La chica llamada Cistus pudo hacer una sola cosa después de ser capturada viva. <Zafkiel> le había sido arrebatado por la Reina Blanca y ya no podía recuperarse. En otras palabras, había sido privada de cualquier método para dar lucha.

Entonces se quedó inmersa en sus pensamientos. Pensando y concibiendo planes—tales pensamientos se volvieron su única esencia.

Destestó su impotencia y se rehusó a huir a sus sueños para escapar de esta desesperanza. Como se confirmó que no la iban a matar, todos sus esfuerzos se concentraron en sobrevivir hasta que la próxima Tokisaki Kurumi llegue.

Y entonces siguió perseverando hasta que ese día arribara.

Había tanto tiempo y a nadie le importaba ella. ¿Qué clase de Tokisaki Kurumi llegará?

¿Qué tendrá que decir con el fin de que todas las piezas se muevan como ella desea?

Había dos puntos importantes.

Primero, tenía que recuperar su propio tiempo.

Segundo, si ella tenía una acompañante, necesitaba separarlas.

Ambos puntos habían sido completados con éxito.

—¿Por qué quería hacer esto?

—¿Por qué tenía que pelear?

—Si significaba matarse entre sí, ¿no sería más sabio esperar hasta después de que se hayan encargado de la Reina Blanca?

Ah, eso no sería bueno. Un método tan natural y disciplinado sería inútil.

Ella había obtenido un nuevo nombre. Liberándose de Tokisaki Kurumi para buscar un nuevo propósito, quería lograrlo incluso si significaba pisotear y matar a yo.

“¡Sí, es por eso! ¡Dame poder y vete!”

Cistus gritó en voz alta.

El enfado de Kurumi se sentía como si fuera a prender fuego sus nervios.

“¡¿Por algo tan tonto como eso?! ¡Tiene que ser broma!”

Las balas pasaron junto a sus ojos, rozaron su cuello, y desgarraron su Vestido Astral. Aun así, siguió avanzando.

Ambas entendían que una balacera a larga distancia sería una pérdida de tiempo para derribar la una a la otra.

De ser así, debía optarse por el combate a corta distancia. Afortunadamente, la parte de <Zafkiel> entregada a Cistus era el rifle largo y ella tenía la pistola corta. La diferencia era de un metro, pero esto seguía significando una gran ventaja para ella a corta distancia.

Por el otro lado, Cistus estaba tratando de ganar algo de distancia. Su arma por supuesto era más efectiva para el largo rango.

Cistus quien quería retroceder y Kurumi quien quería marchar hacia delante.

Sin embargo—

“Qué…”

“¡Ah, esto se siente tan bien! ¡Por fin! ¡Por fin soy libre! ¡Estoy tan satisfecha!”

Cistus gritaba con júbilo. Al mismo tiempo, Kurumi eligió un ataque de boxeo.

Independientemente de que Kurumi sostenga el arma corta, un ataque cuerpo a cuerpo como ése tenía que ser difícil de predecir para Cistus.

No obstante, ella se mofó, doblando enérgicamente sus articulaciones para apuntar a las cejas de Kurumi. Doblar su brazo de esta forma haría imposible disparar.

Pero en ese momento, el gatillo fue jalado.

Derramando sangre desbordante, el impacto de las balas provocó que su consciencia quedara momentáneamente borrosa. El sonido de los disparos perduró en sus oídos, un recordatorio inevitable de que se encontraba en el centro de un campo de batalla.

“¡Primera Bala <Aleph>!”

“¡Segunda Bala <Bet>!”

Kurumi se aceleró a sí misma mientras Cistus la desaceleró—el positivo y el negativo se cancelaron.

Recargando.

Conforme Kurumi recargaba, Cistus optó por tomar ventaha de esto, agitando la parte contundente del largo rifle hacia la cabeza de Kurumi como un garrote.

“¡Gu…!”

Su postura colapsó y fue imposible apuntar con la pistola corta. El mareo la golpeó, el paisaje distorsionado lucía como un molusco. Los pétalos dispersados oscurecieron momentáneamente la vista de Kurumi—se desvaneció.

“¡Primera Bala <Aleph>!”

Cistus aceleró. Una pesada patada golpeó el centro del estómago de Kurumi. Empujada por la patada, Kurumi retrocedió a través de la superficie del suelo.

Mientras su consciencia se volvía difusa debido a la confusión y al severo dolor, Kurumi jaló del gatillo.

Milagrosamente, las balas chocaron con las desatadas por Cistus, compensándose directamente entre sí.

“¡Ka… ha…!”

Kurumi se levantó rápidamente. El estallido de dolor que provenía de su abdomen le decía que definitivamente había una fractura. Quería recuperarse usando la Cuarta Bala <Dalet>, pero Cistus la detuvo al disparar un feroz ataque de <Zafkiel> con tremendo impulso.

“¡Esto…!”

No sólo evitó que trate su lesión con la Cuarta Bala <Dalet>, el impacto de las balas inminentes estaba causando que el dolor de su abdomen empeore. Podía soportarlo por ahora, pero el más ligero error y un golpe directo en esta lesión la noquearía definitivamente.

Y de esa forma, todo estará perdido.

Kurumi pensó desesperadamente en alguna forma  de salir de esto. Las balas golpeaban como una tempestad.

Probablemente, los instintos de yo le estaban diciendo que no desperdicie esta oportunidad.

—Ah, no lo entiendo.

¿Por qué? ¿Por qué yo me está mostrando los colmillos y convirtiéndose en mi enemiga?

Me nombré a mí misma Cistus.

En ese momento, una maravillosa respuesta ocurrió dentro de mí. Un fuerte deseo de obtener lo que genuinamente quiero.

Libertad—hacer lo que quiera hacer, buscar lo que quiera buscar, ir a donde quiera ir.

Ah, la yo en frente de mí no entendería esto en absoluto, incapaz de comprender esto. ¡Es un milagro que yo pueda estar de pie aquí así!

…Nosotras las clones somos creadas con el único propósito de servir al cuerpo original.

Pero este no era tal lugar. Ella no estaba aquí.

Así. Ah, eso significa que—

Soy libre. ¡Puedo ir a donde sea!

Cistus, quien ya no es más una Tokisaki Kurumi, por fin ha ganado su libertad.

Sin embargo, había un obstáculo en frente de ella. Sí, yo—Tokisaki Kurumi. Ella pelea, avanza, y… quiere partir de este Mundo Vecino.

No puedo soportar esto. No puedo entender esto.

Imperdonable—además de mí, otra yo anhelando la libertad.

Ah, por favor, no pienses de mí como una persona irrazonable. Por favor no me lamentes como una persona ruda que se ha extraviado.

Porque no lo tengo. No puedo hallar algo que signifique ser yo.

Eso solo es—suficiente para la razón detrás de mi aprieto.

En su cerebro corrían pensamientos como un destello.

“¡¡Aaaaaaa…!!”

¡Primera, no—Quinta!

“¡¡Quinta Bala <Hei>…!!”

Con gran dificultad, Kurumi vio una pequeña oportunidad para disparar la bala. Con unos pocos segundos de antelación, ella leyó la trayectoria de la bala disparada por Cistus. Eligió el mejor patrón para correr directamente a través de la lluvia de balas.

Después de unos pocos segundos, desató otra vez la Quinta Bala <Hei>. Su cabeza sintió un doloroso crujido.

Cuanto más seguía leyendo el futuro—más era la carga que pesaba en su mente.

Después de leyer cinco segundos en el futuro, decidió un curso de acción dentro de décimas de segundos.

Cistus mostró una mirada de desconfianza conforme disparaba azarosamente con el rifle de infantería. Leer el futuro, analizarlo, y confirmar la acción. Como esto era realizado continuamente, recaía una pesada carga sobre su cerebro y sus nervios.

Como mínimo, Cistus no podía manejar esto.

Tratar de imitar esto ingenuamente sería como despedazar su cerebro con un cuchillo.

Sin embargo, Kurumi logró esto conforme se aproximó repentinamente a Cistus.

Otra batalla a corta distancia.

Había varias opciones para que Cistus obtenga la victoria.

Tomar medidas de seguridad y dispararse la Primera Bala <Aleph> a sí misma. Apostar y disparar la Séptima Bala <Zayin>. O la medida de seguridad 2—usar la Segunda Bala <Bet> o la Tercera Bala <Gimmel> para reducir el consumo de tiempo.

Sin embargo, Cistus abandonó todas esas opciones. Porque se dio cuenta que ninguno de esos métodos podría detener a Tokisako Kurumi quien estaba arremiento hacia aquí con un impulso frenético.

¿Entonces qué sería bueno?

¿Qué medio podía usar para eliminarla?

Cistus mostró una mirada de rendición conforme bajó su rifle. Kurumi frunció el ceño ligeramente, pero decidió que continuaría su acercamiento independientemente de la trampa.

Cistus se rió con elegancia y gritó con fuerza.

“¡Oye, yo! ¡Tú no quieres saber sobre tu pasado!”

“¡…!”

Kurumi se detuvo por un momento pero inmediatamente hizo a un lado esos pensamientos como cosas que no deberían importar. El objetivo de Tokisaki Kurumi era salir de este Mundo Vecino y regresar al mundo real.

Regresar allí y encontrarse con él otra vez.

Mientras ella entendiera eso, no iba a ser afectada por esas palabras—se suponía que era así.

“¿Te gustaría oírlo? Yo es falsa.”

Se detuvo.

Había olvidado incluso el planear disparar.

“¿Qué… significa eso?”

“Soy una clonc reada con la Octava Bala <Het>. ¿Pero por qué piensas que tú eres el cuerpo principal?”

“Eso es… eso es… yo soy…”

—Existen tres tipos de Tokisaki Kurumi.

Clon, clon inversa, y la original. La Kurumi—de aquí y ahora, ¿era la original? ¿O un clon?

“Sí, sí, entiendo, entiendo. De lo contrario, esa persona nunca miraría atrás y te miraría a ti. Oye, ¿has visto ese recuerdo sobre él y yo? ¿Los dos charlando animadamente? Sin embargo, eso es—”

—Ese definitivamente no es tu recuerdo, yo.

Estoy segura de que estaba cerca de él en ese recuerdo. Y que a esa persona yo también le importaba.

Pero—

¿Qué tal si todo eso fuera lo contrario?

Sólo soy una clon producida por la original a través de la Octava Bala <Het>.

Una vida nacida para ser sacrificada.

¿Qué tal si la persona tan feliz de ver el rostro de esa persona no sabía nada sobre su propia existencia?

¿No significaría eso que ella… no tenía nada?

Nada.

Un total vacío… sin siquiera un grano de arena.

Nada… en absoluto.

Su pecho se sentía muy incómodo. Su felicidad arrebatada, sus esperanzas saqueadas. No podía moverse.

Sus manos y sus pies se sentían cogelados.

Así es. Ella ya entendía en alguna parte en lo profundo de su corazón. No soy la Tokisaki Kurumi original, sino una clon de Tokisaki Kurumi. No estuvo dispuesta a enfrentar este hecho durante todo este tiempo.

Como puedo usar a <Zafkiel>, yo soy la original. Trató mucho de convencerse con eso.

“Estás expuesta.”

Cistus dispuso el rifle de infantería para perforar entre las cejas de Kurumi.

Ah—soltó un suspiro. Es por eso que se sintió atacada desde la primera vez que se encontraron. Le había permitido deliberadamente a ella que sea tomada como la original—con el fin de detenerla en este momento.

¿Pero por qué llegar a tales extremos para matarse entre sí?

Olvídalo… no importa, Kurumi reconsideró. Esa clase de pregunta no era importante en absoluto.

Esa persona seguramente no me conoce.

Él no conoce mi apariencia. Él no conoce mi historia. Él no conoce mis heridas, mis pensamientos, ni nada.

La que conoce no es mi yo.

Seguramente debe ser el verdadero Espíritu que aún está luchando en el mundo real para cumplir con su meta.

Esa persona debe haber sido descubierta en medio de esas batallas.

Debe haber habido conversaciones, batallas, y sonrisas. Y yo no tengo ninguna de esas experiencias.

Tal vez, no hay nada en absoluto—

Mientras Kurumi estaba a punto de rendirse con todo, en su mento apareció de repente Higoromo Hibiki (imaginación) de otro espacio tiempo y le preguntó con una mirada perpleja.

—Oh, entonces es así. ¿Qué sucede? La Kurumi-san que yo conozco no se desanimaría por algo tan pequeño.

“¡…! ¡No bromees, Hibiki-san…!”

“¿Eh… ah…?”

No era extraño que Cistus se sorprenda. Sin importar cómo se ofendió, no podía entender por qué el nombre de Hibiki surgiría aquí.

Kurumi se levantó. Se levantó porque estaba demasiado enfadada con Hibiki, quien ni siquiera estaba aquí declarando lo que se le daba en gana.

“¡Sí, sí! ¡Eso es, eso es!” ¿Él no conoce mi existencia? ¿Sólo poder verlo a la distancia? ¿Que no hay lazos ni conexiones entre nosotros? ¡…! ¡Qué importa! ¡Amo mucho a esa persona! ¡No importar si no tengo nada más!”

Kurumi usó la Cuarta Bala <Dalet> para reparar la herida de su frente. Como se dobló instintivamente hacia atrás en es emomento, el ataque sólo le rozó el cráneo y no fue un golpe directo en la región entre sus cejas.

Sin embargo, incluso si rebobinaba el tiempo, el dolor que perforaba su corazón no desaparecería.

Esa persona nunca voltearía hacia ella.

En ese caso, ella tendrá que llamarlo, tocar su hombro y obligarlo a voltear. Yo soy Tokisaki Kurumi, esta soy yo… ¡esa es la clase clon que soy yo!

“Cistus—seguiré luchando. Me preocuparé por ser un clon después de que esta batalla termine.”

Conforme Kurumi sonreía de manera invencible con toda su fuerza, Cistus asintió y le devolvió una suave sonrisa.

“De acuerdo, entonces… ya no quiero desperdiciar más tiempo. Atacaré directamente. Mientras siga respirando, seguiré jalando del gatillo.”

No esquives.

Sólo concéntrate en derribar al objetivo.

“—Lo sé. Yo soy igual.”

Kurumi aceptó la declaración de Cistus. Orgullo, dignidad, o fuerza de voluntad… ella repsondió con la actitud de arriesgarlo todo en un solo movimiento.

El sudor le caía por el cuello. El deseo de no querer morir y el fervor de rehusarse a morir descansaban en su corazón.

“Entonces—”

El tiempo fluyó lentamente. Tokisaki Kurumi esperaba poder hacer un regreso del umbral de la muerte.

Además de disparar, ahora no le dedicó pensamientos ni siquiera a la acción de respirar.

Un fuerte viento sopló. El gatillo fue jalado en el momento que los pétalos desperdigados oscurecieron la visión de una respecto de la otra.

Las balas pasaron al lado del hombre de Kurumi y del brazo de Cistus.

Aún con vida—un paso más cerca de la muerte mientras jalaba el gatillo otra vez. Ningún lado había derribado a su objetivo.

Un paso más. Los siguientes golpes fueron hacia el abdomen y el estómago. Un paso más.

Sangre derramada—estas heridas podían sanarse luego con la Cuarta Bala <Dalet>, pensó, mientras se aproximaba otro paso más cerca.

Ya había alcanzado una distancia para apuntar.

¿Una de ellas sobrevivirá o ambas morirán?

Mientras hacía un lado su conciencia desesperadamente, Kurumi se concentró únicamente en jalar el gatillo. Sin pensar en nada, ni en nadie más, ni en algo más, y ni en cualquier otro sentimientos triste o amargado.

Sus dedos jalaron el gatillo como una máquina.

“Mis balas cayeron sobre el blanco.”

“………Sí, sí. Eso fue maravilloso. Muy impresionante.”

“Por qué tú no—”

Mientras Kurumi preguntaba por qué ella no jaló el gatillo otra vez, Cistus sacudió la cabeza como negando esa noción.

“Simplemente no pude jalarlo… para mí, ese gatillo era demasiado pesado.”

Cistus colapsó sobre el suelo. El impacto de la caída dispersó las flores cistus cercanas. La sangre que emanaba de su corazón tiñó las flores blancas con un rojo escarlata.

Kurumi rápidamente se acercó a Cistus.

Al comprobarlo, comprendió su situación—esta era sin dudas una herida letal. Era imposible pensar ene sto como una trampa.

Había muchas preguntas.

La razón para pelear. La razón para redirse en esta pelea.

Cistus susurró como en un estado de ensueño.

“No soy yo quien debería sobrevivir… porque… porque… yo no conozco a esa persona.”

—La confesión impactó a Kurumi más que nada.

“Pero, cómo es que… por favor espera. Cistus, tú fuiste la que me lo dijiste.”

—Asegúrate de salvar al Mundo Vecino y a esa persona.

Cistus forzó una risa.

“Todo fue arrebatado, incluidos los recuerdos. La Reina Blanca, esa clon invertida… robó mis recuerdos sobre esa persona.”

Aah, entonces fue lo que sucedió.

Kurumi agachó la cabeza mientras lo entendía todo.

“…No sé cuándo cayó en el Mundo Vecino esa clon invertida. Pero debe estar obsesionada con esa persona. Así es… lo suficiente como para arrebatar recuerdos.”

El rostro de Cistus se retorció por el dolor.

“Así que su rostro, sus palabras, su nombre, todo sobre esa persona se ha vuelto difuso.”

En este espacio cambiante, Kurumi sujetó firmemente las manos de Cistus.

“…Aun así, no había necesidad de que mueras.”

“Sí. Porque entonces… sería imposible derrotar a la Reina Blanca. Así que no tuve opción…”

“¿…?”

Yo—Tokisaki Kurumi. Devórame. Usa la <Ciudad Devoradora de Tiempo> para absorber mi tiempo y mi existencia entera.”

“¿Tu existencia… entera…?”

“Devora mi concepto, mi propia existencia. Dos personas no tienen oportunidad de ganar, entonces dos deben convertirse en una. Para poder usar el poder de esa bala sellada en <Zafkiel>.”

La Reina Blanca tiene soldados, ejecutivas, experiencia de combate acumulada, y la aterradora arma—Rey Demonio <Lucifugus>.

“¡Pero eso es…!”

“Luché para decidir esto. Terminó en una victoria para yo. Por favor, no me lamentes. Esto está… bien.”

Quedaban unos pocos minutos antes de que la Reina Blanca regrese.

Yo, el proceso seguramente no será alegre. Luchar, lastimar, despedir, llorar… todo eso repitiéndose. Pero aun así, ¿aún quieres verlo? Entonces por favor no eches todo a perder aquí.”

Volverse una, devorarla para convertirse en parte de su carne y su sangre.

“…Entiendo.”

Kurumi activó la <Ciudad Devoradora de Tiempo> a máxima potencia, conla intención de devorar por completo no sólo el tiempo de Cistus sino también toda su existencia.

…Lentamente, ella lo aceptó todo.

Los recuerdos de Tokisaki Kurumi antes de ser llamada Cistus. Por supuesto, la mayor parte de eso era completamente miserable. Los días en que fue privada de todo e irrazonablemente reducida a un estado lamentable.

Tiempo recortado, una vida acortada, las lágrimas surgieron por el miedo a la muerte.

Y finalmente conforme llehaban sus últimos momentos, ¿qué era lo que Cistus estaba sintiendo ahora mismo?

“…Cistus, es tal y como piensas.”

Cistus asintió.

Sus pensamientos mientras todo le era arrebatado no eran odio, envidia, ni arrepentimientos.

“—Aah. Todo es hermoso. En serio, muy, muy hermoso.”

Por supuesto las flores tenían su belleza. En el lenguaje de las flores, cistus significa “moriré mañana”. Esta chica eligió un significado tan ominoso como nombre y aun así pensaba que las flores eran bellas.

Cistus desapareció, confiándole todos sus deseos y esperanzas a Tokisaki Kurumi.

Kurumi levantó un pétalo caído y lentamente ajustó su respiración. Y entonces, un ruido resonó.

El sonido de ruidosas campanas de iglesia resonando en cada rincón de la región. El sonido de campanas—se sentía como una voz otorgando bendiciones.

“…Ella está aquí.”

Probablemente estaba claro debido a su especial existencia como clon invertida. Ella—la Reina Blanca estaba en esta región. Luego de recibir el informe, ella comenzará inmediatamante a cazarla.

Hubiera sido ideal escapar de esta región antes de su retorno. Pero eso sería demasiado idealits. En cualquier caso, estaba destinada a tener otra confrontación contra ella tarde o temprano.

El escape (juego) y la guerra (cita) no acabaron aún.

“Pero la lucha contra ella… no quiero que sea aquí.”

El campo de flores donde había peleado contra Cistus ya no debería ser perturbado.

No obstante, sería sabio pelear en un área tan espaciosa como sea posible considerando las características especiales de la Reina Blanca y de su propio Ángel.

“Bueno, ya que esta región es un palacio, debería estar aquí si lo busco.”

Kurumi sonrió mientras susurraba en voz baja.

Entonces, pronunció las palabras apropiadas para una nueva batalla y al mismo tiempo expresar su nuevo poder.

“¡¡<Zafkiel>!!”

Cistus había preparado una trampa—Hibiki y Carte (quienes aún estaban bajo sospechosa pero infectadas por el pánico) se apresuraron a buscarlas. Sin embargo, fue un grupo de Empties el que las encontró a ellas primero.

“Higoromo Hibiki, no eres apta para luchar, hazte a un lado.”

“¡Entiendo, yo también quiero escapar! ¡Pero estamos completamente rodeadas!”

“¡Maldición…! ¡Nuestra conversación previa no ha terminado…!”

“¡Como dije! ¡No he traicionado a Kurumi-san y no hace falta decir que no existe un plan donde trabajo con el enemigo! ¡Yo! ¡Seguiré a Kurumi-san hasta que ella diga lo contrario!”

“¡No hay evidencia suficiente para convencerme! ¡Además, qué beneficio hay para ti! ¡Ah, por cierto, personalmente soy una súper fanática de ella y tengo una gran motivación para recapturar esta región!”

“¡Un plan bastante amplio!” “No, no es un plan tan grande.” “¡Luchemos en vez de discutir!” “¡De acuerdo con eso!”

“Cuáles son los beneficios para mí, eso es—”

Beneficios.

¿Por qué le estaba preguntando sobre los beneficios? Escucharla decir eso, sólo daba una impresión peor.

Sin embargo—

“Si lo dices así Carte-san, ¿por qué quieres regresar a la posición de Dominion?”

“¿Huh…? ¡¿Cuál es el sentido de preguntar eso?! ¡Si la Reina Blanca sigue operando en la Tercera Región Binah, todas estarán en problemas! ¡Además, yo también quiero hacer un retorno!”

“¡Eso es mentira! ¡Ser una Dominion es súper problemático y tú luces del tipo perezosa a primera vista!”

“¡¿No sabes que decir la verdad puede herir a la gente, Higoromo Hibiki?!”

“Ciertamente, ella es bastante floja y vaga.”

El As de Espadas murmuró mientras cortaba a las Empties que avanzaban.

“El Mundo Vecino… es más fácil sobrevivir aquí que en el mundo real. ¡Mientras halles una meta para sobrevivir, puedes vivir una vida más relajada!”

“¡Ah, eso es! ¡Quiero vivir estudiando magia todo el día! …Vivir…”

“¡Sí! ¡Eso es lo que quiero decir, Carte-san! ¡No quiero vivir cómodamente! ¡Es porque me gusta Kurumi-san que deseo seguirla y estar a su lado!”

No había beneficio. Si quería vivir felizmente, no había necesidad de seguirla a ella.

Sólo porque me gusta, es que quiero seguirla. La razón era así de simple.

“¡…Eso es muy injusto! ¡A mí también me gusta esa persona! ¡Soy su súper fan!”

“—Bueno, bueno, parece que la primavera ha llegado para .”

Hibiki y Carte giraron hacia la fuente de aquella voz.

La dueña de esa voz jaló el gatillo de su arma corta. Para el terror de las Empties—las balas volaron.

Humo salía en espiral de la boca del arma. Ella mostraba una sonrisa que era tanto adorable como despiadada y tenía un reloj dorado en su ojo izquierdo. Sin embargo, su apariencia era mucho más adorable de lo usual, sus extremidades más cortas de lo usual, y su voz más joven de lo usual.

“¿Kurumi…chan?”

Kurumi de 7 años giró hacia Hibiki con una sonrisa satisfecha antes de hablar.

“De acuerdo, ustedes dos, vayamos a la salida.”

“Pero… la Reina Blanca vendrá pronto.”

“No importa, sólo déjenme el resto a .”

Hibiki observó sospechosamente a la joven Kurumi quien estaba esbosando una sonrisa invencible.