclusión que estaba un poco fuera de contexto y era difícil pensar en ello como algo más que una desobediencia. Un señor demonio no puede ser destruido sin la interferencia de su antítesis, un héroe, y, por lo tanto, como dioses de bajo nivel, no pueden morir de hambre.

“Entonces podemos dejar que las cosas continúen así.”

“Que tal si capturamos a otro chef? No debería ser difícil capturar a uno o dos humanos débiles.”

Sin importar qué conclusión ofreciera la chica, Mov respondía con una clara y brillante voz.

“Solo hemos podido preparar tu té.”

“¿Huh?”

“Los chefs también eran los que se encargaban de los pasteles de té.”

La expresión en el rostro del Segundo Señor Demonio estaba lejos de lo que uno esperaría de un señor demonio, mucho menos de algo a lo que se le llama calamidad. En cambio, parecía mas la de una joven chica. Para decirlo claramente, era la cara de un niño al que le habían quitado sus dulces.

“Incluso si desplegamos a alguien al pueblo más cercano, tomaría al menos tres días,” Mov continuó, sin sermonear ni regañar, solo estaba diciendo los hechos. “Aparte, es obvio que la actividad de un pueblo se detendrá y los bienes se dejarán de producir si todos sus habitantes son eliminados.”

Mov había afrontado la tortura y la violencia día tras día por los caprichos del señor demonio frente a ella, pero puesto de esta forma, eso significaba que en momentos como estos, no sentía necesidad de contenerse. Sería expuesta a esa locura incluso sin no hace nada, así que no vio necesidad de hacer algo en especial para mantener al señor demonio de buen humor. Y gracias a su contrato con el señor demonio—Las reglas de su juegos—sin importar lo que Mov diga, el Segundo Señor Demonio nunca le quitará la vida.

Como resultado, podía tener esta rara vista: un señor demonio llorando por haber perdido una discusión.

“Mo—“

“Sin importar cuantas veces me lo digas, no puedo producir lo que no tenemos.”

Habiendo sido derribada completamente, el señor demonio siguió bebiendo su té negro hasta que su estómago estuviera a casi reventar. Había una miseria en lo que hacía que era difícil no llamarla patética.

Era un hecho no conocido para todo mundo que, desde este momento, si tal vez solo por un rato, el Segundo Señor Demonio usó un poco más de discreción en sus masacres.

La Adorable Segundo Señor Demonio y el Oráculo Morado 2

“Tu rasgo de mana morado es hermoso como una joya, pero llamarte ‘Mov’ se oye un tanto plano, ¿no crees?” La chica conocida como el Segundo Señor Demonio le preguntó a la mujer con largo cabello morado. La mujer se paró ahí sin mostrar ninguna emoción particularmente fuerte.

En su lengua madre, “mov” significaba “morado.” Sin embargo, también era una palabra que significaba el dios principal adorado en su tierra natal. No era un nombre que se diera fácilmente. Era un nombre con un significado precioso tras de él, y se le fue dad debido a su rara protección divina de alto rango.

El Segundo Señor Demonio debió de haber entendido eso, pero adorable manojo de arrogancia había decidido que todos los hechos que le fueran inconvenientes eran insignificantes y los ignoraba.

“Mi nombre no es nada así. Es uno que me queda, porque yo misma lo elegí.”

“¿Tu misma…?” Mov susurró.

En respuesta, la chica de pelo rubio dio una sonrisa complacida y continuó “Mis padres eran seres verdaderamente tediosos, así que los acabé, matándolos con mis propias manos. También enterré todo lo que me dieron con ellos. Eso me hace una niña bastante fiel, ¿no lo crees?”

Habían estado separadas de por vida, pero, aun así, Mov estaba segura de que su propia hija no era una buena para nada como este monstruo, sino mas bien una chica seria y adorable. Y estaba completamente feliz de que la chica frente a ella, que era como la encarnación de todos los males y solo se veía dulce en el exterior a pesar de estar podrida hasta la médula, no era su hija.

“Mov, estás… Pensando cosas un tanto groseras sobre mí…?”

No, mi señor. Por supuesto que no,” Mov respondió sin una pizca de vacilación o inseguridad en su voz. Con su expresión que prácticamente no cambiaba, era difícil adivinar lo que estaba pensado. Su pensamiento sobre que es patético darse a sí mismo un nombre genial pasó desapercibido.

Es esto… ¿Una predicción?

Sin saber a quien aplicaba, el oráculo mantuvo la premonición—De que probablemente no habría ninguna oportunidad de decirle a alguien el nombre de la chica—Para sí misma.