Eran las 12 de mediodía, cuando sonó el timbre de mi oficina señalando a la entrada de la hora de almuerzo.

Ordené un poco mi escritorio, y luego me dirijí al comedor con Isobe.

Kanon cocina su propio almuerzo para su colegio, pero el mío no, y claro que es porque no se lo he pedido.

Si llego a traer un almuerzo, algo como “¿conseguiste novia?” me preguntaría Isobe, y se podría detectar de que vivo con alguien.

Absolutamente quiero evitar eso… ese pensamiento lo sigo manteniendo. Quiero evitar que cualquier persona sepa de la existencia de Kanon y de Himari. Así que por eso a pesar de la llegada de Kanon y Himari a mi vida, mis almuerzos en el trabajo siguen iguales.

En el primer piso, el comedor, todos tenían en el cuello sus tarjetas de identificación, y todos los trabajadores estaban hablando, escuchándose un bullicio.

—¿Mmmmm? ¿No es como que hay mucha gente?

Isobe, mientras veía el comedor, susurró sus disgustos.

Cierto, hay más gente de lo habitual. Siempre teníamos chance para encontrar un sitio, pero ahora los asientos disponibles son muy pocos a la vista.

—Me aseguraré de guardar nuestros asientos. Toma el billete. Quiero el set de kare[1].

—Entiendo.

Me dirigí a la máquina automática a comprar mi almuerzo de hoy y el de Isobe, y luego de sacar nuestros tickets, empecé a hacer fila.

Hoy quiero el set de almuerzo de pollo B.

El lunch set es barato y sirven bien, así que últimamente pedí esto.

El punto fuerte de este es que lo sirven con bastante arroz.

Pasó un rato, recibí nuestros almuerzos, y empecé a buscar a Isobe. Isobe, en una esquina, levantó la mano.

—Ou, aquí, aquí.

Teniendo cuidado de no resbalar nada de encima de la bandeja, me dirijí hacia su posición.

Siento que ahora me convertí en un mozo de restaurante.

—Graciaaasss… Ah, me olvide. Iré por agua. Espérame.

Llegué al asiento, e Isobe, cambiándose de lugar, se alejó.

Era de esperarse que no tuviera el tiempo como para también ir por agua.

Después de que Isobe volviera con dos vasos de agua, al fin empezamos a comer.

Mmm. Que rico es el pellejo de este pollo. Además, la carne está suave.

—Por cierto, últimamente no pides el set de kare.

Como si no sintiera el picante, o que su plato todavía estaba caliente, Isobe me hablaba mientras masticaba el kare.

—Ahora que lo dices, tienes razón.

—Claro. Hace unos días te tomabas el kare como si fuera tu bebida.

—No exageres.

Es verdad, antes, sin pensarlo, para todo pedía kare. Es delicioso, venía con hamburguesa, y a mí me encantan, así que era obvio que fuera mi elección.

Aunque tiene razón y últimamente ya no como kare en el comedor.

La verdad es que el kare de Kanon es demasiado delicioso, y siempre termino devorando tres platos.

Los mejor de su preparación es que no usa condimentos de las tiendas, sino que todo lo hace en casa, así que tiene un sabor a hecho en casa. No sé qué haría sino pudiera comer su kare.

Lo único malo es que, si ensucio la camisa, le complico el lavado a Himari, y sinceramente no quisiera causarle más molestias a esa chica.

Y es por esa razón que ya no pido kare en el comedor.

—Ah, y una cosa más; tus camisas ya no están arrugadas.

—Ah eso es… porque últimamente tengo más cuidado con eso.

—¿Fuhmm?

Su expresión daba a entender que no encuentra una explicación que lo convenza. Traté de cubrir mis secretos con calma, pero puede que se esté dando cuenta de algo.

La verdad es que mis camisas las aplancha Himari.

Cuando vivía solo, la plancha siempre se encontraba al fondo de mi closet.

Cuando era nuevo, me esforzaba tratando de venir con la camisa planchada, pero en un momento me dio pereza y dejé de hacerlo.

Sin embargo, esto también es unos de los cambios que se ha dado desde que empecé a vivir con ellas dos.

Será mejor que tenga una buena coartada desde ahora para que no descubran la existencia de ellas dos.

Será mejor que cambie de tema con Isobe.

—Ah, Isobe-san, Komamura-san. Otsukaresama desu.

En ese momento, una mujer de nuestra empresa nos habló mientras sostenía su lonchera.

—Ouu. Otsukare.

—Otsukaresama desu.

Los dos respondemos al saludo al mismo tiempo.

—¿Me puedo sentar junto a ustedes? Es que no hay más asientos vacíos.

—Oh, claro.

Isobe con confianza me empuja para el lado.

Ella es del departamento de ventas. Siempre la veo con folders. Su peinado corto es refrescante, dándole un aire de ser alguien tranquila.

¿Cuál era su nombre?

Miré su nombre de la tarjeta que está en su pecho, y dice Sachihara.

Ahh, ya recordé. Sachihara san.

Últimamente, no puedo recordar muy bien los nombres de mis compañeros. ¿Esto puede que sea también por la edad?

Su edad la desconozco, pero puede ser que sea menor que yo.

Sachihara-san sacó su almuerzo de la lonchera, y lo pone encima de un mantel, y de la nada empezó a verme.

¿Qué pasó? ¿Tengo arroz en la boca?

Sin querer puse mi mano en mi barbilla, y justo en ese momento, Sachihara-san empezó a hablar.

—Como que Komamura-san… ¿ha adelgazado?

—¿Mmmmm? ¿Ehmm?

De casualidad no pude responderle como se debía.

Isobe me está viendo con ojos llenos de curiosidad.

Detente. Ignórala…

—Ahhhh, uhmmm, sí, sí, sí. Yo también justo iba a decirle lo mismo.

—Cállate, tú ni siquiera te habías dado cuenta.

Isobe mentiroso, solo tratas de entrar en la conversación.

Sachihara-san al ver nuestro altercado, se empezó a reír en voz baja.

—Antes cuando hablamos una vez, vi tu barbilla algo gruesa, pero ahora está más delgada. ¿Empezaste a hacer deporte o algo?

—No, nada en particular…

Todos los días he estado viendo mi cara en el espejo y ni me había dado cuenta.

Es decir que he adelgazado…

Puede que sea por la comida de Kanon. Cierto, he dejado de comer bentous y snacks en las tiendas de conveniencia. Ahora siento que estoy comiendo de manera más balanceada.

Es cierto, últimamente no me he subido a la balanza. ¿Me peso hoy? Sería una buena prueba para ver si de verdad bajé de peso.

—Komamura… tú…

¿Por qué Isobe me está viendo con esos ojos?

—¿Qué pasa?

—¿Así que conseguiste novia? ¿O no?

—No, no he conseguido.

—¿De verdad? Nee, Sachihara-san. Hay algo raro, ¿verdad?

—Ah, jajaja…

De repente, Sachihara-san desvió la conversación.

Seguro está en problemas ya que no conoce al yo habitual.

Después de eso, Isobe pasó con ojos llenos de desconfianza, pero lo evité concentrándome en mi set de comida.

—Ah, okaeri Kazu-nii.

—¡Okaerinasai!

Volví a casa, y me encuentro con las dos juntas dándome la bienvenida.

—Tadaima.

Les respondí, y pasé la entrada.

Hace un tiempo me daba vergüenza decir “tadaima”, pero ahora recién me doy cuenta de que me sale naturalmente.

Eso quiere decir que, para mí, mi vida de ahora se ha vuelto algo normal.

Siento un poco de angustia saber que algún día esto se va a acabar, pero apenas llegué a la cocina y huelo el olor del pescado frito, desaparecieron esos pensamientos.


[1] NT: Kare: es similar al curry.