En un día de descanso…

Al terminar de desayunar, proseguimos con la limpieza del hogar, la cual también terminamos. Así que, como un merecido descanso, estábamos sentados en el sofá.

Entre ese intermedio de relajación, Kanon repentinamente se levantó.

—Me serviré osha, ¿quieren?

Cierto, ahora que presto atención, en algún momento ha aumentado las hierbas para osha. Hay como 3 cajas de sobres en los cajones de la cocina.

Seguro Kanon las compró.

Yo solo compro agua o cerveza baja en malta, así que les di dinero para que se compren las bebidas que gusten.

Kanon a veces hace té de cebada y mete la jarra dentro del refri, pero hoy no había hecho con anticipación, así que primero tiene que hervir el agua.

—Suena bien. Haz para que alcance para todo el día.

—Ah, yo me encargo de hervir el agua.

Himari se levantó apenas dijo eso.

—No, gracias. Puedo hacerlo sola.

—Kanon-chan, no voy a permitir que te sobrecargues de trabajo. Deja yo lo hago.

—Vaya, vaya. Ahh, hoy es descanso, así que déjenme a mí y yo me encargo. Ustedes se pueden sentar

Kanon y Himari se miraron por un rato y…

—Aya entonces, así eres tú.

—¡Por favor, si no es mucha molestia!

Las dos buenas amigas se volvieron a sentar en el sofá.

…… Qué raro, siento como si este hubiera sido su plan desde el inicio. Debe ser mi imaginación…

Igual, hervir el agua no es una cosa que gaste muchas energías.

Mientras prendo la cocina para que hierva el agua, voy alistando los vasos con el sobre de los tés.

Es la primera vez que le sirvo té a una persona. Es decir, preparar todo para entregar es algo que no hacía hace mucho.

Lo normal hubiera sido que desde el primer día hubiera hecho esto por ellas… Pero para un hombre solitario que nunca ha invitado a alguien más a su casa, quisiera que lo perdonaran.

El agua empezó a saltar en burbujas.

Al instante, apagué el gas y serví el agua hervida en los vasos.

En ese momento, el olor de un rico té entró en mi nariz.

No soy de tomar té u osha, o como gusten llamarlo, pero sí soy de los que disfrutan oliéndolo.

Tiene sus propios atributos que lo distinguen del café.

—Cierto, ¿cómo harán con el azúcar?

Lancé mi pregunta dirigiéndome a la sala.

Por cierto, Kanon compró azúcar en sobres, y jarabe en goma.[1]

—Yo quiero una de azúcar y un poco de leche. Por favor.

Al de Himari parece que necesita leche.

—Yo… hemos… Cuatro de azúcar y cuatro de jarabe en goma…

Kanon, con un poco de vergüenza, me responde sus gustos.

—¿No te basta con cuatro de azúcar, sino también jarabe? ¿No es muy dulce?

—¡Me gusta lo dulce! ¿Algún problema?

Al verla decisiva, parece que ella se conoce muy bien, pero debería saber que puede ser algo malo.

Si pone mucha azúcar, ¿se disolverá bien? ¿No se quedará en la parte inferior del vaso?

Aparte, la diabetes es muy mala… y le podría dar, pero sino son todos los días supongo que estará bien.

Algo a resaltar es que los gustos de Kanon son como los de un bebé.

Esa no es la sensación que transmite al cocinar todos los días. Supongo que juzgué un libro por su portada.

Sin querer, se me escapó una sonrisa al descubrir una nueva cara de Kanon.

Me siento en el sofá con ellas, y todos juntos bebimos nuestro osha.

Veíamos un canal de televisión, y estaban promocionando una zona donde se cosecha ricas uvas.

Por momentos disfrutaba de mi té y luego seguía viendo, y viceversa.

Cierto, mi osha es de sabor amargo.

—Ahora que recuerdo… Himari, tengo una duda, ¿puedo preguntarte?

En medio de un sorbo de mi osha, recuerdo algo que tenía que preguntarle a Himari.

—Sí, claro. Dime.

Himari casi que puso un signo de pregunta en su cara.

Dudé por un instante.

Tal vez esta conversación debería ser tratada cuando no esté Kanon… Justo ahora me di cuenta de eso.

Sin embargo, ya no siento que pueda detenerme ahora.

Me doy valor, y empiezo a hablar.

—Este, antes también lo dije, pero creo que sabes mucho de los doujinshis, así que…

Creo que lo he dicho mal.

Traté de no ser tan directo, pero no encontré un puente o algo para llevar la conversación hacia donde yo quería.

Pensaba corregirla por si estaba leyendo alguna revista para adultos o algo parecido, pero…

Lo sabía, es difícil tratar de preguntar directamente sobre ese tema.

Himari, luego de pensar un rato, sonrió de oreja a oreja.

—¡Sí! La verdad es que hay un estilo de dibujo que me encanta en uno de los doujinshi. Cuando lo vi por primera vez en secundaria, no pude evitar seguirlo.

Himari me responde, levantando la tensión del ambiente.

Que le guste no me parece un problema, aquí el asunto es el contenido de esas historias.

—¿Ah sí? Jaja. Y, ¿cómo de qué trata?

—La mayoría son historias para todas las edades. Me gusta como el dibujante transmite las sonrisas con cada viñeta… pero hay veces donde se sale del centro de la historia para darnos relleno. Yo respeto su trabajo, a cada uno de ellos… ¿Qué sucede, Komamura-san? Estas algo pálido.

—Ah, no, no es nada… solo que de verdad te gustan. Eso pensaba.

—¡Sí!

Al ver la sonrisa reluciente de Himari, me golpeó un sentimiento de culpabilidad por lo que dije hace un rato.

Puede que yo haya malinterpretado los doujinshi, pensando que son todos como los que yo he leído… Pero es que todos los doujinshi que he leído y descargado no son para todas las edades…

Mmmm, por ahora, si nos atenemos a lo que dijo Himari, parece ser que no está aprendiendo obscenidades en esos doujinshis.

Tanto a la mente como el cuerpo, por fin les puedo dar un respiro.

Al contrario, una vez ella dijo que leía una historia que trataba de una chica que se fugaba de su casa, eso sí que me interesa, pero creo que por hoy ha sido suficiente. Será para la próxima.

Según lo que he escuchado de Himari, de que es para todas las edades, entonces es fácil imaginarse de qué trata.

Para tranquilizarme, tomé un sorbo más de osha.

… Umuhhh.

Justo para estos problemas sentimentales sirve bastante el osha. Siento que el sabor amargo quita mi migraña.

Mientras bebía de un trago todo lo que quedaba en el vaso, Kanon, quien se encontraba a mi costado, cruzó miradas conmigo.

Ahora tiene una cara de “no entiendo para nada lo que conversaste con Himari, pero lo descubriré”.

Tal vez lo mejor será que se quede en la ignorancia.

Yo opino que en el mundo hay cosas que uno no debe saber.

Para no continuar con este tema, regresé mi mirada a la televisión.


[1] NT: Explicación: azúcar en sobre son los sobres del tamaño de un sorbete de medio tamaño, y jarabe en goma son cuadritos los cuales se echan donde gusten, y al disolverse, le agrega a la bebida un sabor parecido al jarabe.