—Komamura, ¿vamos a beber?

Llegó la hora de salida, y me estaba alistando para regresar a casa, cuando otra vez Isobe me invitó a ir por unas copas.

—No, gracias.

—Vamos no digas eso. ¿Solo por hoy? ¡Vamos!

Qué raro, siempre cada vez que lo rechazó se retira, pero hoy está algo extraño, y me está invitando forzosamente.

—Lo siento. Hoy estoy algo ajustado.

—Eso dices ahora. Pero últimamente ya no aceptas mis invitaciones. Ya va siendo hora que me ponga triste, ¿acaso quieres que llore?

—Hoy estás siendo algo molesto… ¿Pasó algo que te ha puesto así?

—Exacto. Esa es la parte que más me gusta de Komamura; su manera de observar.

—Que me digas que te guste eso… es como que…

Si un hombre te dice que le gustas, no es algo para alegrarse.

—Mou, no lo puedo creer. Mira, escucha mi triste historia. Todas las mañanas me topaba con una chica del sistema ejecutivo, y era muy tierna, pero, ¿sabes qué pasó esta mañana? ¡Vino acompañada de su novio! ¡Sin hacer nada, ni un solo movimiento, fui rechazado! ¿Puede haber algo tan trágico como esto?!

—Uhm, pues sí, muy triste… Ya escuché tu historia, así que no hay necesidad de ir al bar contigo.

—Esa manera de pensar tan lógica de Komamura, siempre tan frio con todos, ¡es muy malo! ¡Lo odio!

¿Y si te decides? ¿Te gusto o me odias?

—Bueno, ya me voy.

—Uhmmm… ocultas algo. Últimamente estás muy apresurado por volver a casa. Mis instintos pueden ver a través de ti. Mmm, ¿no me digas Komamura, tienes una novia?

Por un momento me chocaron sus palabras, pero debo guardar la calma. No tienes novia, tranquilo.

Sin embargo, no debo dejar que Isobe se entere de que en mi casa hay dos chicas de preparatoria, las cuales me ayudan con quehaceres del hogar.

—Lamentablemente no tengo novia. Además, si tus instintos pudieran ver a través de las personas, entonces hubieras sabido al menos de que la chica a la cual veías en el tren tenía novio, y desde el principio te hubieras dado cuenta.

—Esas palabras son las que abren la herida que no había sanado, ¿sabes?…… Espera, ni siquiera has respondido por qué no quieres ir de copas.

—Ya basta, ya me voy. Hoy invita a otra persona.

—Otra persona me molestaría hasta morir. Te necesito, esa manera fría y calculadora forma de hablar me ayudará.

—Lo siento, pero de verdad quiero regresar rápido a casa.

—Uh. Komamura, mal amigo.

—Sí, di lo que quieras. Me da igual.

Le doy la espalda al deprimido Isobe, y salgo de la oficina.

Era de esperarse que se rindiera. Desde atrás escucho a Isobe lloriqueando, tratando de invitar a otro compañero de trabajo.

En realidad, siento algo de culpa, pero el yo de ahora no tiene tiempo como para gastarlo en amores fallidos de otras personas.

Molesta admitirlo, pero estoy preocupado por ellas. Dejarlas solas es algo a lo que no me quiero atrever.

Hoy también al volver, Kanon estaba cocinando la cena.

—Oh. ¿Hoy es hamburguesa?

En el sartén, estaban siendo freídas tres hamburguesas.

Desde que empecé a trabajar para la empresa, mis gustos tuvieron un ligero cambio y, los escabeches o verduras guisadas, las cuales no me gustaban mucho de pequeño, las empecé a comer. Pero en el fondo jamás cambiaron mis gustos por el deliciosos ramen, el sabroso kare, y el manjar que es la hamburguesa, eso sigue igual a como cuando era de pequeño.

Hoy almorcé ramen, por cierto.

—Ya te he dicho que no me estés viendo mientras cocino. Me desconcentra.

Me alejé enseguida al escuchar las palabras de Kanon.

Aunque yo quería verla para aprender para hacerlas por mí mismo…

Ya bueno, démosle tiempo a Kanon para que se acostumbre.

—Okaerinasai, Komamura-san. Justo terminaba de calentar la tina.

Himari mientras decía eso, salía del baño.

Estaba preparado para que me evitara, pero actúa normal como si lo ocurrido ayer no hubiera pasado.

…… No, no te pongas a recordar. Olvídalo, vamos cuenta conmigo 1 ,2, 3…

—¿Entrarás primero?

—Uhm, sí. Voy entrando.

Dejé a un lado mi maletín, y me dirigí rápidamente hacia el furo.

Como dijo himari, el agua caliente estaba en su punto.

—Fuii…

Justo después de entrar en la tina, se me escapó un suspiro.

Comparado con bañarse en la ducha, meterse en la tina cura el cansancio de manera muy diferente.

Últimamente, por el calor sería suficiente dándose una ducha, pero hay veces donde uno necesita disfrutar de la tina, ya que cada parte de cuerpo es sanada por el agua caliente. Y como Himari solo ha llenado de agua caliente la mitad de la tina y lo demás era fría, entonces está tibia. Es una sensación inexplicable.

Cuando vivía solo, me daba pereza llenar la tina, pero ahora que las tengo a ellas, me he quitado un peso de encima. En serio ayudan mucho.

Oh, por un momento pensé en el momento en el que ellas tengan que irse.

En esa situación, ¿volveré a mi rutina normal? Eso sería algo molesto…

Empecé a pensar eso.

Justo salía de la tina, y había terminado de secarme y vestirme, cuando de repente, vibró mi celular, el cual se encontraba encima de la lavadora.

Era mi papá.

—¿Aló? Sí, soy yo.

Para que no me escucharan las muchachas, tuve que bajar mi voz a un volumen mínimo.

—Kazuki, disculpa que te esté llamando sin previo aviso. ¿Cómo está Kanon? ¿Se ha adaptado un poco?

—Por ahora no había ningún problema.

Obviamente, hasta ahora no hemos conversado abiertamente como si tuviéramos confianza el uno con el otro, pero es mejor que nada.

Si Himari no estuviera, el ambiente entre Kanon y yo sería más tenso, pero claramente no le diré nada acerca de Himari a papá.

—Me da gusto oír eso. Yo nunca he criado a una niña, y Kanon-chan nunca había vivido con una figura masculina, así que estaba algo preocupado.

Vas por buen camino, papá. Ese es exactamente el problema.

Para mí, las chicas de preparatoria son una existencia con la cual no estoy familiarizado. Pero trato de no hacer notar mi ignorancia.

—Y una cosa más. Sobre tu tía Shouko… aún no la encontramos.

—Ya veo.

—Si llegó a obtener algún dato, te llamo. Así que solo por un tiempo, te encargo del cuidado de Kanon-chan.

—Entiendo. ¿Papá?

—¿Sí?

—No te sobre exijas. Todo con cuidado, ¿sí?

—… Claro.

Cuelgo la llamada, y miré hacia el techo.

Puede que ahora sea algo tarde para pensar en esto, pero, ¿Kanon cómo se sentirá respecto al tema de su mamá? No puedo analizar cómo se siente, porque todo el tiempo muestra una actitud fuerte, como si fingiera todo el tiempo que no le preocupara.

Por ahora, lo único que puedo hacer por Kanon es darle un hogar donde se sienta segura…

Nuevamente me hago la promesa de llegar al corazón de Kanon y ayudarla en estos momentos difíciles.

Justo habíamos empezado la cena, cuando Kanon dijo “por cierto…”, cortando la escena de silencio.

—Mientras cocinaba, me di cuenta de que no les había preguntado cuales comidas no les gusta.

—Es cierto.

De hecho, cómo es que nos hemos olvidado de un dato tan importante hasta ahora. Es sorprendente pensar que ninguno de nosotros hayamos pensando en preguntar eso.

Mientras pensaba eso, le di un bocado a la hamburguesa.

Uhm, que rico. Al morderla, siento la grasa en mi boca mientras el sabor explota. Está delicioso.

Cuando vivía con mi hermano menor, hubo una vez que preparé hamburguesa, pero me olvidé de las migas de pan para mejorar el sabor.

Cuando ignoras ese pequeño detalle de preparación, es más probable que se te queme o no te salga crujiente. Ay, todavía recuerdo esa hamburguesa aguada.

—Antes de preguntar cuáles son las comidas que no nos gustan, creo que es más importante conocer las alergias de cada uno, para el futuro.

—Cierto…

—Respecto a eso, yo no tengo alergias a ninguna comida.

Mi única alergia sería al polvo doméstico, pero eso ahora no tiene nada que ver con el tema, así que lo ignoraremos.

Además, Himari se encarga de limpiar.

—Yo particularmente no tengo ninguna.

—Ya veo, ya veo. Muy bien. Entonces, ¿cuáles son las comidas que odian?

—A mí no me gusta el pepino. Cuando era pequeña, compré un sándwich en una tienda, y lo estaba comiendo cuando de pronto encontré que había uno en el sándwich, y me empecé a sentir muy mal. Me dolió la barriga y todo, y desde ese momento no los tolero.

—Uwa…

Kanon y yo al escuchar el episodio trágico de Himari, fruncimos las cejas sin querer.

Pude imaginar perfectamente a una pequeña Himari mordiendo el sándwich y luego llorando por sentirse mal.

—Yo puedo comer de todo… pero no tolero mucho las ostras. Aunque en estos días no están de moda, así que hay pocas en las tiendas, por lo cual están caras, así que no creo que compremos para cocinar. Pero lo digo por si acaso.

—Ah, a mí tampoco me gustan las ostras.

Kanon se sorprendió por tener en común eso con Himari.

—Su apariencia también como que me quita el apetito.

—Lo sé. Eso y cuando las comes son muy saladas.

—Exacto. Su sabor es raro.

—Y su olor a playa es apestoso.

—Sí, sí. Quiero decir, yo puedo aguantar que haya almejas en el misoshiru, eso lo puedo tolerar…

—Sííí, en cambio, las ostras son grandes y su sabor es muy fuerte, por lo que la nariz no puede ignorarlo.

Todos estábamos diciendo cosas malas de las ostras.

Cuando Himari me vio participando también se empezó a reír.

—¿Qué… sucede?

—Disculpa, es que sus caras se parecen mucho cuando se alteran. Ustedes sí que parecen primos.

—¿Qué?

Sin saber el por qué, Kanon se sonrojó y se quedó callada.

¿Kanon y yo nos parecemos?

Para mí, aún es algo incierto, pero con las palabras repentinas de Himari, sentí como si realmente estuviera familiarizado con Kanon.

Y también me di cuenta de que no me siento mal cuando me dicen que me parezco a Kanon.

Aunque no sé cómo lo sentirá Kanon por su parte.