──1 Minuto Restante

Ya que la Tercera Región Binah tenía una temática de palacio, por supuesto había un salón del trono de la Reina.

El basto espacio blanco contenía dos tronos rojo brillante. De pie junto a esto había filas de Empties armadas con Ángeles Independientes.

Sonido metálico—la campana comenzó a sonar.

“¡La Reina Blanca! ¡La Reina Blanca ha regresado triunfante! ¡Ah, Dios mío!”

Las Empties que normalmente la saludaban con entusiasmo y respeto ahora estaban temblando con incertidumbre. La situación había cambiado drásticamente comparada con cuando se había ido.

Ha regresado, ha regresado, estaba a punto de retornar.

El peor enemigo en el Mundo Vecino, el enemigo declarado de todos los Quasi-Espíritus.

La puerta que emergió de repente en el aire fue creada con la Espada Virgo <Betulah>, una puerta ilegal que permitía viajar, ir y venir entre regiones.

Declarando unilateralmente la guerra contra las Dominions de cada región, la Reina que fácilmente derrotó a esa clon Tokisaki Kurumi.

Grandiosa, arrogante, fuerte, feroz, y por sobre todas las cosas, un monstruo sin igual.

—0 Minutos Restantes

Con el retorno triunfante de la Reina Blanca, la campana emitió un fuerte eco.

“—Bueno. ¿Qué sucedió? Informenlo rápido.”

Disimulando su enfado, la Reina parecía saberlo todo.

Luego de su regreso triunfante, la Reina Blanca soltó un suspuro melancólico mientras era informada de todo. Las Empties estaban postrándose frente a ella. Estas chicas trabajaban directamente por debajo de Rook.

“¿Me voy por un rato para regresar a casa y encontrarme con tal conmoción?”

“¡M-Mis más sinceras disculpas… por favor perdóneme… por favor perdóneme…!”

“No me importa. Es imposible que hubieras podido derrotarlas. La responsabilidad recae sobre Rook. Si Rook está muerta otra vez—ah, no. Parece que está muerta.”

“¿Huh?”

“Esta vez serás tú.”

La Reina Blanca perezosamente apuntó un arma a la Emptiy desde el trono.

“Bala Scorpio <Akrab>.”

La Empty que recibió el disparo había cambiado de apariencia. Sin embargo, a pesar de que la figura había cambiado a la de Rook, parecía que estaba temblando e incapaz de moverse. La Reina Blanca inclinó la cabeza mientras hablaba.

“…Oya. ¿Es este un efecto secundario por el renacimiento continuo en tan corto período de tiempo? ¿Es porque todavía tiene la esencia de la muerte o un simple problema estructural? Bueno, como sea. Dile a Rook que busque a la intrusa luego de que recupere el sentido. Yo—iré por ella.”

Una de las Empties preguntó con ansiedad.

“¿…Qué hay de las otras dos?”

“Esas dos son una fuerza por separado. Una es responsable de investigar mientras que la otra tiene la misión de infiltrarse. Cada una ocupa un rol importante.”

“—Aah. Como se esperaba, estás sola.”

“¡¡!!”

Esa voz marcó un ataque sorpresa. La respuesta de la Reina Blanca fue igualmente rápida.

Sin embargo, la pistola corta en su mano no sabía en dónde se estaba ocultando Tokisaki Kurumi entre las Empties. Podía decirse que había tomado la decisión incorrecta.

El sonido de un arma de fuego.

“¡…!”

Una bala había golpeado el brazo de la Reina Blanca. Las Empties gritaron al ver brotar la sangre—una de las Empties lucían aterradas al ver que el arma de fuego provenía de una mano que se asombava por detrás de ellas.

La psitola corta de <Zafkiel> había emergido desde las sombras de las Empties.

“Ah, ahora lo recuerdo. Eres una experta para escalar a través de las sombras.”

“Hola, clon invertida-san.”

De repente, Kurumi salió de las sombras, sujetando el dobladillo de su falda para realizar un educado gesto de cortesía.

“Hace mucho que no nos vemos, aunque no se siente como si fuera tanto.”

“Así que puedes darte el lujo de la tranquilidad ahora. ¿Acaso recuperar tu tiempo perdido y succionar a ese excedente de tiempo te entusiasmó? Qué adorable.”

“¿Eso era un excedente?”

“El tiempo que succionaste era como combustible extra que guardé en caso de una emergencia. El tiempo que estaba almacenado originalemente se encuentra por supuesto en mi persona.”

Kurumi suspiró mientras se encogía de hombros. Parecía que la Reina Blanca estaba contando la verdad.

“Entonces, aceptaré educadamente ese excedente.”

…Pero sería un asunto distinto decir que esto no la enfurecía. Aunque ella lo llamó combustible excedente, estos recursos fueron saqueados a otras personas.

“Recolectar reiryoku, absorber tiempo, cautivar a las Empties… ¿qué planeas en el Mundo Vecino?”

“Un proyecto extraordinario que ni siquiera puedes imaginar.”

Desafortunadamente, la Reina Blanca no declaró su objetivo sino que dirigió su atención a la Empty a su lado. La Empty asintió y se preparó para atacar—Kurumi bloqueó con sus pies y jaló el gatillo de su pistola.

La Empty desapareció por completo.

La Reina Blanca sonreía alegremente mientras observaba la escena.

“No vacilaste en lo más mínimo para matar.”

“Duele mucho en mi pecho al hacerlo.”

—Aproximadamente 30% de eso era verdad.

Tokisaki Kurumi no estaba tratando activamente de lastimar o matar a otros. Sin embargo, decidió no mostrar empatía por la vida de otras personas.

En el pasado distante, ella había matado a gente inocente y cometido incontables pecados.

A pesar de que sonaba contradictorio, mientras esos crímenes no hayan desaparecido, ella seguirá luchando y matando.

“¿Acaso pretendes pelear? La Reina (yo) está absolutamente dispuesta a aceptar eso.”

La Reina Blanca reía con rebosante confianza. Y con razón. Después de todo, había derrotado rotundamente a Kurumi en su anterior encuentro.

“Por favor no te llames a ti misma yo con ese rostro. Me provoca escalofríos hasta los pelos.”

Y probablemente ni siquiera luchó en serio en aquel entonces—Kurumi estaba convencida de eso.

Ese sable y arma no han revelado todas sus habilidades todavía.

La Reina Blanca, la que controla esta región y ubicación.

Tokisaki Kurumi, la Tercer Espíritu que tiene control sobre las sombras y el tiempo.

“Repetiré lo que dije hace poco. Eres una peste. Inofensiva y sin beneficio, una enfermedad que se prolifera y crece, eres un insecto esparciendo un virus sin propósito—”

La provocación fue un éxito. Aunque no se sabía si ella estaba fingiendo deliberadamente que fue provocada o si sólo se le acabó la paciencia.

Ahora, confiesa tu objetivo, expresa tus incentivos. Trata esta provocación con desdén hasta quedar satisfecha.

Y luego, revela qué relación tienes con esa persona.

La Reina Blanca se mofó.

“Quiso la suerte que to tenga un objetivo. Destruir este Mundo Veicno… ah, no, eso sería un malentendido. No es destrucción lo que busco, sino sacrificio.”

“Y después de ofrecer este inmenso Mundo Vecino como sacrificio, ¿qué obtendrás a cambio? ¿Quieres soledad eterna?”

“Es la cosa más difícil de obtener en este mundo. Si puedo conseguirla, no dudaré en ofrecer este Mundo Vecino y pisotear a este mundo construido por Quasi-Espíritus.”

Había desprecio que los ojos de la Reina Blanca no podían ocultar.

Una sensación de auto reconocimiento que la diferenciaba a ella de todas las Quasi-Espíritus—ella las veía con el mismo respeto que merecía una mancha de polvo.

“En ese caso, lucharé para proteger este Mundo Vecino.”

“¿Luchar? ¿Dijiste luchar? Gracioso, gracioso, completamente gracioso. No… fufu… incluso inversa, ¿sigo siendo yo? Tokisaki Kurumi, ¿no lo has entendido todavía? ¿La disparidad cuando tu fuerza se queda corta contra la mía?”

…Ciertamente, lo que dijo no estaba lejos de la verdad.

Así es. Sí, absolutamente… no lucharé a solas.

Rook seguía tosiendo atrás… ¿Quizás esto se deba al miedo de morir?

Le tomará más tiempo para que pueda ser capaz de pelear y sumarse al campo de batalla.

De ser así, sería mejor informarle en lugar de continuar con el monólogo.

“Casualmente, después de que experimenté varias circunstancias, el sello de un poder se levantó.”

“¿Oh? Eres como el personaje principal de un juego.”

La Reina Blanca no se movió. Sin embargo, de repente sintió un escalofrío. El Ángel Independiente <Zafkiel> estaba en posesión de Tokisaki Kurumi.

Aunque carecía del poder destructivo para arrasar con sus alrededores que tenía en el mundo real, ella era aclamada como la Peor Espíritu por su poder para distorsionar las leyes naturales.

Detener el tiempo con la Séptima Bala <Zayin>, acelerar el tiempo con la Primer Bala <Aleph>, espiar el pasado con la Décima Bala <Yud>.

Sólo tenía que soportar el daño y luego aplastar las defensas del oponente.

Normalmente, sería imposible resistir un juego sucio tan avasallante como la distorsión del tiempo… Sin embargo, por supuesto la Reina Blanca tenía a <Lucifugus>.

Pero—espera un minuto.

Una bala tenía la habilidad de ser invencible.

La Reina Blanca recordó la más malvada habilidad de <Zafkiel>, una bala capaz de hacer realidad el fenómeno irrazonable definitivo.

“…Imposible, no puede ser.”

“Es tal y como tú temes. ¡Octava Bala <Het>!”

Kurumi se disparó a sí misma en la cabeza—acompañado de ese fuerte impacto, el cuerpo de Kurumi se dividió en dos. Como la magia, Tokisaki Kurumi se había convertido en dos.

…No, no era un copia completa. Había algunas diferencias. El color del Vestido Astral, su atmósfera, algo era distinto. Incluso las Empties con finas emociones restantes estaban temblando y escapando al ver esto. Era un evento así de maravilloso.

“Buen día, yo. No, ¿te gustaría que te llame Cistus?”

“Buen día, yo. Así es. Como se esperaba, sólo puedes invocarme a mí. Las camaradas son pocas… no, ¿sería mejor decir que nosotras mismas somos pocas?”

“…No esperé que dispararías esa bala.”

La chica que sostenía la pistola corta de <Zafkiel> había sido completamente torturada por la Reina Blanca.

Demasiado miserable como para matarla, no quedó nada más por arrebatarle.

Hasta que una nueva Tokisaki Kurumi fue capturada, se había olvidado de ella—

“…La vida es insatisfactoria.”

La Reina Blanca suspiró hacia el cielo.

“De acuerdo, de acuerdo. Hya dos Tokisaki Kurumi, esta vez por lo menos—traten de ponerse a la altura de mi fuerza.”

Enfrentada a la provocación de la Reina Blanca, Kurumi respondió con calma.

“Sí, sí. Esta vez me aseguraré de que seas—totalmente aplastada.”

Por supuesto, no hubo chances de comunicación desde un principio. Cuando se encontraron la primera vez, lo entendieron intuitivamente—

Nunca dejar que la otra exista.

Nunca permitir que el concepto de la otra exista.

Nunca perdonar las declaraciones de la otra.

No era maldad ni justicia. La conclusión de la batalla entre ella y yo era exactamente la misma para ambos lados.

Así que mata y mánchate las manos con sangre.

El arma se sentía muy liviana. Que no sea una carga por el peso de <Zafkiel> era indicatorio de su excelente condición. Al menos, Kurumi pensaba eso.

Miró a Cistus a su lado. Devorarla y hacer que forme parte de su carne y su sangre—y luego finalmente revivir su existencia.

“Hagámoslo, yo.”

Sus respectivo Ángeles y Reyes Dmeonios estaban preparados.

“<Zafkiel>—Primera Bala <Aleph>.”

Cistus se movilizó para fluir detrás del asalto acelerado de Kurumi. Disparos a larga distancia sumados a disparos a corta distancia. Kurumi se movía en todas las direcciones para perturbar a la enemiga, mientras Cistus ocupaba el rol de francotiradora para detener a la oponente en el momento más crítico.

No usaban telepatía y ni siquiera contacto visual, sus ritmos coincidían exactamente como predecían.

Había una sensación de que todas las piezas se acomodaban como durante la pelea contra Rook.

Las balas eran como una ventisca.

Kurumi, quien había cargado bastante tiempo, disparaba balas a una velocidad comparable a la de una ametralladora.

Frente al enjambre de balas, la Reina Blanca hizo su jugada.

“<Lucifugus>—Bala Libra <Moznaim>.”

Sonrió como burlándose de las dos, apuntando la boca de su arma a una Empty que permaneció inmóvil al tiempo que ella jaló el gatillo.

“¿Huh…?”

Sus coordenadas se intercambiaron. Ubicada donde la Reina Blanca estaba previamente, se encontraba una Empty.

Sin embargo, ella se regocijó al ver que estaba siendo atacada por Kurumi y Cistus.

“¡Oh, fui útil! Es un honor, Reina-sa—”

Las palabras de la chica fueron aplastadas por la tormenta de balas. Al ver esto, las otras Empties asintieron entre sí y comenzaron a dispersarse en cada dirección del salón del trono. Kurumi chasqueó la lengua mientras consideraba esta jugada. Las Empties no eligieron ser un grupo suicida mientras se desplazaban para evadir las balas. Este era un desarrollo muy problemático.

“Okey, chicas. Sigan moviéndose así—Bala Libra <Moznaim>.”

La Reina Blanca agregó un factor esencial. Intercambiaba coordenadas con las Empties para realizar movimientos pseudo-instantáneos.

“¡Ku, esto…!”

En peligro inminente, respondió justo a tiempo al ataque por atrás de la Reina Blanca.

Kurumi sosteniendo a <Zafkiel> y el <Lucifigus> de la Reina Blanca—usando el sable para luchar a corta distancia.

“¡Tengo habilidad física superior…!”

La Reina Blanca exclamó conforme se impulsó hacia delante. El sable destelló al agitarlo. Kurumi lo repelió con el rifle largo y saltó hacia atrás.

Disparó su pistola corta para mantener a raya a la Reina Blanca que la perseguía—pero todas las balas fueron barridas por su sable.

El sable bajó en picada desde arriba—Kurumi, quien debería haber quedado arrinconada y desesperada, sonrió con maldad.

En lugar de escapar, Kurumi giró y arremetió hacia la Reina Blanca en un aliento. A tal corta distancia, el sable no podía agitarse. Kurumi envolvió firmemente con sus brazos a la Reina Blanca.

“¡Yo!”

Cistus rápidamente apuntó a la cabeza de la Reina Blanca. La Reina Blanca movió su cabeza justo a tiempo para evitar por poco la bala. Alejando a Kurumi forzosamente, recuperó algo de distancia.

Soltó un suspiro de admiración.

“—Originalmente pensé que ustedes dos estarían satisfechas sólo luchando con ventaja numérica… pero parece que me equivoqué. Parece que tu fuerza de combate no son puras palabras.”

Kurumi y Cistus—las dos no eran parte de la chusma.

Establecieorn lo que debería llamarse combinación. Una compañera que compartía la misma existencia equivalente a la suya, era natural que su coordinación sea perfecta.

“…Sin embargo. Al final, ella y tú sólo son clones.”

Soltó una risa burlona como la de una verdadera reina. No había dudas de que era una risa orgullosa y presumida de alguien con fuerza absoluta.

Así como así, ¿estaba tratando a Tokisaki Kurumi como una bufona?

“Sé que en el mundo real, ustede son consumibles. Ambas son existencias sin sentido que constantemente sacrifican sus vidas por Tokisaki Kurumi. Eso es lo que son. Incluso con la fortuna de haber caído en el Mundo Vecino, eso no ha cambiado. Sólo son como una efímera[1]—qué ridículas y miserables.”

La Reina Blanca sonrió. Kurumi permaneció inexpresiva encarándola mientras murmuraba para sí misma.

“…Tal vez sea como dices. No, no te equivocas.”

Respiró profundo.

Era apenas ahora que estaba dispuesta a aceptar la verdad.

“Soy un clon. No sé por qué caí en este Mundo Vecino y no sé por qué puedo usar a <Zafkiel>. Sí, sí, después de entender esto, sólo se terminan agregando más cosas poco claras.”

Aún había un pequeño dolor en su pecho. Sin embargo, no se debería a que era un clon.

Simplemente—para esa persona, sólo soy una de incontables Tokisaki Kurumi. No la heroína, sino un papel secundario. Se sentía triste e incómodo de soportar.

Pero aún así no se detendría. No podía detenerse. No se detendrá.

Ah, si pudiera verte de nuevo, no me molestaría morir otra vez.

“Pero es por eso que estoy feliz. En lugar de dejarlo confuso, necesito una determinación firme para estabilizar mis pasos y seguir avanzando.”

Tokisaki Kurumi no era un payaso.

Ni un caballero ni un rey. Tokisaki Kurumi era un Shinigami. Cosechando almas con una inmensa guadaña, otorgaba muerte indiscriminadamente.

Y además, ella tenía un poco más de predisposición que un Shinigami común.

“—Por cierto, lo mismo se aplica a ti también.”

Kurumi apuñaló a la Reina Blanca con esas palabras.

“He luchado contigo dos veces y ahora por fin estoy segura. Sí, sí. Me preocupaba que tú fueras la inversa de la original y que nosotras seamos clones rebeldes. ¿Pero es eso cierto? Tú también eres un clon,un inidividuo que se ha separado del cuerpo principal. Sí, así es. En otras palabras, podría decirse que—tú estás en tu fase rebelde.”

Los ojos de la Reina Blanca se abrieron grandes mientras que su cuerpo se puso rígido. Las Empties cercanas que iban y venían parecían no saber qué hacer a continuación.

Yo es una genio para hacer enojar a otros.”

“Veo que todavía estás enfadada por esa burla.”

Cistus se acercó mientras susurraba eso suavemente.

Gachan, algo emitió un ruido.

“—Error. ¡Error, error, error! ¡No soy un clon! ¡Soy la original, la original! ¡Cómo podría invertirse un clon! ¡Este Rey Demonio <Lucifigus> es la prueba! ¡No estoy usando una réplica barata de <Zafkiel> como ustedes…!”

La Reina Blanca gritaba y vociferaba.

Sin embargo, las palabras de Kurumi ciertamente golpearon un punto sensible ya que la Reina Blanca se aferraba la cabeza con fastidio.

“¡Reina Blanca…!”

“¡—No se acerquen!”

La Reina Blanca mantuvo a raya a las Empties al levantar la mano, recuperándose rápidamente después de respirar hondo.

“…Ah, no toques el punto sensible de alguien. Es por eso que las odio. Bueno, entonces, sigamos con la pelea.”

Kurumi vio una sutil sensación de incongruencia en esta escena.

“Cistus… ¿No piensas que ella es extraña?”

“Esa reina ha sido extraña desde el comienzo… ¿Sólo necesita que la empujen para que ese autocontrol salga volando por la ventana?”

Quizás era así.

¿Acaso ser un clon es una fuente de dolor y humillación para ella? Este ehcho era como declarar que ella misma era un objeto de producción en masa.

Sin embargo, incluso sin descartar eso—su humor ahora—

No había tiempo extra para pensar ene sto.

“—Bala Leo <Arie>.”

Un estruendo resonó. No, no provenía sólo de eso. Las Empties circundantes se presionaron las orejas y gritaron.

“¡Qué…!”

Ni siquiera podía escuchar su propia voz. Kurumi y Cistos se impulsaron del suelo para escapar. En lo que concernía a esa bala, la velocidad era más lenta a cambio de este molesto sonido.

Garigari, garigari, garigari, era el sonido de algo siendo rasurado. Evadieron la bala mientras estuvo a punto de golpear el piso—pero justo entonces, cambió de direcciones repentinamente.

“¡¿…Una bala rastreadora?!”

Kurumi rápidamente voló en el aire, pero esa bala naturalmente las perseguía. Incluso con las incontables Empties en el centro, seguía apuntando perfectamente a Kurumi.

Garigarigari, garigarigari…

Emitía un molesto sonido como un clavo rayando una pizarra.

“¡Yo!”

“No importa, esta velocidad es—”

“No, no es eso. ¡Esta trayectoria…!”

Al escuchar lo que Cistus había dicho, Kurumi giró para ver la trayectoria mientras evadía la bala. Apuntando a ella, era como una bestia que se movía libremente en el espacio para atraparla. La bala dejaba un rastro blanco conforme se movía hacia ella.

…No, espera.

El rastro blanco seguía allí. Después de ser disparada, dejó una línea blanca mientras rodeaba el salón del trono como si estuviera grabada en el espacio.

Garigarigari, garigarigari…

Ese sonido era irritante. Kurumi frunció el cerro por la insatisfacción mientras volteaba para ver a la Reina Blanca… Aún estaba parada naturalmente en el lugar desde dónde disparó la bala.

“¿…Por qué?”

¿Por qué no estaba haciendo nada más por su lado? De hecho, había estado así por un rato. Si en cambio coordinaba sus propios movimientos con esta bala rastreadora, hubiera sido un ataque mucho mejor.

Sin embargo, la Reina Blanca no se movía.

No, no sólo eso. Las Empties tampoco se estaban moviendo. Esta bala rastreadora las esquivaba automáticamente.

¡Grigarigarigarigari, Garigararirigari!

Una bala gritando, una reinay sus Empties inmóviles, y ese residuo de trayectoria.

“—Llegado a esto, mis más sinceras disculpas pero necesito usarte como un experimento.”

Ya eran cómplices que habían elegido no espacar de este salón del trono. Y ya sea un clon o la original, la brutalidad de Tokisaki Kurumi seguirá igual.

“¡¿Eh…?!”

Sujetó a una de las Empty cercanas. Esa chica no parecía entender qué estaba haciendo.

“Lo siento. Por favor, sé mi escudo.”

Al decir eso, ella despiadadamente lanzó a la Empty hacia la bala enemiga. El rastro dejado por la bala no pudo evadirse ya que ella entró en contacto directo con la misma.

“Perdón, no hay—”

Sonido sibilante. En el momento en que hizo contacto con la trayectoria de la bala, esa Empty fue despedazada como un trozo de papel.

Al ver esta miserable muerte, las Empties de la Reina Blanca contuvieron el aliento en shock.

“…Tú, estás recortando… este espacio?”

Kurumi apretó los dientes con rencorosamente. La Reina Blanca asintió, sonriendo con frialdad al hablar.

“Sí, se llama bala león porque puede morder a través del espacio. Sin embargo, no puedo soportar es emolesto sonido. Oye, ¿aún tienes tiempo para actuar sin prisas?”

Garigaririgari / Garigarigarigari / ¡Garigararigarigarigaririgaririgaririgarigarigari!

“¡¿Aún…?!”

La bala que destruyó a la Empty siguió volando. Conforme Kurumi seguía evadiendo esa bala rastreadora—otra voz se escuchó.

“¡Esa trayectoria también es peligrosa, yo!”

Al escuchar el recordatorio de Cistus, Kurumi se apresuró a esquivar el rastro blanco grabado en ese espacio. Cualquier cosa que tocaba esa trayectoria será cortado como con un par de tijeras.

“Sí, así es. Bueno—te queda especialmente bien el papel de ratón buscando un sitio seguro.”

“Qué tonta, correr por todos lados sólo me pondrá en una situación más desfavorable. Entonces sólo tendré que hacer esto. <Zafkiel>… ¡Séptima Bala <Zayin>!”

Garigari—era como si un sitio de construcción muy ruidoso hubiera cesado sus actividades.

El León <Arie> que había estado devorando el espacio se había detenido.

“Veo que esta Bala Leo <Arie>—sólo puede dispararse una vez. Entonces esto le pondrá un alto.”

“Tu habilidad para ver a través de los atributos es admirable. Pero yo también conozco el poder de la Séptima Bala <Zayin>, sé que no durará mucho. ¿Cuánto más pasará hasta que el tiempo vuelva a fluir otra vez?”

La apreciación de la Reina Blanca era correcta.

“Sí, sí. Lo que dices no está mal. Así que—sólo tendré que resolver esto en un momento antes de que el tiempo comience a fluir!”

Al mismo tiempo que dijo eso, Cistus levantó su rifle largo para dispararle a la Reina Blanca.

Más del 30% de este espacio ha sido devorado por la Bala Leo <Arie>. Permitir que continúe las dejará arrinconadas.

Tenían que apostarlo todo ahora para ganar.

“¡Cistus! No te preocupes por cubrirme. Encárgate de las Empties para evitar que ella use la Bala Libra <Moznaim>!”

—Para ganar este enfrentamiento.

—Sí, tendrán que arrojarse a la piscina y jugársela.

“¡…Entendido!”

Cistus comenzó a masacrar a las Empties que estaban esparcidas. Como se esperaba, las Empties empezaron a moverse como querían para evadir esos ataques.

Kurumi se disparó a sí misma con la Primera Bala <Aleph> para acelerarse de nuevo. Evadió la inconcebible trayectoria de la Bala Leo <Arie> para aproximarse a la Reina Blanca.

La Reina Blanca levantó su sable. Kurumi utilizó el rifle largo de <Zafkiel> como espada y la agitó hacia la cabeza de la Reina Blanca.

El golpe dio en su cabeza y ésta soltó un crujido.

La expresión de Kurumi no pudo darse el lujo de mantener la compostura, ya que la Reina Blanca aún mostraba una sonrisa confiada.

Y con razón. La Reina Blanca tenía la ventaja actualmente en términos de automaticidad y la capacidad para ver en las profundidades de sus inconmensurables habilidades.

De aquí en más, era una partida de ajedrez. Ella tenía que usar cualquier medio posible para llevar a la Reina Blanca a un inescrupuloso fin.

Primero que nada, tenía que asestar tanto daño como sea posible antes de liberar la Séptima Bala <Zayin>. Cistus estaba ocupada encargánose de las Empties y ciertamente no podía dedicar tiempo para ayudar a atacar a la Reina Blanca.

Entonces sus medios eran limitados.

Tenía que seguir atacando a su oponente hasta el golpe final. Incluso con un golpe directo, esto no culminará a menos que sea una herida letal. Mientras esto sonaba natural, no había garantía de que sea posible. Tal vez—las cosas nunca marcharán tan bien como se espera.

Resistiendo el miedo a perder, Kurumi cerró la puerta de su corazón a cualquier pensamiento concerniente a escapar.

Apuntó y disparó a la pierna de la Reina Blanca—esquivado.

El precio pagado fue su brazo arrancado—Kurumi apenas se encogió del dolor conforme dio un cabezad hacia delante.

Nada elegante, el golpe fue como el de un bárbaro. Como se esperaba, la Reina Blanca retrocedió algunos pasos.

Kurumi usó la Cuarta Bala <Dalet> para restaurar su brazo. Era una oportunidad que fácilmente podía explotarse. Con disparos a alta velocidad de su pistola y tajadas de su sable, la Reina Blanca aprovechó ese momento para abrumar a Kurumi.

La competencia de tiro se repitió a quemarropa 13 veces. Algunos acertaron, algunos rasparon la piel, algunos fueron esquivados. Los resultados fueron inútiles ya que las heridas de la Reina Blanca fueron gradualmente reparadas.

“—Bala Aquarius <D’li>.”

“¡Una habilidad regenerativa…!”

A diferencia de la restauración, esto se trataba de regeneración automática que había estado ocurriendo continuamente desde hace un rato.

Su habilidad para regenerarse era más fuerte de lo que imaginó. Aun así, Kurumi ocultó su frustración y la desafió en combate a corta distancia otra vez. No, no tenía más opción que seguir con este desafío.

No era necesaria la elegancia.

No importaba si lucía burdo. No, mejor dicho no había necesidad de ser así.

Ese único golpe decidirá si podía derrotarla o no. Entonces los resultados rendirán frutos.

Sólo unos pocos segundos más antes de que la Séptima Bala <Zayin> sea liberada. La quinta confrontación. El cuepro de Kurumi estaba lleno de moretones y lesiones que era inimaginable que se había restaurado a sí misma antes.

La Reina sonrió.

“Como era de esperarse. Has alcanzado los límites de tu habilidad. Un clon sigue siendo un clon. No puedes crear una cantidad ilimitada de clones como sí puede la original. Como mucho, sólo puedes crear un solo clon—¿acaso llegaste a tu límite con sólo crear a esa que está ahí?”

“¿…Quién sabe? Es mejor no juzgar sin permiso.”

“Lo que temía era la pesadilla que la original puede ocasionar. Siento náuseas con sólo imaginar un número ilimitado de Tokisaki Kurumi. Pero—si sólo es una o dos, no hay nada de qué preocuparme.”

“¿Entonces ya has pensado en confirmar esto con antelación?”

“Asó es. Porque si ese es el caso, incluso si tú eres derrotada, ¿la próxima Tokisaki Kurumi no revivirá también con <Zafkiel>? Pero si <Zafkiel> es arrebatado de ti, entonces el fenómeno de Tokisaki Kurumi quedará sellado.”

La Reina Blanca echó un vistazo hacia Cistus. Ella seguía ocupada luchando con las Empties.

No había manera de que tenga oportunidad de disparar su arma hacia aquí.

Sin embargo—

Una pequeña mano blanca emergió de la sombra de Cistus sosteniendo una pistola en sus manos. La Reina Blanca observó eso con desagrado.

Una bala fue dispara en un aliento.

Escalando de la sombra se encontraba una Tokisaki Kurumi de 7 años.

“Ah, ya veo. ¿Entonces tú eres el as bajo la manga de Tokisaki Kurumi?”

Existen límites para la creación de clones a través de la Octava Bala <Het>. ¿Acaso esta situación anormal consistía en un clon creando otro clon en lugar de provenir del cuerpo principal?”

Cistus y otra joven Kurumi fue los mejor que ella pudo reunir. Sin embargo, Kurumi sabía que con estas cartas jugadas, había una manera de ganar esto.

Un ataque inesperado, era un medio que sería reconocido como obscenamente cruel y despreciable.

Pero—no podía ceder ante esta inversa en absoluto. Sin importar cuántas veces caiga, tenía que levantarse otra vez para derrotarla.

No sólo porque era una enemiga poderosa… había una simple comprensión.

El destino compartido entre Tokisaki Kurumi y la Reina Blanca.

Clon y original, el reconocimiento y las emociones llevaban al presente—pero, la doctrina fundamental de la Tokisaki Kurumi original permanecía igual.

Era una doctrina que exclamaba que ella nunca debía ser derrotada.

Escapar y ocultarse está bien, pero nunca se postrará ante la Reina Blanca.

Las balas disparadas por la joven Kurumi fueron derribadas rápidamente. Pero en ese preciso momento, la atención de la Reina Blanca se alejó de la Tokisaki Kurumi principal.

“———Bala.”

<Zafkiel> se inició. Las sombras succionadas por el dial se cargaron con suavidad en su pistola anticuada.

La pistola corta apuntó a la Reina Blanca. En el momento que jaló el gatillo, su instinto asesino se intensificó.

“¡!”

—La respuesta de la reina fue muy veloz. Tomó decenas de segundos comprender rápidamente la situación. Respondió apresuradamente torciendo el cuello con vigor. La bala le rozó la cabeza y sólo causó una pequeña herida.

El tiempo no se detuvo, no hubo ralentización. El impulso de la reina no se debilitó y tajó con su sable.

Los brazos de Tokisaki Kurumi fueron amputados.

“—Este es el fin, Tokisaki Kurumi.”

Ya que perdió los brazos, no sólo la Cuarta Bala <Dalet>, sino todas las balas fueron selladas.

Sin dudas, el resultado había sido decidido.

Justo cuando Kurumi estuvo a punto de caer, la Reina Blanca la sujetó del cuello de su Vestido Astral y la levantó.

“¡Kurumi-san!”

Higoromo Hibiki y Carte À Jouer surgieron de la sombra de Cistus. Pero era demasiado tarde.

Era la victoria de la Reina Blanca.

Después de todo, todo lo que necesitaba hacer era arrebatarle a <Zafkiel> y meterlas en prisión de nuevo.

“Se acabó Tokisaki Kurumi. ¿Qué tal si la Bala Leo <Arie> devora tus pies ahora que pronto será liberada?”

“…Eso está bien… pero… dime… una última cosa…”

Habiendo perdido sus brazos y con su cuello fuertemente sujetado, Kurumi resistió el dolor y habló con una sonrisa confiada.

“¿Qué pasa?”

“Sí, tengo curiosidad… esta es mi conjetura, pero la entrada hacia las otras regiones sólo está aquí. ¿Es eso correcto?”

“Ah, entiendo. ¿Esperas tu próxima oportunidad para escapar? De acuerdo. Si puedes escapar la próxima vez, será entretenido.”

La Reina Blanca confirmó el razonamiento de Kurumi.

“Exacto. Este salón del trono es la entrada. Corroer este Mundo Vecino y pisotearlo todo. Eso se encuentra apenas a un paso de distancia. Tokisaki Kurumi, jaque mate.”

Para empeorar las cosas, los efectos de la Séptima Bala <Zayin> se levantaron y la Bala Leo <Arie> fluyó de inmediato hacia Kurumi. Como una bestia hambrienta, devoró libremente el espacio otra vez.

Garigarigari, ese sonido apuntó a Tokisaki Kurumi de nuevo.

Una delicada trampa mortal para ella—jaque mate.

Parecía imposible preparar el escenario para una revancha la próxima vez.

Al escuchar aquel sonido viniendo por detrás, la Reina Blanca sonrió ligeramente—pero eso rápidamente se transformó en un ceño fruncido.

Tokisaki Kurumi rió. Reía tan fuerte que parecía que había perdido la razón.

“¡Kijijijijijijijijijiji! ¡Ah, ah! ¡Es una pena, una verdadera lástima! ¡Dos pasos más, sólo dos pasos más! ¡Si quieres matarme y aniquilarme maravillosamente!”

“¿Dos pasos?”

Garigariarigari, esa bala emitía ese sonido conforme atravesaba el aire.

“No hay tales reglas en el ajedrez. Aunque en mi imaginación, probablemente sea algo más cercano a jugar shogi. Sin embargo, en esta guerra (cita)—la violación de las reglas también es inevitable.”

La Reina Blanca levantó su ceja.

El pequeño instinto asesino que venía por detrás no era problema. Sin importar qué acciones tomen Higoromo Hibiki, Carte À Jouer, la pequeña Kurumi, y Cistus, era en vano.

“—Ahora, Reina Blanca. Es mi jaque mate.”

Mientras la Reina Blanca estaba tratando de comprender esas palabras, una tremenda sensación de vació invadió su cuerpo.

La espalda de la Reina Blanca había sido devoada por la Bala Leo <Arie>.

Desgarrando el costado de su abdomen, todo el espacio fue tragado.

“Qué—”

Además de quedarse sin palabras, ¿cómo más podía reaccionar? Signos de interrogación llenaban la mente de la Reina Blanca.

“¿—Qué hiciste?”

Tokisaki Kurumi rió como el Cheshire conforme anunció el nombre de la bala.

No fue la Primera Bala <Aleph> que acelera, ni la Segunda Bala <Bet> que desacelera, ni la Cuarta Bala <Dalet> que retrocede el tiempo, ni la Quinta Bala <Hei> para ver el futuro, ni la Séptima Bala <Zayin> para detener el tiempo.

“———Novena Bala <Tet>.”

“Qué…” “Huh…”

Ya que no fueron informadas sobre aquel último movimiento, tanto Cistus como la joven Kurumi estaban sin palabras. Lograr que la Reina Blanca girara la espalda fue su mayor obstáculo.

Si las dos hubiera sabido, la Reina Blanca lo habría captado de inmediato. El último movimiento jugado tenía que ser la expresión atónita de la pequeña Kurumi ante el fracaso de su ataque sorpresa.

Sin embargo, ya habiendo peleado con la Reina Blanca una vez, Kurumi juzgó que un ataque a hurtadillas no hubiera funcionado.

Es por eso que tenía otro movimiento bajo la manga. Usar la Bala Leo <Arie> liberada por la Reina Blanca como su propia pieza de ajedrez.

“Esa bala no rastrea automáticamente al objetivo. ¿Sino que tienes que operarla tú misma?”

Kurumi pensó que esa bala estaba detectando una señal de calor o reiryoku…. Pero considerando la naturaleza de la Reina Blanca, esa suposición fue anulada.

“Tú no confías en nadie. Así es. Eres la Reina después de todo. ¿Dejarles el control de esa bala a las Empties? Imposible, absolutamente imposible.”

La hipótesis más prometedora era que ella estaba controlando la Bala Leo <Arie> con su propia voluntad. La hipótesis estaba fundamentada por el hecho de que la reina no se estuvo moviendo en absoluto durante el tiempo que la bala estuvo activa.

En lugar de operar con precisión, sería una orden más vaga como rastrea todo lo relacionado a Tokisaki Kurumi

De todas formas, la Bala Leo <Arie> era operada a través de la voluntad de la Reina Blanca. Si ese era el caso—debería ser imposible intervenir y sobrescribir esa voluntad.

La Novena Bala <Tet> tuvo ese propósito. Originalmente, los usos de esa bala estaban muy limitados.

Esa bala normalmente sería usada para conectar la consciencia humana junto con alguien más en otro eje de tiempo. Sin embargo, en primer lugar no existe un eje temporal diferente en el Mundo Vecino. Ya que el tiempo no se encuentra estrictamente definido aquí, Kurumi podía usar efectivamente la Novena Bala <Tet> en cualquier momento.

La Reina Blanca controlaba la Bala Leo <Arie> a través de su propia voluntad, pero sus directrices no eran tan precisas. Entonces Kurumi usó esa bala para sobrescribir las órdenes ambiguas de la Reina Blanca.

Deja que se concentre sobre la Reina Blanca y no sobre Tokisaki Kurumi. Por supuesto, si ella disparaba la bala hacia la Reina Blanca para interferir directamente con su consciencia, iba a encontrarse con oposición del otro lado.

Sin embargo, la atención de la Reina Blanca en ese momento no estaba centrada en la Bala Leo <Arie>.

Mientras disfrutaba del sabor de la victoria, estaba concentrada en su conversación con Kurumi y el grupo de Cistus detrás de ella.

En ese momento, concentrarse en esa bala sería la menor prioridad en su mente.

Fue una operación imprudente y vaga. Era como tratar de controlar un NPC despistado sin meta o propósito alguno.

“Pero ese es mi—<Lucifigus>.”

“Tú eres nuestra inversa. Pero más que ser la inversa de la original, eres la inversa de un clon. Bueno, trataste de juguetear con nuestro <Zafkiel>. Eso significa que querías absorber nuestra fuerza—entonces lo opuesto también es posible que suceda. Debe haber sido consciente de esto.”

La Reina Blanca estaba buscando maneras de explotar el poder de <Zafkiel>. Por lo que debe haber esperado el resultado donde su propio poder regresaría para morderla.

Una retribución kármica, quien las hace las paga.

Cual fuera la meta de la Reina Blanca, Kurumi sólo había usado parte de eso para su plan.

Con esto la reina finalmente fue asesinada————no hay manera de que eso sea tan simple.

“¡Cistus!”

“¡Entendido, yo!”

La primera en actuar fue Cistus. La joven Kurumi usó ambas manos para arrastrar a Hibiki y Carte mientras corría. Kurumi usó su última arma restante, sus pies, para patear a la Reina Blanca.

Cistus inmediatamente se acercó a la Reina Blanca.

Al mismo tiempo, le arrebató su sable.

Cistus sabía desde hace mucho que este sable era la llave para abrir la puerta. Aunque ella no podía utilizar todas sus capacidades, especulaba que debería ser posible abrir una puerta que ya había sido establecida.

No había tiempo para titubear.

Mientras la puerta pueda abrirse, cualquier región bastaba.

“¡Haaaaaaaaaaaaaa!”

Como cortando a través del espacio mismo, Cistus agitó el sable hacia abajo.

Un rugido estruendoso hizo eco en la Tercera Región Binah. Como si algo hubiera sido liberado, se oyeron los sonidos de engranajes empezando a girar.

Cada vez que parpadeaba, la situación cambiaba drásticamente. Kurumi, quien había ganado la batalla, luchó con todas sus fuerzas para mantenerse de pie.

“La puerta está—”

Hibiki y Carte se quedaron sin palabras. La joven Kurumi no dudó en usar ambas manos para aventarlas allí adentro. Ambas gritaron al mismo tiempo mientras volaban en dirección a la puerta.

Como Carte tenía muchos naipes en su cuerpo con antelación, hubo gritos amortiguados como “¡Esto es irrazonable!” “¡Por favor sálvenme!” “¡Esto es imposible!” “¡No tengo experiencia en absoluto!”

Pero en su situación actual, esos gritos no importaban para nada.

Cistus tomó a Kurumi y le lanzó el sable a la joven Kurumi.

La joven Kurumi atrapó el sable y lo aferró entre sus brazos.

“¡¿Yo?!”

“¡Rook!”

La Reina Blanca gritó. La joven Kurumi, quien aún tenia el sable en sus brazos, bloqueó una tajada que llegó desde atrás por parte de Rook quien había comenzado a actuar de inmediato.

“¡Ataque—de dispersión!”

La inmensa guadaña se dividió en una miríada de flechas—la joven Kurumi las bloqueó todas con su cuerpo.

No hubo un ápice de vacilación. Tokisaki Kurumi y Cistus hubieran hecho lo mismo. Pero, la joven Kurumi había decidido esto desde el momento en que nació de la Octava Bala <Het>.

“…Por favor, yo, logra esa meta… yo diré adiós aquí… por favor, asegúrate——“

De encontrar a esa persona y cumplir con el propósito de Tokisaki Kurumi.

Nacida con ese propósito, murió por ese propósito.

Vivir como una efímera, morir como una efímera.

Tokisaki Kurumi no prestó atención a esto en lo más mínimo.

La joven Kurumi había decidido esto desde el momento en que nació de la Octava Bala <Het>. En esta situación, la primera prioridad era proteger a Kurumi. Incluso si la joven Kurumi era asesinada, sólo significaba que Cistus sería la próxima en sacrificar su vida. Independientemente de su apariencia, Tokisaki Kurumi siempre seguirá siendo Tokisaki Kurumi.

Ve adelante, ve adelante, y marcha hasta los confines de la tierra—incluso si estas alas de cera se prenden fuego, ella viajará hasta la fuente de este calor.

“Espera—”

Los brazos extendidos de Rook fueron contenidos por la joven Kurumi, quien estaba al borde de desaparecer.

La puerta se cerró mientras la joven Kurumi desaparecía completamente. Aunque la abrieran otra vez con el sable, habrá un retraso temporal mortal. La Reina Blanca ya había comenzado su rápida auto regeneración con la Bala Aquarius <D’li>.

“Ah. Ah. ¡Reina Blanca… Reina Blanca…!”

Las Empties estaban llorando. Seguramente era la primera vez que la Reina Blanca tenía tan serias lesiones y que quedó reducida a un estado tan miserable.

Tomaría alrededor de 10 minutos recuperarse por completo.

“…Empties, Rook, salgan de este salón de inmediato.”

Las Empties supervivientes y Rook lucían consternadas mientras obedecían las órdenes. La trayectoria dibujada por la Bala Leo <Arie> ya había desaparecido y todo lo que quedaba era el sable y el arma corta de <Lucifugus>.

“————La humillación.”

Se rascó y arañó la cabeza mientras su atuendo blanco puro gradualmente se volvía rojo brillante.

“Esto es imposible. ¡Esto es irrazonable! ¡Esto es demasiado desagradable! ¡Cómo puede ser, no pude haver cometido un error! ¡No había registros sobre la Novena Bala <Tet> usada de esa forma! ¡No había nada para analizar—guaaah!”

Gachigachigachi. Había algo moviéndose violentamente dentro del cuerpo de la Reina Blanca.

“Pa… ¡Para! ¡Aún no puedo hacer esto! Aún estoy—ku, entiendo. ¡Si me das tiempo para analizar la información, me recluiré en el cuerpo como castigo!”

Ese era el precio a pagar por dañar el cuerpo de la Reina Blanca.

Después e todo, ella sólo era una arrendataria. A pesar de tener la habilidad perfecta y la presuntuosa capacidad para controlar el espacio, estas variaciones causarían que su mente se desespere.

La Reina Blanca aborrecía eso.

Si su cuerpo era perfecto, su personalidad también debería ser perfecta. El enfado y la frustración no estaban permitidos.

La segunda Reina se levantó con un cuerpo completamente reparado, dando golpecitos al piso con su pie como para confirmar algo.

“Bueno, bueno, bueno. Ara, ara, ara. ¿Me quedaré a cargo hasta que esa niña se recupere? Hummummu… bueno, debería estar bien de algún modo. Soy mejor para encargarme. Después de todo—hasta que a investigación termine, sigue siendo posible convertir a este Mundo Vecino en polvo.”

Una sonrisa elegante con movimientos gallardos.

“Dicho eso, el sentido de inferioridad de esa niña era demasiado pesado. Definitivamente somos el cuerpo original, por lo que no hay nada de qué preocuparse—”

Si la antigua Reina Blanca era como un general severo, entonces esta era como una dulce princesa.

“—Entonces, chicas. Empecemos a jugar ajedrez. Asumiendo el control de Rook, Bishop, y Knight. Soñando con el día de aquella venidera coronación. Ah, ah, ah. No puedo esperar.”

Una sonrisa elegante.

La Reina Blanca lentamente avanzó para otorgarles a las desanimadas Rook y Empties, un dulce sueño.


[1] Los efemerópteros, conocidos comúnmente como efímeras, efémeras o cachipollas, son un orden de insectos pterigotos hemimetábolos acuáticos. Son insectos relativamente primitivos, con una serie de rasgos ancestrales que probablemente estaban presentes en los primeros insectos voladores, como colas largas y alas que no se pliegan sobre el abdomen. Las efímeras en general no llegan a vivir más de 24 horas.