Desde ese entonces, pasaron muchos días sin nada en especial.

Kanon cocinando la comida, Himari limpiando y lavando, y yo comprando víveres.

Le entregué a Kanon dinero para que pudiera comprar los ingredientes que necesitara. Kanon todas las veces que sale a comprar siempre me trae el recibo, aunque no estaba tan preocupado por eso.

Algo que sí es un gran cambio, es que ahora ya podemos ver el dibujo hecho a computadora por Himari. Hasta ahora nos había dicho “me da vergüenza que me miren mientras estoy dibujando”, e incluso llegó al punto de desviar la pantalla para que no pudiéramos ver ni Kanon ni yo.

El primero en ver el dibujo de Himari fui… yo, y simplemente fui honesto y le dije “está genial”.

Colores brillantes y suaves, un fondo muy detallado, cada esquina y cada recuadro. Y, lo dibujado era una chica, la cual se podía sentir como si se pudiera tocar su piel.

Es diferente a una pintura de óleo, o diferente a una de un manga.

Desconozco de los tipos de ilustraciones que existen, así que no sé darme cuenta a qué tipo de ilustración se le acerca este.

Tanto Kanon como yo solo pudimos responder “está genial, está bonito”.

Es ese grado de expresión, como que el dibujo de Himari para nosotros era una mezcla de un ataque que te expresaba pureza y naturalidad.

Para mí fue impresionante como Himari se puso tan tímida, que ni nos miraba a los ojos, aunque después de un momento nos dio las gracias sonriendo.

Como todas las veces, terminé mi trabajo, y me encontraba caminando de regreso a casa.

De repente, mi celular vibro.

Al ver la pantalla del celular, vi que era Kanon.

¿Qué habrá pasado? Es la primera vez que Kanon me llama por teléfono.

Enseguida le contesté.

—¿Qué pasó? ¿Están bien?

—Ahora estoy en el supermercado al frente de la estación, haciendo las compras-

Putsu.

La llamada se entrecortaba entre palabras. Y luego cuando me di cuenta, se había cortado.

¿… Eh?

¿Habrá presionado de casualidad el botón para colgar?

Por ahora me sentía algo preocupado, así que esta vez yo haré la llamada.

Sin embargo…

“El número al que usted trata de llamar, por ahora no se encuentra disponible. Por favor vuelva a llamar más tarde.

Lo que escuchaba era la operadora.

¿Qué significa esto? ¿Me mandó al buzón? Pero, ¿por qué? ¿Kanon, qué hay de malo en llamarte?

Haciendo memoria en la actitud seria de Kanon, es muy raro pensar que me esté haciendo una broma.

Por mientras, debería esperar a que me llame ella, seguro chocaron las cuando llamé, pero, ¿por qué me siento tan intranquilo?

… ¿Y si le paso algo a Kanon?

Preocupaciones y un temor se propagó por todo mi cuerpo.

¿Qué ocurrió? ¿Qué pasó? ¿Le sucedió algo?

… Cierto, dijo que estaba de compras en el supermercado frente a la estación.

Sin poder guardar la calma, sosteniendo mi celular, empecé a correr.

Entré al super que se encuentra frente a la estación, y encontré a Kanon con dos bolsas de compras.

En el momento que vi a Kanon, sentí una punzada en mi corazón con dos sentimientos; alivio y ansiedad.

Kanon al verme corriendo hacia a ella, abrió los ojos sorprendida.

—¿Qué sucede? ¿Por qué estás tan apurado?

—Es… que… me colgaste… de repente… y luego… no contestabas… así que pensé que te había pasado algo…

Mientras me tomaba intermedios para recuperar mi respiración, le respondí a Kanon. En serio que es cansado correr con todas las fuerzas. Creo que corrí con muchas más ganas que cuando traté de perder a Himari.

—Ahh, lo siento. Es que justo en el peor momento se cortó la llamada. Esto porque no he pagado la mensualidad de la línea.

—¿Qué?… Casi me da un infarto…

¿Es decir que esa voz de la operadora suena cuando no pagas la línea? Era la primera vez que la escuchaba, por eso no lo sabía.

—Ok, ya no importa. Lo bueno es que estás bien.

—¿Estabas preocupado…?

Kanon mostró una cara de sorprendida y con dudas.

En serio, ¿qué piensa Kanon que soy? Obviamente hasta yo me preocupo por mi prima, no soy alguien sin corazón.

—Por supuesto que me voy a preocupar.

—Ah… lo siento…

—Ya no importa, hagamos como si no pasó nada. Y, ¿qué era lo que querías decirme?

—Ah, este. Era si podía comprar dulces. Es que Himari no está comiendo como se debe a sus horas. Solo está comiendo onigiris y restos de obentos, así que de seguro se muere de hambre…

—Mu…

Ahora que lo menciona, es verdad.

Ahora estamos prohibiendo prender la cocina para que no sea descubierta la existencia de Himari, y es por eso que no puede comer comida caliente, o siquiera cocinarla.

Si tuviéramos un hervidor eléctrico, podría comer ramen instantáneo o algo así, pero lamentablemente no tenemos eso en casa.

—Así que por eso me tomé la libertad de comprarle.

—¿Ya los compraste?

No tenía intención de rechazar su idea, pero…

—Es que pensé que como se había cortado la llamada, iba a tener que esperar afuera, pero ya tenía todas las cosas en la cesta, y esperar en la puerta sería algo raro para los trabajadores de la tienda. Así que mejor los compré, y decidí esperar aquí detrás de la caja registradora.

—Entiendo. ¿Y cuáles compraste?

—Esteeee, pudín, palomitas, chocolate, papitas, tarta, galletas…

—Oye, espera. ¿No son muchos?

—Pero, mira, si compramos bastante, entonces Himari podrá estar resguardada.

—Eso dices ahora, pero, ¿no será que Kanon también quiere comer?

—Uuh… yo, obvio que no.

—Si que eres fácil de leer.

Bueno, creo que está bien. No creo que se lo acaben en un día todo.

¿Verdad?

Una ansiedad recorrió mi pecho.

—Imagino que esta cantidad de dulces es para una semana, ¿no?

—¿Eh? ¿No era para dos días? ¿Y con suerte tal vez tres días?

—¿Eh?

—¿Eh?

Los dos nos quedamos viendo, paralizados.

¿Acaba de decir que esta cantidad es para dos días…?

Veo el rostro de Kanon, y pareciera como si no estuviera bromeando.

—……… Kanon, no me digas. ¿Eres de las que le gusta comer más de lo que pueden?

—¡No, claro que no! Hasta ahora, ¿no has visto la cantidad de arroz que he hecho? Ha sido normal, ¿cierto?

—Ah, es cierto. ¿Estás resistiéndote?

—No, claro que no. Solo en los tabehodai[1] como por tres, pero lo normal es que en casa coma solo un plato, y con eso estoy conforme. No es que quiera decir que sienta que sea insuficiente…

—¿Comes por tres?

Sin querer, por la sorpresa del número mencionado, repetí sus palabras.

Kanon se le escapó un ¡Mou!, se sonrojó e infló un cachete.

Con que, por primera vez se muestra el verdadero ser de Kanon.

Sin embargo, ahora lo entiendo… la verdad era que Kanon es una glotona.

Hablando de eso, recuerdo que el primer día, su estómago sonó, y fue un sonido bastante fuerte en mi opinión.

Al menos por una vez, siento que deseo satisfacer a Kanon y darle de comer cuanto ella quiera, tanto en el almuerzo o cena.

Bueno, dejaré esa meta para la siguiente oportunidad. Terminé de pensar en eso, y le quité de las manos las bolsas de compras que tenía Kanon.

—¿Eh…?

—Puedo ayudar cargando las bolsas. Ya, vámonos a casa.

—Uhm, uh.

 Detrás de mí, Kanon venía cerca.

—Por cierto, ¿compraste algunos dulces para mí también?

—Ah…

—¿Qué significa ese “Ah… “?

—Jaja, es broma. Sí, sí he comprado unos pocos. Unos poquitos…

—Esa forma de decirlo me preocupa.

Mientras me seguía, teníamos una conversación amistosa mientras regresamos.

Siento como si esta fuera la primera vez que hasta ahora he conversado realmente con Kanon

Hora de la cena. La caballa que fue cocinada a fuego lento, la corté con mis palillos.

—Sate. ¿Cómo hacemos con el celular de Kanon? Ya no tienes saldo.

—Tal vez en mi casa ya llegó el recibo para pagar. Mañana hay descanso del colegio, así que iré a ver.

—¿También te puedo acompañar?

—¿Eh…? ¿Por qué?

Kanon detuvo sus palillos, y levantó las cejas exagerando su reacción.

—No pongas esa cara… Sería mejor si tienes listo el dinero para pagar el recibo de inmediato, ¿no crees?

—Pero… es demasiado que también me pagues la mensualidad de la línea telefónica………

—No pienses ahora en esas cosas. Hoy en día, si una chica de preparatoria no tiene celular, sus relaciones de amistad se volverán más complicadas, ¿me equivoco? Además, una cosa más, puede ser que mi tía te llame, así que es mejor estar prevenidos.

En particular, un celular es necesario para las jóvenes de hoy, puesto que el celular ya no solo es un medio para llamadas, sino que ahora es una forma de comunicación.

No he hablado con Kanon acerca de sus amigos o de cómo le va en el colegio, pero cuando veía dramas, noté que las redes sociales son vitales.

Si eso desaparecía para ella, Kanon la pasaría mal.

Y lo más importante es que la posibilidad de que mi tía llame a Kanon es altísima, ya que yo soy un familiar lejano, pero Kanon es su hija.

—Puede que tengas razón… ¿de verdad está bien?

—Ya te dije que está bien, no me hagas repetirlo más veces como disco rayado.

Aunque, sinceramente sería algo pesado pagar mensualmente la línea. Pero, Kanon aún es una chica menor de edad, así que tampoco hay mucho que pensar aquí.

Ya cuando encontremos a su mamá, trataré de pedirle que me regrese el dinero.

—Ok, entonces quedamos así. Mañana iremos a la casa de Kanon pero…

Le mandé una indirecta a Himari.

—Yo me quedaré a cuidar la casa. Ya me falta poco para terminar el boceto en el que estoy trabajando. Además, debo encontrar rápido un trabajo de medio tiempo.

—Ya veo.

Cuando nadie está en casa, Himari aprovecha para dibujar. Una vez me enseñó, pero aún tiene vergüenza de enseñar sus nuevos proyectos.

Y en la noche, Himari busca información sobre trabajos de medio tiempo en la computadora. Parece que todavía no encuentra algún trabajo que se adapte a ella.

—Entonces iremos después del almuerzo. Mi casa no está tan lejos, y creo que podemos regresar antes de la noche.

—Uhm, entiendo. Yo haré lo de siempre; lavar la ropa y limpiar.

—Lo siento, y por favor.

Y así fue como decidimos por fin nuestra agenda para mañana.

★★

Al segundo después en que Kazuki y Kanon dejaron la casa, Himari empezó con la limpieza del cuarto.

Hasta ahora había limpiado el piso con un trapo, pero hoy usaría la aspiradora, ya que es un día de descanso. Esto porque es fin de semana, y en ese tiempo el ruido no despertará dudas sobre su existencia en la casa de Kazuki.

Cargó la aspiradora hasta la cocina, la enchufó y…

Purururururu. El teléfono de la casa empezó a sonar.

—¿Hya?

Himari saltó un poco por la sorpresa del repentino sonido.

Y el teléfono sonaba continuamente sin parar. Ya que Kazuki le había dicho que no contestara ninguna llamada que viniera al teléfono, ella no tenía ninguna intención de atender la llamada.

Pero como era un sonido alto y constante el que venía del teléfono, ella poco a poco se fue acercando.

En la pantalla tenía escrito “Teléfono público”.

A esto, Himari se preguntó: ¿existe alguien que hoy en día use los teléfonos públicos?

Al mismo tiempo que era extraño de ver, sin querer terminó memorizando el número.

Cuando pasó un tiempo y la mandó al buzón, la llamada había sido cortada.

—¿Quién sería? Tal vez se ha equivocó de número…

Después de un suspiro pequeño, Himari regresó a la cocina.

★★

Es la primera vez que iré a la casa de Kanon. Obviamente no sabia dónde quedaba la casa de ella.

Solo seguía a Kanon detrás suyo.

Subimos a líneas de tren que desconocía, y fuimos a lugares que nunca había ido.

Para alguien que va a un lugar por primera vez, sin importar la edad, igual se siente la curiosidad o el interés.

Luego, nos subimos a un tren, por aproximadamente 30 minutos. Después bajamos en una estación en la cual hay muy pocas personas en días de descanso.

Y desde ahí, caminamos diez minutos, pasando por varias casas.

Y entonces, después de ser la guía de todo este camino, Kanon por fin se volteó.

—Llegamos. Esta es mi casa.

Al frente de mí, había un edificio.

Un apartamento de tres pisos. Por el ambiente y la zona, se notaba de que había sido construido por lo menos hace 30 años atrás.

Kanon sin perder el tiempo se dirigió a ver si había algo en su buzón.

Había 8 buzones, todos deben de ser de sus vecinos. Wow, hay algunos que están llenos de papeles, tanto que se desbordan.

Kanon sacó todo lo que había en el buzón, revisaba y buscaba.

—Lo encontré. Este es. Un momento, sujeta estos.

Kanon se quedó con una hoja de la oficina postal, y yo agarré todos los demás papeles.

Luego, Kanon rompió el sobre para ver lo que había dentro.

—Uhm. Lo sabía, nos pasamos del tiempo límite de paga.

—Oye, ¿de verdad los celulares son tan fáciles de que le corten la línea?

Puede que sea tarde, pero es algo que me ha dado curiosidad.

Nunca he perdido mi línea, así que soy ignorante en ese tema. Todos los meses desde mi tarjeta saco dinero, pero siempre dejo dinero, así que nunca me han cortado línea.

—Uhmm… ¿entramos a la casa?

Kanon sin responder a mi pregunta, se quedó paraliza con una cara de tener problemas en decidir.

Cierto, hasta ahora no hemos hablado sobre el tema del dinero. Sí, eso debe de ser.

Ahora que recuerdo, esto puede ser irrelevante, pero siempre digo celular, pero al parecer ahora las jóvenes dicen “cel” para abreviar, o eso es lo que he escuchado.

Desde que escuché la operadora del celular de Kanon, entendí que ella tiene un smartphone.

Pero, ahora eso no importa…

Kanon giro la llave, abrió la puerta y entonces desde dentro se podía sentir un olor a solitario o abandonado.

—¿Uwaa? El olor del tatami está fuerte, ¿por qué?

Kanon fue la que más se sorprendió sobre el olor.

Seguro que cuando las personas dejan inhabitada una casa, el olor del material se vuelve fuerte.

Pasamos por la entrada, y ya estábamos en el comedor, y había dos sillas y una mesa para dos.

Y al fondo había una habitación más.

Por el espacio, parece que al igual que la mía también es 1dk.

Kanon puso su maleta sobre la silla, y se fue al cuarto de al fondo.

Yo lo primero que hice fue dejar encima de la mesa los papeles que había recibido anteriormente.

Luego, Kanon volvió, y de repente abrió el cajón de cubiertos, pero lo cerró al instante.

Kanon tenía pintando en su rostro un signo de interrogación.

—¿Qué sucede?

—Hay algo… algo… raro aquí. El ambiente, no sé, como que algo no encaja.

—¿Hay alguna cosa pista de que volvió mi tía?

—No… eso dudo que haya… creo. Antes fui a ver los cuartos, ya sabes, una revisada rápida, pero no encontré nada particular.

Kanon volteaba su cabeza dando vueltas, buscando lo que no encajaba, y yo la seguía tratando de ayudarla.

Obviamente sabía más o menos qué era lo que no encajaba.

—… ¿Un fantasma?

—¿Qué? Espera, ¡deja de decir estupideces! ¡Esas cosas no existen!

Kanon se acaba de asustar. Eso no lo esperaba.

Pero es cierto, tal vez me pasé un poco con eso. Si de verdad hubiera uno, tendríamos que llamar a un exorcista.

—Es broma. Hablando de eso, sobre lo de la mensualidad de la línea…

—Ah, uhm… mensualmente, mi mamá me pagaba la línea, pero estaba vez no ha pagado. Pero es raro, porque no estaba el papel de cobro. Lo he buscado en donde siempre había estado, pero no lo encontré.

—Es decir que mi tía se olvidó de pagar.

—Sí, tal vez. Puede que lo haya botado de casualidad, el papel, o puede ser como tú dices y que lo tenga, pero se haya olvidado pagar.

Pero si había pagado todos los meses hasta ahora, entonces esta debía ser su rutina. Es difícil que se le haya olvidado. No creo que se haya olvidado así de simple.

—¿Sabes el número de mi tía?

—No contesta desde el día que desapareció. Por si acaso, siempre la llamo una vez al día, pero nunca contesta. Ni muestra que haya leído mis mensajes.

—Ya veo…

Me he dado cuenta de algo muy tarde. Y es que yo hasta ahora no he tocado el tema con Kanon acerca de su mamá desaparecida.

De hecho, es la primera vez en la que realmente Kanon y yo estamos solos. La realidad es que, desde ese día, debíamos haber vivido juntos solo los dos.

—Emm… ¿había algo raro en mi tía antes de que desapareciera? ¿Tenía una actitud, no sé, molesta o algo?

Sin tener cuidado, le lancé una pregunta.

Es imposible seguir avanzando sin tocar este tema.

—Nada de nada. Aunque puede ser que hubo algo así, y no me di cuenta de ninguno. Desayunábamos como siempre, se fue para el trabajo y para el colegio. Y luego, al volver, mi mamá no regresó.

Kanon se sentó en la silla de la cocina, y mirando al techo me contaba lo sucedido.

—Tal vez consiguió un nuevo novio o algo así. Desde antes, ella era muy liberal. Siempre quitando su existencia de la casa. Pasaba muy pocas horas en casa. Cuando regresaba de inmediato se iba a dormir.

Kanon hablaba sin mostrar ningún sentimiento, pero a mí me dolían sus palabras.

—Pero, sabes algo, nunca en mi vida me he sentido infeliz con ella. Tampoco nunca faltó dinero en casa. Mi mamá me compró un celular. Pero a cambio, tal vez ella se aguantaba todo por sí sola, sus problemas, o no se compraba lo que ella quisiera.

Justo ahí se cortaron las palabras de Kanon.

Cuando me di cuenta, de sus ojos caían lágrimas.

Kanon……

—Puede que esté molesta con ella, por haberme abandonado, o por haber abandonado la casa… pero… yo… yo… no la odio ni un poco. Ella me compraba siempre un pudín de lujo, es decir, ¿¡cómo podría detestar a alguien que siempre ha dado todo por mí y yo nunca le devuelto nada!?

Mientras temblaba, caía lágrima tras lágrima por sus mejillas, mientras me miraba y sonreía a la vez.

El silencio nos invadió.

No pude decir nada. No encontré ninguna palabra para responderle. Era obvio que pasaría eso, porque desconozco toda la vida entre Kanon y mi tía. Cualquier cosa que diga solo serán eso, palabras, sin significado ni para ella ni para mí.

Pero, aun así…

Cuando me di cuenta, sostenía la cabeza de Kanon con mis manos.

¿Por qué hice este movimiento? Ni yo mismo lo sé.

Solo quería que ella sintiera que estoy aquí para ella. Sino lo hacía, sentía que yo también me iba a perder.

—Oye, ¿¡qué haces!? Te estoy preguntando qué te sucede. No me trates como una niña.

A pesar de que Kanon mostró resistencia, yo no solté su cabeza. La puse sobre mi pecho y empecé a acariciarla.

—… Eres una niña.

—¿Eh…?

—Kanon todavía es una niña, una menor de edad.

—Eso, eso ya lo sabía…

—Has estado cargando todo esto por ti sola. Te has esforzado. Fue agotador, ¿verdad?

Kanon abrió lo más que pudo sus ojos.

Acto siguiente, sus pupilas empezaron a nublarse…

Y fue allí cuando una enorme lágrima se derramó en su mejilla, y luego siguieron más.

—Ah…… uh……

Kanon ha estado aguantado todo este dolor, todos estos sentimientos.

Se mordió los labios, y le temblaban sus hombros.

Ya llegamos hasta aquí, y quiere seguir aguantando…

Mi pecho se estrechaba al verla, dolía, incluso.

Es por eso que la veo a los ojos y le rogué.

“Ya no es necesario seguir aguantando”

Kanon al ver mis ojos y entender lo que trataba de decirle, intentó seguir con su mal juicio… Pero, solo pasaron dos segundos para que al fin se rompiera.

Fue allí donde se derramaron tantas lágrimas, como si la reserva fuera un galón de agua.

—Uh…… gu…… higuu……

Desde los ojos de Kanon, lágrimas se derramaba sin parar.

Luego, Kanon, por sí misma apoyó su cabeza sobre mi pecho.

—Pe-perdón… yo… a-ahora… solo por ahora… por favor…

Kanon, con la voz entrecortada, me decía mientras se le caían los mocos.

Yo acaricié su cabeza suavemente, expresando mi aceptación sin tener que decir una palabra.

Seguido, Kanon siguió llorando, desconsolada.

Hasta ahora, todo lo que su corazón reservaba, aguantaba, todo, en este mismo instante, está siendo expulsado.

Yo no pude hacer nada.

Solo podía acariciar su cabeza, eso fue lo único que pude hacer.

Kanon luego de terminar de llorar, se fue a lavar la cara en el lavabo.

Pasó un tiempo para que volviera con una toalla en mano, pero ya al regresar estaba más calmada.

—No le cuentes a Himari que estuve llorando…

Me dijo eso, con una cara molesta, y con sus ojos todavía rojos, daba miedo, así que no poder hacer más que aceptar.

—Aunque no me lo hubieras pedido, no le hubiera dicho.

—Aah… entonces todo bien…

Kanon piensa que ahora sé su debilidad.

Era de esperarse que lo que pasó aquí, se queda aquí. No tengo intención de usar eso como arma cuando me moleste con Kanon.

—Ya va siendo hora de irnos.

Veo el reloj, y ya eran las 3 en punto de la tarde.

A parte de que Himari nos estaba esperando, todavía tenemos que ir por las compras.

Los ojos rojos de Kanon vuelven a la normalidad mientras caminaba.

—Uhm. Le dijimos a Himari que volveríamos antes de la noche.

—Ah, pero antes de eso, llevemos el aviso de reclamación.

—Pero está vencido.

—Puede que esté vencido, pero posiblemente podamos pagarlo en una tienda de conveniencia. Hay que tratar, y si no se puede, entonces nos vamos para la tienda de tu celular.

Kanon asintió y me dio el aviso de reclamación.

—Vayamos a la tienda. Y ahí podemos comprar la cena.

—Este… gracias… Kazu-nii……

—¿Eh…?

Sin querer, me quedé paralizado.

Porque desde Kanon llegó a mi casa, ni una vez me había llamado por mi nombre.

—… ¿Qué sucede, así de repente?

—Es que, recordé que hace tiempo te llamaba así, por lo que que yo simplemente…

—Aaah… cierto, así era.

Recordé cuando Kanon vino a visitarnos a la casa de mis padres.

Cierto, en ese momento ella era todavía una chica de primaria. ¿Yo qué estaba haciendo? Ah, cierto, estaba jugando en la consola con mi hermano menor. Luego de jugar un rato también con ella, recuerdo que dijo “una vez más, otra vez, Kazu-nii”. Recuerdo que no se cansaba y que tenía mucha energía. En ese tiempo Kanon era muy linda.

No, antes y ahora sigue siendo linda.

—Po-por ahora, Himari no está esperando, así que ya vamos.

Kanon, tratando de ocultar su vergüenza, sin mirarme, se dirigió a la entrada.

Todavía recordando, le seguí el paso.

—Kazu-nii, este…

Mientras nos movilizamos hacia la tienda de conveniencia, de repente, Kanon me llamó por mi nombre.

Kanon fue la que iba guiando en el frente hasta su casa, pero ahora ella estaba caminando a mi lado.

—¿Qué pasa?

—Está grande, un poco más de cómo era antes; esa panza.

—Eso ya lo sabía sin que me comentaras.

—Del pecho para arriba se ve normal. ¿Así que esa panza es por la cerveza?

—No por la cerveza. Por la cerveza baja en malta.

Seguro que para Kanon, las dos bebidas alcohólicas son las mismas. Pero, lo que no sabe, es que el sabor es diferente.

Me sentiría contento si redujeran el precio, pero poco a poco más bien lo están subiendo.

Mierda, maldito impuesto al alcohol.

La razón por la cual se me sale la panza, más que por la cerveza baja en malta, es porque antes de dormir suelo comer tsumami.

Sí, lo sé. Sé que es malo para el cuerpo. Lo sé muy bien, pero no puedo detener mi costumbre de manera tan fácil.

—Antes estabas más apretado.

—Antes comía mucho más que ahora, y todo lo bajaba con deporte.

—Jee… ¿Qué hacías?

—Judo.

—Eso no lo esperaba. Wow. Ah, espera, tal vez no. Si ahora que me lo imagino, coincide con tu imagen, pero igual siento como si algo no concuerda.

Que complicada.

Si reacciona así, yo también me voy a sentir algo incómodo. Porque yo fui el que más se sorprendió al ver desinflar mis músculos que antes estaban fornidos.

—Por cierto, Kazu-nii, ¿ya no tienes intención de hacer deporte?

—¿Qué tratas de decirme? Adelgaza, te lo ordeno, ¿eso tratas de decirme?

—Noo. Es que, es un desperdicio.

—…… ¿Qué quieres decir?

—Este……… es secreto.

Kanon terminó de hablar, y avanzó corriendo.

—Oi, no corras. ¡Ya no soy joven para poder seguirte!

Me apresuré para tratar de seguirla, pero ni siquiera pude acercarme a Kanon en mi intento.

Mientras corría, recordé algo del pasado.

Cuando era estudiante, y hacía judo, sí que me lo tomaba en serio.

…… Me lo tomaba muy en serio.

—Tadaima…

—Ah, okaerinasai.

Cuando regresamos a casa, Himari salió de mi cuarto.

Himari no vestía su ropa de dormir, y parece estar totalmente en modo día de descanso. Maaa, esa es la Himari de todos los días.

Siempre se cambia de ropa, así que como que calienta mi corazón al verla así.

—Se nos hizo un poco tarde. Lo siento.

—No, está bien. ¿Y les fue con lo del celular de Kanon-chan?

—Ya pagamos, así que en un rato la línea debe volver.

—Ya veo. Qué bien…¨

Himari, al oír la noticia, mostró una actitud aliviada. Realmente se preocupa por los demás, que buena chica.

—Cuando fuimos a la tienda de conveniencia, compramos bentou y algunos acompañamientos. Himari, te toca el helado de menta. Lo eligió Kanon, así que a mí no me digas nada.

—No, el que eligió lo demás fue Kazu-nii.

—Ya, ya, ok lo admito. Me gusta, sí. Una crema con puro queso en un pastel. Al pensarlo, se me hace agua la boca, además de que es uno de los más recientes.

Me gustan mucho las cosas dulces, pero no tengo el valor para ir a una pastelería.

Así que agradezco la existencia de las tiendas grandes.

Aunque, tal vez haya más hombres como yo a los que les guste los dulces.

—Solo con el nombre se siente que está lleno de calorías. Y además es gigante.

—Ajaja… pero a mí también me gusta el pastel de queso, así que me hace feliz.

—Oh, que bien. Entonces, comamos.

Nuevamente, saqué de la bolsa los pasteles para nosotros tres.

★★

Himari miraba concentrada a la pantalla, sin dar ni un paso en falso.

La mano con la que sostenía el pen tablet, por unos segundos no se movía. Y sus ojos parecían que veían la pantalla, pero en realidad no.

Lo que veía Himari, era otra cosa ahora…

Desde que Kazuki y Kanon volvieron a casa, el pecho de Himari se había estrechado por culpa de una duda.

Y eso es por una cosa que dijo Kanon.

—Kazu-nii.

Hasta ahora ella no había llamado a Kazuki por su nombre, pero ahora de repente había empezado a llamarlo con cariño.

Era sencillo imaginar lo que había pasado en la casa de Kanon.

Pero, eso no puedo preguntarlo para asegurarme. Ya que los dos son primos.

Himari no tenía el valor suficiente como para pisar esa línea.

Sí, ahora lo veo claro. Ellos dos tienen lazos de sangre.

Himari fue invadida por un sentimiento de soledad. Ella sentía que era una intrusa que se encontraba entre ellos dos.

Sin pensarlo mucho, lo entendía. Algo que debía entender sí o sí. pero que trataba de ignorarlo.

Sin embargo, ha llegado el punto donde debe de abrir los ojos…

—…

Himari sacude la cabeza.

No debe de pensar en eso.

Ahora en lo que debe concentrarse es en ganar el concurso, y para eso debe de perfeccionar su dibujo.

La razón por la cual Himari está aquí es porque no se rindió en su sueño.

Ha terminado uno de los trabajos, pero todavía le falta hacer uno que concuerde con el tema del concurso.

Es por eso que…

Que Himari mueve su mano.

Pero es imposible.

Dentro de su cabeza, lo único que podía pensar era en ellos dos.

El adulto que la salvó desde ese día, el pecho ella tenía algo que decir.

Puede que él sea algo desarreglado, tenga lentes grandes, y que se le salga un poco la panza. Pero, Kazuki es una persona amable.

Ya con esa razón nada más, es suficiente para que Himari lo adorara.

También me agrada Kanon. Es alegre, no ve con prejuicios mis dibujos, y me habla normal.

Además, es por ella que Himari se había podido quedar en esta casa.

Es por eso que le está agradecida, y no siente ningún sentimiento malo hacía ella.

Pero, aun así.

Aunque me agraden mucho los dos.

La Himari de ahora siente mucho dolor en el pecho.

Ella, al sentir estos sentimientos con solo verlos, hace que se odie a sí misma.

★★


[1] NT: Tabehodai es un restaurante donde por una gran suma de dinero, puedes comer cuanto quieras, sin límites y hasta que te canses o hasta que acabe tu tiempo.