Aún no estamos en la estación más fría y siguen apareciendo resfriados. De verdad que quisiera que me dieran un respiro…

Cierto, en estos días, Kanon llegó a pescar un resfriado.

Mientras presionaba a las teclas del teclado con fuerza, tenía muchas ganas de gritar.

No puedo creer que haya cuatro personas que hayan tenido libre por gripe… Gracias a eso, hoy la zona de contabilidad estaba algo movida-

Si fuera rellenar dos o un agujero, podría hacerlo yo solo, pero estamos hablando de cuatro personas, por lo que es muy difícil.

—Cuando se cure ese idiota de Isobe, le haré que me pague el almuerzo…

Le dirigí un comentario a un compañero de trabajo no presente, sin querer dejando salir mi voz.

Ese idiota, siempre pasaba alegre por aquí y por allá…

A ese tipo no le cae para nada la palabra “ser delicado”, ¿qué carajos hace ahora?

Los miembros presentes a parte de mí, tenían una cara de zombies mientras seguían tecleando.

—Komamura-san. Por favor, te encargo ordenar los recibos del departamento de ventas.

Justo estaba concentrado en medio de mi trabajo, y ya habían dejado en mi mesa algunos recibos. Siento que la voz de antes era de Sachihara-san, pero no tengo tiempo como para estar volteando para verificar si era ella o no.

Rápidamente, revisé los recibos uno por uno, pero llegué a encontrar un error con el nombre del producto.

Uoouuuu. ¿Quién fue el desgraciado que cometió este error? Ahora se me ha empeorado el trabajo.

Revisé mi reloj, la pantalla de la pc, y también el reloj pegado a la pared de la oficina.

…… Hoy no creo poder salir sin hacer horas extras…

★★

Ese día, Himari descansaba de su trabajo de medio tiempo.

De almuerzo, comía su onigiri hecho por ella misma.

Kanon el otro día le enseñó una técnica para que no se ensuciara las manos mucho al prepararlos. Desde ese momento, Himari se divierte mucho preparándolos.

Hasta la inútil Himari podía lograr una bella forma, así que la apariencia del onigiri era uno decente.

Kanon dejaba listo los ingredientes desde la mañana, y hoy tocaba atún y mayonesa.

—Gochisousamadeshita[1].

HImari juntó las manos en señal de haber terminado de comer.

Luego, sin ningún motivo miró de causalidad la parte de arriba de la caja de zapatos, donde había una billetera.

—Ah…

Era una billetera ancha de color negro, sin equivocación era obvio que era la de Kazuki.

Justo era la hora del almuerzo, ¿podrá ser que la esté pasando mal?

Justo cuando pensó en eso.

Purururururu, el teléfono móvil timbró.

Era Kazuki, por supuesto.

Se habrá dado cuenta de que perdió su billetera y habrá llamado a casa para saber si estaba aquí o no.

Himari en unos segundos decidió pensar eso, y contestó la llamada.

—¿Síííí?

Sin embargo, sin decir quién era, colgaron la llamada.

Himari dejo el teléfono móvil, y se tomó un respiro…

Se dio cuenta de que acababa de contestar una llamada, donde se había dicho que no contestara. En un momento, se le subió la sangre.

Nerviosa, rápidamente miró el registro de llamadas.

Vio la pantalla pequeña, y tenía escrito “número desconocido”.

¿Quién era?

Bueno, al menos ya sabía de que no era Kazuki ni Kanon.

¿Habrá cortado la llamada rápidamente porque pensó que se había equivocado de número?

Si era eso, no había problema, pero Himari sentía malestar con las palabras número desconocido.

Si vuelven a llamar, absolutamente no contestará, es lo que decidió hacer Himari. Luego de eso, nadie llamó al teléfono móvil.

★★

Yuuri al igual que la vez anterior, esperaba al frente del lugar de trabajo de Kazuki, sosteniendo artículos de mujeres para Kanon.

Sin embargo, hoy Kazuki no daba signos de salir temprano.

—Te demoras mucho, Kazuki-kun…

Ya pasó un buen rato de ya haber terminado sus 8 horas diarias, pero no se ve la figura de Kazuki salir del edificio.

Puede que hoy esté muy presionado con el trabajo.

Yuuri lamentó mucho todavía no haber compartido números con Kazuki.

Hace medio año que se volvieron a encontrar, y ha tenido muchas oportunidades para decirle, pero nunca pudo.

Desde que Yuuri y Kazuki se volvieron a encontrar, no se han vuelto cercanos a cómo eran antes.

Vecinos, con mamás que eran amigas, y cuando se dieron cuenta, ya iban a la misma primaria. Fu en esa época cuando jugaban mucho.

Para que nadie los estuviera molestando, ellos en el colegio no mostraban lo cercanos que eran, pero en realidad, iban a la casa del otro para preguntar sobre la tarea, o se enseñaban los temas que el otro comprendía, y así pudieron superar la era de la secundaria en cada examen también. En la época de preparatoria, ellos iban juntos por las mañanas y sin escrúpulos tenían charlas con confianza. Y luego, llegó la universidad, donde se separaron cada uno por su camino, cada uno buscando su profesión. Fue así que dejaron de verse.

La empresa donde trabajaba Yuuri de repente se fue a la quiebra, mientras iba buscando un nuevo lugar para laborar, empezó con trabajos de medio tiempo.

Pero no fue una casualidad de que ella eligiera un trabajo de medio tiempo que justo se encontraba cerca del lugar de trabajo de Kazuki.

Yuuri estaba deseando volver a reducir la distancia entre ella y Kazuki, y quería oportunidades.

Es por eso que cuando supo que Kazuki iba frecuentemente a la cafetería donde ella trabajaba, de verdad que se alegró mucho.

Al poder recuperar la unión con Kazuki de nuevo, Yuuri se sintió la persona más feliz del mundo.

En su época cuando trabaja en la empresa que en un futuro quebraría, llegó a participar en unos eventos hechos a la fuerza por la compañía, y todas las veces siempre hubo alguien que le pedía un intercambio de números, y también compañeros hombres de trabajo que se le declararon.

Pero, aun así, Yuuri los rechazó a todos y siguió haciéndolo. Porque en el corazón de Yuuri, solo había espacio y siempre habitaba solo Kazuki.

Puede que Kazuki no tuviera ningún talento, y su apariencia no sea muy cuidada. Tampoco es que entable conversaciones super divertidas. Pero, para Yuuri, la forma en la que él llevaba las conversaciones siempre era muy cálida.

Muy encima de eso, Yuuri sabía un dato. Ella conocía la forma de ser de él cuando se esforzaba por sus sueños.

Sin embargo, Yuuri no tuvo el valor como para declararse directamente.

Conocerse desde pequeños, haber compartido muchos momentos y ahora de repente decirle que…… Eso era lo que pensaba Yuuri.

Pero, aun así, Yuuri no se daba por vencida.

Aun así se hubiera vuelto una adulta.

—Si él supiera lo que siento por él, seguro que Kazuki-Kun me odiaría, ¿no?

Sonrió de manera en la que ella pensaba que se veía ridícula, y miró hacia arriba al edificio donde ahora se encontraba Kazuki.

Ya todos los pisos tenían las luces prendidas, obvio la recepción también, ya que como ya se estaba haciendo tarde, el sol se estaba escondiendo.

Puede ser que hoy esté ocupado con mucho trabajo.

—Mejor por hoy me retiro…

Anteriormente, como ya había ido, ya se sabía más o menos el camino para llegar a la casa de Kazuki.

No tenía intención de pasar por mucho tiempo, solo quería que Kanon recibiera los cosméticos.

Es un poco triste no poder ver a Kazuki, pero habrá una siguiente vez.

Dentro de sí misma Yuuri se convencía, y empezó a caminar hacia la estación.

★★

Ter-terminé…

Apenas apagué la pc, golpeé el escritorio. En señal de haber sobrevivido a la locura de hoy en el trabajo.

Además, hice menos horas extras de las que esperaba hacer.

Era de esperarse de mí, yo mismo me quiero halagar.

Estaba a punto de quedarme viendo fijamente mi escritorio por el cansancio, pero de repente, retumbó mi estómago. Tenía hambre, y eso me recordó mis ganas de regresar a casa.

Hoy olvidé mi billetera, así que no comí casi nada en la hora de almuerzo…

Le pedí de favor a un compañero de que me comprara el almuerzo más barato del comedor, porque tengo el principio de no pedir prestado mucho dinero.

Por ahora, será mejor que me apresure en regresar.

En mi bolsillo tengo mi tarjeta de tren, así que, aunque no tenga dinero, puedo regresar.

Aaaah, pero en casa queda muy poca cerveza baja en malta.

No hay de otra. Hoy tendré que darme un descanso.

Después de entristecerme, dejé el edificio.

★★

—Tadaima…

—Kanon-chan, okaerinasai.

Himari le dio la bienvenida a Kanon que venía del colegio.

En ambas manos de Kanon, se veía que sostenía bolsas del supermercado. Parece que mientras volvía, fue de compras.

—Saaaa. Hoy comeremos mabou doufu. Para Himari uno sin picar, ¿no?

—Si es posible, sí. Kanon-chan, ¿hoy puedo ayudarte?

—Uhm, claro. Pero ¿y tú práctica de dibujos?

—De vez en cuando hay que aventurarse a otras cosas.

—Ok, ok. Primero iré a lavarme las manos, voy y regreso. Dame unos 5…

Kanon se dirigió hacia el lavadero, y Himari empezó sacando el tofu y los ajos de las bolsas que trajo Kanon.

Y en ese momento, sonó el timbre del Intercomunicador.

Kanon nerviosa salió del baño, y con una cara de no saber qué hacer, miró fijamente a Himari.

—Himari. Ve a la habitación de Kazu-nii.

—Okey.

Himari se retiró hacia la habitación de Kazuki del fondo, tratando de no hacer ruído, pero velozmente.

Y luego, Kanon contestó.

—¿Sí?

—Es el correo.

La voz era de un hombre.

—Ah, sí. Enseguida.

¿Kazuki habrá pedido algo?

Kanon piensa en ello, y de inmediato se dirigió a la entrada.

Abrió la puerta, y había un hombre con una gorra. De unos 30 a 40 años de edad.

Solo que no tenía ningún paquete.

Y, además, no vestía el uniforme de los del correo, vestía una camisa de color azul, y unos jeans.

—¿…?

Kanon en duda frunció las cejas, y en ese momento.

El hombre entró con agresividad.

—¿Eh…?

Todo pasó muy rápido, y Kanon no puedo ni reaccionar.

Más bien, la fuerza del hombre la superó, pareciendo como si fuera a romper de una patada la puerta.

—¿Naaa…?

—No te muevas.

El hombre con unos ojos afilados, amenazó a Kanon.

El hombre sin ninguna gota de delicadeza en tratar de esconder su enojo, y por otro lado, Kanon que no estaba acostumbrada al trato con los hombres, fue suficiente para asustarla.

Mientras Kanon se trataba de poner firme, el hombre iba dando un paso más dentro de la casa con sus zapatos.

—¡SHOUKO! ¿¡Dónde estás!?

—¡…!

El nombre que acaba de mencionar ese hombre, hizo que el corazón de Kanon saltara.

“¿Por qué dijo el nombre de mi mamá?”

Era la primera vez que Kanon veía a este hombre.

¿Tendrá alguna relación con mamá? Era algo que Kanon se preguntaba.

Lo único que entendía era que este hombre tenía un asunto con la mamá de Kanon.

—¡SHOUKO!

El hombre gritando a los cuatro vientos, empezó a abrir las puertas del baño y del lavadero.

En ese instante, Himari, que no debía de estar aquí, salió y se acercó hasta la cocina, observando todo.

“¡Himari! ¡Te dije que no salieras!”

Kanon quería gritar.

Sin embargo, no le salieron las palabras.

Himari al ver al hombre desconocido, se congeló por completo.

Los ojos del hombre y los de Himari se alinearon.

Dentro de la cabeza de Kanon, esto era lo peor que pudo haber pasado.

Por favor, te lo suplico, no le hagas daño. A Himari no la toques.

Por favor…

El hombre pasó por el costado de Himari, y siguió su camino. ¿Se habrá cumplido el deseo de Kanon o fue una casualidad?

Acto seguido, el hombre de manera violenta empezó a revisar el closet de la sala.

—¡SHOUKO! ¡Si estás aquí, sal de una vez!

Otra vez, el hombre gritó el nombre de Kanon, y rebuscó el cuarto.

Luego de revisar de manera brusca detrás de las cortinas, se dirigió hacia dentro del cuarto de Kazuki.

Por la imagen de loco del hombre y su tono de voz, hicieron que las dos muchachas no movieran ni un músculo.

Pero la que pudo volver en sí primero fue Himari.

Cuando el hombre entró en el cuarto, Himari se acercó corriendo hacia Kanon, e inmediatamente abrazó el cuerpo de Kanon, que tenía la cara pálida.

—¿Te encuentras bien?

Himari pregunta delicadamente en voz baja, y Kanon asintió.

Kanon al sentir el calor del cuerpo de Himari, estuvo a punto de llorar.

Himari soltó el cuerpo de Kanon, y puso su dedo índice sobre sus labios en señal de que guardara silencio.

Kanon quería preguntar, pero Himari ni le dio tiempo para escucharla, porque de una vez se fue a la cocina y cogió el sartén.

Luego, sosteniendo el sartén, se subió encima de la mesa.

Seguido, se escucharon los pasos del hombre más fuertes, dado que estaba saliendo del cuarto de Kazuki.

Himari desde arriba miró la cocina y la sala, mientras le temblaban ambas manos, las cuales apenas sostenían el sartén.

—OI-OIGAN. ¿SON HIJAS DE SHOUKO? ¿SABEN DÓNDE ESTÁ SHOUKO?

—¡Hiyaaaaaaaaaaaaaaa!

Justo cuando el hombre volvía a la cocina, Himari saltó de la mesa, y sacudió hacia abajo el sartén apuntando a la cabeza del hombre.

—¡Guga-!

Aunque suene sorprendente, el golpe directo del sartén de Himari encajó perfecto en la cabeza del hombre.

Y aparte del sartén, Himari también le llegó a golpear el pecho con su rodilla.

Himari cayó bien, y el hombre en el piso se cubrió la cabeza, dejando al descubierto su espalda. Himari entonces agarró con fuerza el sartén, y volvió a dale con fuerza.

—¡NO TE VOY A PERDONAR! ¿¡CÓMO PUDISTE HABER ASUSTADO ASÍ A KANON-CHAN!? ¡ERES UN CRETINO!

Mientras lágrimas caían por las mejillas de Himari, se escuchó el sartén subir y bajar, golpear la espalda del hombre, volver a subir, una y otra, de nuevo, una más…

—¡UNA COSA MÁS! ¿¡CÓMO SE TE OCURRE ENTRAR ASÍ A LA CASA, DESCONOCIDO ASQUEROSO!?

—¡Duele, detente, oeeee, detente, yo soy-!

—¿Qu-qué sucede aquí, Kanon-chan?

Desde la entrada se escuchó una nueva voz.

Todos se voltearon a ver, y allí, se encontraba parada Yuuri sosteniendo bolsas de papel.

Al escuchar que dentro de la casa había gritos, abrió la puerta para observar y…

Yuuri entró porque pensó que algo le había pasado a Kanon, pero se encontró con una escena inesperada, algo que supera lo que ella había imaginado.

Kanon estaba temblando parada y con la cara pálida.

Había una chica que ella no conocía, con un hombre que tampoco había visto, y la chica le estaba pegando con la sartén.

—E-esperen… ¿Quién? … Este… Esto qué… ¿Quién…?

Yuuri se quedó paralizada.

Como si el tiempo se hubiera detenido, nadie movía ningún músculo.

Y entonces, el hombre aprovechó para alejarse de Himari arrastrándose por el suelo.

—¿Ustedes no son las hijas de Shouko? ¡Tranquilícense! Yo no haré…

Sonó la llave de la puerta,

Y otra vez, todos los ojos de los presentes se dirigieron hacia el nuevo invasor.

Pero esta vez era el dueño del lugar… Kazuki había llegado a casa.

—…

Kazuki y Yuuri se quedaron viendo por un rato, paralizados.

Acto siguiente, Kazuki pensó rápidamente en el siguiente movimiento.

Y corrió hacia el hombre, el cual era alguien irregular en su casa.

Agarró los brazos del hombre, lo sacude al piso, y como si estuviera haciéndole una llave, le presionó los brazos en la espalda.

★★

Volver a casa y encontrar un caos, ¿quién en su sano juicio puede imaginar esto?

Yuuri estaba parada en la entrada, Himari estaba presente sin esconder su existencia.

Luego de encargarme del hombre desconocido, quien era la prioridad, hasta yo me sorprendí de haber reaccionado de manera tan fría.

Ahora que lo recuerdo, sentí lo mismo como cuando participaba en los torneos de judo; siempre relajado.

Si Kanon no hubiera dicho “este hombre está buscando a mi mamá”, hubiera dejado inconsciente al hombre.

Parece que el daño recibido de parte Himari y mío fue brutal, porque está tirado en el piso, sin dar indicios de levantarse.

Debo de ordenar toda esta situación, pero hay un montón de cosas que arreglar…

—¿Llamaron a la policía?

Pregunté. Himari y Kanon sacuden la cabeza, negando al mismo tiempo.

—No me…

Iba a decirles algo, pero mejor para otra ocasión.

Maaa, por el pánico seguro la pasaron mal.

Cuando pensé “hubiera querido que llamaran de una vez”, pero luego entendí que eso hubiera perjudicado muchas otras cosas.

Es que la vida con Himari ya se me ha hecho tan normal, que olvidé sus acontecimientos…

—Kazu-nii. Esta persona parece que conoce a mi mamá…

Kanon por fin volvió a hablar, pero parece que todavía le cuesta.

Pero bueno, seguro que eso es lo que para ella es más importante.

Entonces, lo que debemos de hacer ahora es revelar quién carajos es este hombre.

—Oe… Sin rodeos, ¿quién eres?

—… Murakumo. Estoy saliendo con Shouko.

Tenía una intuición que así era, pero igual me sorprendió…

Miré de costado a Kanon, y se veía tranquila. Parece que estaba entre las cosas que imaginaba.

—¿Y por qué entraste a la casa de esa manera?

Murakumo, el nombre del hombre recién revelado, respondió “lo siento mucho”.

—Las disculpas para después. Dime la razón.

—Vine buscando a Shouko.

Maaa, esto era lo que Kanon ya me había dicho.

Lo que quería saber viene a partir de ahora.

Con la mirada le dije “¿y…? A lo que Murakumo entendió y empezó a relatar la historia.

Haciendo un resumen.

Luego de que Shouko, la madre de Kanon, haya desaparecido, se fue por un tiempo a la casa de Murakumo.

Pero, hace unas semanas que de repente nuevamente se dio por desaparecida.

Murakumo desconoce totalmente la razón por la cual ella tomó esa decisión.

Para buscar algún rastro de Shouko, Murakumo usó la llave que dejó en su casa para entrar en la casa de Shouko.

Sin embargo, no encontró alguna pista precisa de su paradero. En cambio, encontró un papel que tenía escrito los números de sus familiares, y esos eran los teléfonos fijos de la casa de mis padres y de mi apartamento.

Murakumo trató de llamar a la de mis padres, pero llamó y nadie nunca le contestó.

Maaaa, eso era obvio.

Mi mamá está hospitalizada, y mi padre está muy ocupado cuidándola.

Así que no le quedó más que llamar a mi apartamento, y cuando llamó, le contestó una voz de mujer.

Ese momento Himari soltó un “Ah…”, así que ya sabemos de quién se trataba.

Murakumo parece que pensó que ella era Kanon.

Parece que conocía de la existencia de Kanon.

Luego, Murakumo pensó que, si Kanon estaba en esta casa, entonces la posibilidad de que también estuviera Shouko era alta. Y así llegó hasta aquí.

Y con todo eso, se entiende todo el proceso que tuvo que pasar para llegar hasta mi casa.

Parece que se le subió la sangre a la cabeza y se volvió loco por llegar y encontrarla.

Este tipo nos ha ocasionado puras molestias.

Por cierto, recuerdo que cuando fui con Kanon a su casa, ella sentía que había algo extraño.

Eso era que Murakumo había desordenado los papeles…

El presentimiento de las mujeres es increíble… Nuevamente llegué a esa conclusión.

—Yo sabía, sabía que me estaba sobrepasando… pero, pero, desde que la conocí, ella ha sido…

Murakumo hablaba mientras miraba hacia algún lugar lejano.

Puede ser que mi tía Shouko sea una mujer con artes mágicas… Es lo que pensé al ver la cara de Murakumo.

No tengo a una persona a la cual ame con tan locura, así que no logré entenderlo.

—Lo siento, perdí el control, y me dejé llevar. Lo siento muchísimo…

Murakumo se sienta correctamente, y nos miró a todos.

En estos momentos, ¿cómo debería de reaccionar?

—Este… Yo también… siento haberte golpeado… discúlpame.

Detrás de mí, Himari asomó la cabeza mientras se disculpaba.

—No, eso fue acto de defensa propia. No te preocupes, princesa.

—S-sí…

Uhmmm. Con que este es un Murakumo calmado, y el otro era un loco que entra y rompe toda privacidad.

Parece que el amor cambia mucho a las personas, pero puede que este sea un ejemplo exagerado.

—La cosa es que mamá no está aquí.

—Si deseas saber el paradero de mi tía Shouko, nosotros también estamos en las mismas.

—Ya… veo…

—¿Y qué harás después? ¿Qué piensas hacer?

Lo normal hubiera sido haber llamado a la policía y que lo arresten por invadir casa ajena, pero Himari está en casa, lo cual podría complicarnos la cosas.

Los ojos de los dos decían “todo menos la policía”.

Ahora tengo en mis manos la vida de los dos, y podría arruinar la vida de este hombre y que se pudra en la cárcel… pero prefiero elegir continuar con mi vida de ahora.

Soy un adulto terrible.

—Si encontramos a mi tía Shouko, te llamaré. Así que no vuelvas a pisar esta casa por segunda vez.

—… Entiendo.

Y así, le pedí el número a Murakumo, y lo guie hasta la puerta.

Murakumo salió de la casa, y un silencio inundó la habitación.

Ok, con esto el primero problema está resuelto…

De hecho, para mí, el verdadero problema recién empieza.

Con miedo, volteé a ver a Yuuri.

Hasta ahora estaba parada a un costado, manteniendo el silencio.

Crucé miradas con Yuuri, y ella de repente suspiró…

—¿Me presentas a esta niña?

Y entonces sin mostrar ninguna expresión, dijo mientras miraba a Himari.

Luego de contarle todos los detalles de la historia de Himari, Yuuri dijo “entiendo…”.

Tal vez no es coincidencia de que hoy me esté viendo con esos ojos fríos.

Maaaa, es normal que reaccione así.

Ya que la vida que estamos viviendo ahora está fuera de lo legal.

—Komamura-san no tiene la culpa. Yo soy la que dijo, obligó, a que cumpliera mi deseo.

—Sí, Kazu-nii no tiene culpa de nada. Porque yo fui la primera en decir que se quedara. Yo soy la culpable…

Como intermediarias de defensa mío, la dos empiezan a soltar sus argumentos, a los cual Yuuri se les quedó viendo.

—Ah… mmm…

Desesperadamente las dos se apegaron a mí.

—¡Por favor no culpes a Komamura-san!

—Porque la culpa es de nosotras…

Ya entendí la situación, así que las dos, tranquilícense.

Yuuri calmó a las dos, y nuevamente me miró.

Sin embargo, no logro cruzar miradas con ella.

—Kazuki-kun… Si otra persona te hubiera descubierto, pudiste acabar en un serio problema…

—Lo sé. Pero yo…

Lo sabía, pero igual trataba de proteger esta vida.

Me pregunté a mí mismo si valía la pena, y la respuesta siempre era Yes.

Era un estúpido sin remedio.

—Las dos son aún menores de edad. Son una existencia que necesitan de sus padres.

Su tono de voz no era con signos malos, pero me dolieron las orejas y el corazón escucharlas.

El pecho, sobre todo.

Eso ya lo sabía, enserio que lo sabía, pero…

—…… Aah.

—Es por eso que yo también ayudaré.

—…… ¿Je?

Sin querer, levanté la cabeza. Porque no me imaginaba venir esa respuesta de Yuuri.

—¿Eh…! ¿Por qué?

—¡Mou, primero escucha! Estoy diciendo que ayudaré a Kazuki-kun. Solito no podrás con estas bonitas jovencitas, y es una carga muy grande ser “apoderado”.

Esa sonrisa de Yuuri y esa forma de responder “no hay de otra”, escondían su amabilidad. Justo como cuando éramos pequeños.

—Yuuri…

—Entonces, Kanon chan y, ¿Himari chan? Desde hoy seré un cómplice, ¿están bien con eso?

Las dos inclinaron sus cabezas en duda ante la pregunta de Yuuri.

Por un rato las dos se miraron y luego…

Asintieron con una sonrisa.

Yuuri al final dijo “por ahora me retiro, pero volveré”.

Luego de que Yuuri se marchara, ahora me tocaba preguntarles a Himari y Kanon lo sucedido.

—Sate… Ahora ustedes, es tiempo de que me expliquen todo.

—¿Eh? ¿Por qué? La policía no terminó viniendo, y todo salió bien. Es mejor que lo dejemos así…

—Eso fue nada más por esta ocasión.

Presioné a Kanon con una mirada seria.

—En esta ocasión tuvimos suerte. Pero si el hombre hubiera tenido un arma afilada, no sabemos cómo hubieran terminado las cosas, tal vez alguien podría haber resultado herido.

—Eso fue…

HImari trató de decir algo, pero a medio camino se detuvo.

—Escuchen. Si llegara a volver a suceder un accidente así, en vez de enfrentarse, deben de escapar. Sin preocuparse por mí, llaman a la policía. Himari también. No pienses en la posibilidad de que tus padres te vayan a encontrar. Lo primero es la vida.

—Sí.

—Comprendo…

Tanto Himari como Kanon dieron una respuesta rápida.

Me alegra saber que se haya entendido lo que quise decir.

—Yosh, si ya lo entendieron, entonces este tema está por terminado. Sate… Se me hizo tarde, y me muero de hambre.

—Uh… No logré terminar de cocinar la cena. Estaba cocinando mabou doufu.

—Cierto, Kanon-chan, lo siento. El sartén creo que se ha doblado.

Oigan, ¿se olvidan de que era mi sartén?

—Maa, otro día habrá que comprar uno nueva. Hoy comamos ramen.

—Sí, claro… Está un poco hundido, pero igual se podría usar, aunque si tiene las bacterias del señor ese, entonces no quisiera cocinar con ese sartén jamás.

—Uhm, discúlpame…

Wow, hasta a mí me dolió lo que dijo la chica de preparatoria.

—Mmm, Himari. ¿Has practicado alguna arte marcial? Porque le hiciste frente a ese viejo como si nada.

—Ehm… En primaria practiqué kendo.

—Aaaah, ya veo. Por eso el sartén la sujetaste como si fuera una espada. Hasta Kazu-nii demostró su experiencia en el judo.

—Bueno…

Fue suerte de que la persona no haya tenido un arma.

Sin embargo, por moverme sin haber calentado un poco antes, ahora ya me están doliendo los músculos, y ya me imagino mañana como sufriré.

—Ya, entonces, hoy comemos ramen. Compré los que se ponen con agua hervida nada más, y al que le toca, le toca…

—Kanon-chan, eso no es justo.

—Oii, no, no, esos ramens yo los compré con mi dinero, así que tengo el privilegio de elegir primero.

Nos volvimos como locos tratando de agarrar el ramen que nos gusta.

En esta simple pelea se encuentra nuestra felicidad.

Ese día, suena extraño, pero soñé algo irregular.

Un sueño donde me veía haciendo judo.

Estaba en una competencia, en algún gimnasio.

Todas las personas presentes en el gimnasio estaban tirando toallas, y haciendo porras.

Pareciera que recién empezaba la lucha, y yo me senté a esperar mi turno.

La batalla que vi, fue de un compañero mío, el cual ganó cargando el oponente por su cinturón y arremetiendo lo al suelo.

El siguiente, era yo.

Me doy valor, y me levanté…

La batalla terminó sin pasar nada increíble.

Solo pasaron 10 segundos desde el inicio, el oponente me agarró muy bien por la espalda y no me soltó, haciéndome una llave.

Doy las gracias, y me retiré. Recibí un “no pasa nada” de mi compañero.

No te preocupes, vamos una victoria y una derrota.

Pero me sentí frustrado de que sea yo el que haya perdido.

Dejando de lado mis sentimientos, el siguiente partido dio comienzo…

Ese era un sueño, no, de hecho, era la realidad.

Así pasó.

Recordé mi pasado.

Recuerdo que en primaria pensaba que seguiría haciendo judo incluso siendo adulto, confiaba en ello. Pero ese sentimiento fue desapareciendo a medidas que subía de grado.

No tengo un cuerpo especialmente grande, y no soy bueno con las llaves.

En un momento me di cuenta de que nunca sería ni me convertiría en un ser humano especial, y fin…


[1] NT: Dar gracias por la comida luego de haber terminado de comer.